¿Por qué aprender a cerrar ciclos?

Por Stephanie Villalobos García

La existencia del ser humano es un ciclo interminable de vida y muerte, un proceso que desde el comienzo somos consientes, o no, de que tiene un fin. Es por eso que muchas de las cosas que hacemos o por las cuales pasamos tienen una corta duración, aunque hay veces que el mismo ser humano en su afán de hacer eterno algo, lo alargue innecesariamente.

Existen personas, y en entre ellas me incluyo, que vienen arrastrando ciertos remordimientos que no les permiten seguir adelante, como cuando acabas mal una relación y no puedes iniciar otra porque muy dentro tuyo no has dejado ir a la anterior. Lastimosamente no hemos cerrado ese ciclo previo que nos abra hacia el siguiente, no he de negar que es difícil, pasar de una fase a otra es acostumbrarse a algo que antes nos era ajeno, experiencias nuevas a las cuales nos es difícil acoplarnos pero que sin duda alguna ocurren como un claro ejemplo de la habilidad del ser humano de evolucionar y mimetizarse con el contexto.

Cerrar ciclos no forzosamente tiene que ver con relaciones interpersonales, sino que también me refiero a lo intrapersonal, en ocasiones es incluso más complicado cerrar ciclos internos, ya que constantemente se abren a su antojo dependiendo de la personalidad de cada uno. La idea de terminar algún proyecto que comenzamos con la esperanza de que saliera como lo imaginamos pero a medio camino nos aburrió o nos decepcionó porque no logro satisfacer nuestras expectativas, es un ciclo que comúnmente no finalizamos.

¿Por qué aprender a cerrar ciclos? En primera, aprender porque nadie es perfecto, el temor de enfrentarnos con la realidad o revivir experiencias pasadas hará que dejemos más de una etapa sin concluir, conforme crecemos nos hacemos personas muy sabias, conocer a alguien ya no es simplemente pasajero, tendemos a llevarnos más de ese alguien para nosotros. Lo que hace de nuestras relaciones interpersonales algo bastante profundo.

En segunda, hay que ser conscientes que la idea principal de aprender a hacer lo anterior es evitarnos el acarrear pensamientos que nos molesten o nos distraigan en nuestro día a día. Avanzar no es sinónimo de encontrarnos en un lugar más alejado que ayer, es evolucionar y mentalmente posicionarnos a un nivel mayor. ¿A qué me refiero?, a que personalmente, nos hacemos más prudentes, sabremos cuando ceder, dejar nuestro ego a un lado, ofrecer una disculpa o encarar responsabilidades que sabemos debemos tomar.

Como todo aprendizaje, debemos estar en la mejor disposición de crecer, ser tan jóvenes nos hace por ende inmaduros, creemos tener la razón en todo y no aceptamos un no como respuesta, convirtiéndose en un arma de doble filo, en ocasiones nos puede funcionar y en otras, se transforma en un capricho que no dejamos ir, es ahí cuando la carga que traemos en nuestras espaldas se hace más pesada y nos impide ir hacia adelante.

Vive y deja vivir, no solo aplica en lo ajeno, por azares del destino no logramos concretar nuestros mas íntimos sueños y la vida nos muestra otros caminos, tristemente te puede dar una lección diciéndote a gritos que eso no es lo tuyo u otras en los que te meta pequeñas trabas para que alcances eso que anhelas y sepas al final lo que vale. Y es en esa clase de disyuntivas en las que se nos es complejo decidir si es el momento de cerrar el ciclo o dejarlo abierto.

Más que decisiones para el espíritu, los ciclos nos dan un aleccionamiento, un crecimiento personal que nos lleva a apreciar mejor la vida misma y concretarlos de una forma sana es dar las gracias por valiosos consejos. Vuelvo a lo mismo, a lo mejor tu viviste un sinfín de momentos especiales con una persona en específico, las cosas no salieron como pensaban y se tuvieron que alejar, decirle adiós, es en realidad gritarle un gracias por esos momentos que te hicieron lo que ahora eres.

Lo importante al final, es estar siempre satisfecho con las acciones que realicemos, saber que hacemos lo correcto aunque nos duela ponerle fin, nada es eterno, suena triste pero es lo más real y de lo que debemos aferrarnos, los cambios son constantes y hay que asimilarlos lo mejor posible.


Imagen: https://pixabay.com/es/noche-fotograf%C3%ADa-cielo-estrellado-2180474/

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