Poder e imagen

Por Noé Gabriel Portes Gil Bermeo

“¿Qué comunico con mi imagen? ¿cómo es que me perciben las personas? ¿cómo puedo crear mi propia reputación y de qué forma puedo mantenerla?”…

Esas y muchas preguntas más giran entorno a una persona que pretende cuidar su apariencia frente a los demás. Ya sea que le surjan de manera inconsciente o totalmente consciente estas preguntas, el individuo desea proyectar una representación fiable de su persona, creando así estímulos en sus receptores para que puedan percibir exactamente lo que él desea transmitir.

Para todo lo anterior ya mencionado se necesitan crear estrategias de comunicación, así se podrá transmitir una imagen coherente hacia el público, y para ello se requiere de una investigación previa, ya que existen protocolos de diversas índoles como lo son protocolos para vestir, y protocolos para hablar, con esto se define qué es lo que se necesita para la creación de una imagen coherente. Aunque la imagen no sólo trata del físico y de ver que la persona luzca bien, sino también de la creación de discursos, estímulos visuales (aquí entra la semiótica), ambiente, e incluso de la manipulación o persuasión.

Antes de proseguir, definiremos algunos conceptos para que quede clarificado este tema.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, en su vigesimotercera edición, estos son algunos significados de las siguientes palabras:

  • persuadir: 1. tr. Inducir, mover, obligar a alguien con razones a creer o hacer algo. U. t. c. prnl. (Real Academia Española, 2017)
  • manipular: 3. tr. Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares. (Real Academia Española, 2017)
  • imagen: 1. f. Figura, representación, semejanza y apariencia de algo. (Real Academia Española, 2017)
  • comunicación: 3. f. Transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor. (Real Academia Española, 2017)
  • poder: 1. tr. Tener expedita la facultad o potencia de hacer algo. (Real Academia Española, 2017)

Si desea transmitir nuestra propia imagen para distinguirnos de los demás, entonces se deben crear estrategias. Primero, definir nuestra personalidad para así crear nuestra imagen y ser coherentes en el proceso (punto clave: coherencia). Segundo, comprobar todos los recursos requeridos, y los que ya se tienen, para crear nuestra propia representación y así poder manipularlos a nuestro favor. Tercero, definir bien a nuestro público, conocer bien a quiénes nos vamos a dirigir ya que de esto dependerán varios factores de nuestra imagen. Cuarto, persuadir y manipular. Quinto, crearse una reputación.

“El poder de la reputación… puede poner a un gran ejército a la defensiva, incluso forzarlos a la retirada, sin una sola flecha disparada.” (Robert Greene, 2017). Esto fue lo que dijo, en uno de sus tweets, el escritor Robert Greene, autor de diversos libros como “Las 48 Leyes del Poder”, “Las 33 Estrategias de la Guerra” y “Maestría”. Incluso en el primero de sus libros ya citados, define al poder como: “El poder es, en esencia, amoral […] El poder es un juego social […] Usted mide la estrategia […] juega con una estrategia determinada” (Robert Greene, Las 48 leyes del Poder).

Con esto se puede decir que la información es poder (si se sabe utilizar), y la imagen es poder, ya que ambas van de la mano y necesitan de estrategias para poder persuadir a las personas de ver lo que uno quiera, es este “el juego social” por el que muchos pelean. Con esto no se pretende engañar a nadie, sino todo lo contrario, se pretende ser lo más coherente posible, puesto que no puede existir por mucho tiempo una persona con forma y sin fondo, o viceversa, pues así no es como se crea la reputación. A las personas les atrae más un individuo sincero y abierto a los demás, sin necesidad de caer en lo “falso”. Un “fondo sin forma no comunica, hay que ser y parecer” (Colegio de Imagen Pública, 2017).

En conclusión, la imagen se crea a través de estímulos, éstos se organizan para crear estrategias de comunicación, así las personas podrán percibirlos y crearse su propia representación de la persona (en relación con su personalidad), pues de esta manera es como se manipula o persuade a un grupo, logrando hacerse de una reputación. Al final, si se pretende ser algo más de lo que uno no es, o si se deja corromper, el individuo no comunicará nada, no existirá coherencia y su reputación quedará destruida.

Para ser disruptivos, hay que ser coherentes y sinceros con nosotros mismos; aprender y llevar a la práctica; innovar en vez de transformar; tener poder y no dejarse corromper.


Imagen: http://www.elegantisimo.com/2015/04/traje-azul-con-corbata-morada-lima-peru-slim-fit-modelo-de-terno-trajes-peru.html

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