Pasión por el saber

Por Teolinca Velázquez

Vaya que ha sido un fin de año turbulento, los últimos artículos que he entregado han sido tal vez catárticos o quizá podrían parecer sólo una lista de quejas; una cosa sí es segura: que demuestran mi desencanto con lo que alguna vez fue mi fascinación, esto es la universidad.

Yo elegí una carrera hace seis años, escogí Sociología porque me pareció que su forma de impartirla estaba alineada con mi forma de pensar. Los sociólogos podemos hablar de todo un poco sin caer en la superficialidad de “embarrarnos un poco nada más”. Pensaba entonces que un buen sociólogo puede hablar de cualquier tema a profundidad, después entendí que no depende de la preparación profesional sino de la persona y su interés por el conocimiento.

La carrera profesional tuvo sus altibajos pero al final pude y puedo decir aún que me siento orgullosa de ser Socióloga, aunque digan que me voy a morir de hambre. No me arrepiento de haber tomado esa decisión, así como nadie debiera arrepentirse si eligió una carrera basándose en sus preferencias y deseos personales, aunque digan que morirá de hambre.

Habiendo egresado y después de haber probado por aquí y por allá, me di cuenta que mi pasión estaba en la enseñanza y aprendizaje. Me encanta aprender y me encanta enseñar lo que aprendo. Se me hizo lógico aspirar a una maestría y mientras esperaba el dictamen comencé a dar clases gratuitas en diferentes organizaciones que tienen cursos de preparación para los exámenes de ingreso.

Para alguien con la pasión que describo, no habría nada mejor que la universidad como una institución que nos protege y nos impulsa. Gran sorpresa me he llevado. Hay un dicho que dice: “Ser Doctor no te quita lo tarado” pero yo aprendí otra cosa a lo largo de 2017: “Ser Doctor no te hace buen maestro”, el sistema educativo que impera tiene la falsa creencia de que si la persona acumula títulos entonces tiene la capacidad pedagógica y psicológica de llevar un grupo, de ser docente.

Los últimos meses he visto la forma tan pasiva que tienen estos supuestos profesores para violentar a los alumnos, se me quedó muy grabado lo que dijo un compañero a la hora de elegir los horarios del siguiente semestre: “Yo ya no busco a alguien que tenga muchos títulos, sólo busco que sea buena persona”.  No ahondaré más en el asunto, ya he escrito sobre ello anteriormente. Sólo tengo una cosa más que decir: Dicen que los millenials no aguantamos nada, que no dejamos que se nos diga nada; bien, tal vez sea porque ya no estamos dispuestos a continuar con la violencia que otras generaciones normalizaron y quizá sea por ello que hasta ahora comienzan a levantar la voz contra el bullying, mobbing, acoso sexual, feminicidios, violencia animal entre otras cosas.

Y para colmo, la misma universidad lucha contra la impartición de clases gratuitas en sus instalaciones porque, obviamente, no saca ningún beneficio de ello. Estoy en esos momentos en los que me doy cuenta cómo las instituciones pasan de ser tu principal aliado a ser tu principal obstáculo, me doy cuenta que el objetivo ya no es impartir conocimiento sino la permanencia de un sistema violento y represor, mismo que reproducen cada día en las aulas.


Imagen: https://compartirpalabramaestra.org/blog/el-arte-de-ensenar

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