Participación juvenil en las campañas electorales

Por María Fosado

 

Estamos en el momento en que las campañas políticas se encuentran en auge, en que los candidatos se creen lo suficientemente capaces para poder resolver cualquier dificultad que se les ponga en frente, así como lo haría un superhéroe, o por lo menos eso es lo que pretenden demostrar.

¿Pero realmente podríamos llamarlos “superhéroes”?

Todos conocemos la situación actual del país en el que vivimos, llámese México, Cuba, Francia, o cualquier otro; sabemos que las cosas no van del todo bien y que por esa misma razón deberíamos actuar, si lo que queremos es cambiar.

Una de las mejores oportunidades que aprovecha la política es en el periodo de las campañas electorales, en las que se postulan a los “mejores” candidatos que supuestamente cuentan con un amplio curriculum lleno de “buenas acciones”, “educación” que poseen a nivel de conocimientos, la ética y modales que poseen.

Lo que me llama la atención es que si suponemos que estos requisitos fueran de los más importantes (aunque sabemos que también son otros), podría decir con seguridad que existen muchas personas con éstas y más cualidades para también postularse a una candidatura.

No se trata de menos preciar a los candidatos actuales, puesto que hay jóvenes postulados que son valiosos y honestos, que cuentan con las capacidades para poder desempeñar un buen cargo en pro del país.

Como mencionaba, los candidatos nos quieran convencer a través de sus buenas acciones y la labor altruista que han realizado, como si quisieran demostrar que se compadecen y piensan en los que menos tienen y más necesitan.

No digo que no deban hacerlo, al contrario, ¡qué bueno que lo hagan! Y qué mejor si continúan haciéndolo; no sólo por llenar un curriculum o por pretender quedar bien con la gente y convencernos para obtener nuestro voto.

Ojalá sus buenas acciones sigan permaneciendo en ellos cuando hayan logrado su objetivo político.

Pero también existen muchas otras personas que realizan labores altruistas, y existe algo que los diferencia de algunos candidatos, que esas personas lo han hecho y lo siguen haciendo porque es algo que les nace de corazón y no por obtener reconocimiento del resto de la gente o por querer tratar de “quedar bien” con el  mundo.

Muchos creen que realizando este tipo de acciones podrían limpiar la imagen que tenían hace unos años, como si con ello pretendieran borrar los actos de corrupción, o las injusticias cometidas y peor aún, como si nada de esto hubiese pasado.

Bien dicen que a veces un título universitario, una maestría e incluso un doctorado, no sirven de mucho a la hora de demostrar tus capacidades, porque un papel podrá decir que eres tal o cual ejerciendo en algo en particular, pero tus acciones y la forma en la que lleves acabo el conocimiento adquirido será lo que podrá reafirmar y defender lo que dice ese título que con tanto esfuerzo obtuviste.

Creo que si la imagen de los candidatos es mala, ésta hablará mucho más de lo que diría su grado académico.

Prueba de ello está en aquel presidente que se siente orgulloso de mencionar el nombre de la reconocida universidad de la cual egresó, porque se supone que si una universidad es reconocida se debe a la educación que le brinda a los estudiantes; y de repente le pregunten a ese personaje sobre tres libros que haya leído en su vida y no sepa mencionar uno de manera correcta… simplemente demostró, además de su ignorancia, que podría haber egresado de una excelente universidad pero que no aprendió lo suficiente. Y no lo digo para atribuirle el problema a la institución educativa, porque está claro que aquél que le interese el estudio, en cualquier universidad va a sobresalir.

Más bien, es el claro ejemplo que la aplicación de los conocimientos adquiridos hablará más de uno mismo que de la universidad que le ha dado un título.

Además de todo esto que se ha mencionado, ¿cuál es la razón por la que los jóvenes deberíamos involucrarnos en las campañas electorales?

Existe un buen número de jóvenes que participan durante el proceso de campaña y que se interesan en conocer las propuestas de los candidatos,  pero al momento de las lecciones, la participación juvenil disminuye.

Sucede esto porque al final pensamos que no sirve de nada votar por algún candidato puesto que seguirán siendo corruptos, las injusticias crecerán, los beneficios sólo serán para unos cuantos, el ganador siempre verá primero por los suyos y la historia del país continuará siendo la misma.

Como jóvenes hay que conocer las propuestas, no quiere decir que debamos interesarnos en la política si no queremos hacerlo; pero la diferencia es que si participamos en los páneles de opinión y cuestionamos a los candidatos objetivamente, podremos darnos cuenta de aquello que se debe mejorar en el país, de lo que tal vez sí cumplan y sobre todo, de lo que no serán capaces de lograr. Y que esto sea el motor para los jóvenes de querer cambiar la situación actual que vivimos. Que si algo no nos parece, en vez de irnos a quejar, ahora cambiemos de estrategia y emprendamos acciones para generar oportunidades para todos.

Esto no significa que nosotros vamos a hacer el trabajo del que no lo hizo, sino que en vez de protestar por el desacuerdo, hagamos algo con ello, dejando de esperar a que el gobierno intente darnos una solución y que cuando lo hace nos seguimos quejando porque no supieron resolver los problemas como se debe. Podemos llegar a ser emprendedores del cambio que queremos que se note en el país, crear empresas y asociaciones a beneficio de todos.

¿Aún sigues creyendo que los próximos gobernadores serán nuestros “superhéroes”?

Los superhéroes somos nosotros, no sólo los jóvenes, sino TODOS, cualquiera puede cambiar el rumbo y la historia del país, pero lo que hablará por nosotros no serán los sueños que tengamos, sino lo que ya estamos haciendo en estos momentos.


Imagen: https://www.flickr.com/photos/martabevacqua/

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