Para que nada nos separe, que nada nos una

Toda relación existe siempre y cuando haya dos o más personas en ella.

Cuando comenzamos una relación de pareja o nos encontramos en esa fase de enamoramiento y conquista, es importante que ambas personas pongan de su parte para poder llegar a la realización de una relación concreta.

En este mundo tan tecnológico y al mismo tiempo tan contradictorio, nos permite de las relaciones experimentar miles de posibilidades, desde aplicaciones para encontrar una pareja o consejos para mantener la que ya tenemos; llega la tendencia de hacer como si nada hubiera pasado.

Típico que conoces a una persona que te agrada en la fiesta e intercambian números de teléfono, después de un tiempo se escriben y te das cuenta de que no era tan divertida como lo aparentaba en aquella fiesta. Porque es obvio que todos nos comportamos diferente cuando nos la estamos pasando bien.

O mueres de la curiosidad de saber más acerca de la otra persona y entonces pones en práctica tus habilidades de stalker profesional y revisas todos sus perfiles en las redes sociales.

Y si te toca algún patán, te llevas la sorpresa de que tiene novia o novio, o cualquier otro parecido con la realidad es mera coincidencia.  Y decides dejar de hablarle o te enojas y le pides una explicación porque estás en todo tu derecho de hacerlo.

Lo siguiente es bloquear a la persona y olvidarte de ella para siempre.

Pasemos a otra situación, ambos decidieron llevar sin prisa la posible relación amorosa, pero después descubres que ya no estás tan motivado como al principio porque la otra persona parece que no tiene claro lo que quiere, comienza a poner pretextos, etcétera. Es cuando sabes que algo está mal ahí.

Pero al mismo tiempo dentro de ti existe algo que te dice que deberías darle otra oportunidad, aguantar un poquito más para ver si se anima ¿y después? La decepción, sigue sin suceder ninguna novedad.

Leí un libro que decía que las decepciones amorosas suceden cuando creemos que la otra persona debe hacernos felices, cuando la idealizamos y si no es como lo pensamos, culpabilizamos al otro por no haber logrado nuestras expectativas.

Entonces para no sufrir mal de amores y tal como lo dice Walter Risso, hay que ver al ser amado sin anestesia, sin idealizarlo para poder ser conscientes de sus defectos y de sus virtudes con el fin de hacer al otro una mejor persona que pueda superarse.

Estoy de acuerdo en que es responsabilidad individual el ser felices, porque entonces, de lo contrario, le estamos dando todo el poder a la otra persona de decidir sobre nosotros y cada acción que haga nos afecte, ya que lo que para uno podría ser algo bueno, para otra persona es todo lo contrario.

La cuestión es tal como lo planteaba Pablo Neruda, ¿sufre más aquél que espera siempre que aquél que nunca esperó a nadie?

Porque una cosa es que aun sabiendo que la relación anda mal y decidas quedarte “por si acaso”, por si la persona cambia, por miedo a quedarte solo, por comodidad; pero porque la realidad es que no quieres darte cuenta de que ese ya no es tu sitio. Porque una relación no se basa en cuántas ganas y empeño le ponga una persona, porque rescatar algo no sólo debe ser el interés de alguno de los dos, porque las relaciones son de dos y no solo del que tenga ganas de hacer que las cosas funcionen.

Porque de tantas veces que lo has intentado, de tanto que has esperado, de tantas ilusiones que te has creado que sucederán, simplemente te cansas.

Te das cuenta de que las palabras ya no son suficientes para hacerle entender a esa persona que algo se está desvaneciendo, que esa relación está perdiendo el rumbo.

Llegas a tu límite y te das cuenta de que ya no existe ninguna razón válida para seguir a lado de esa persona. Porque al final sabes que no fuiste tú, sino que fue la otra persona que dejó que las cosas se perdieran, dejó de poner interés, dejó que sus prioridades fueran otras.

Ahora llega a nuestras vidas el fenómeno ghosting, que consiste en desaparecer de la vida de la otra persona sin ninguna explicación.

Y muchos utilizan ese recurso cuando se dan cuenta de que ya están desgastados como para querer dar explicaciones de su adiós. Porque consideran que la otra persona no lo merece.

Es eliminar a alguien que tuvo un significado especial en tu vida, tanto en una relación amorosa o de amistad de las redes sociales, ignorar sus mensajes, llamadas e inmediatamente deja de importarte.

No justifico esta acción porque es claro que no nos gustaría vivirlo por experiencia propia, pero seamos sinceros, a veces le hemos hecho ghosting a alguien, pero es más tendencioso cuando una relación ya está muy desgastada.

Porque no mereces que nadie te quiera a medias, porque mereces aquello que tú has dado y alguien más no lo ha sabido valorar.

Porque mereces tranquilidad, porque mereces respeto, porque vale más tu amor propio que luchar por algo cuando ya está perdido. Porque si las cosas no cambiaron en momentos de crisis, cuando debieron renacer, no lo harán después.

Por último, les recomiendo mirar el capítulo 4) Blanca Navidad, de la primera temporada de Black Mirror.

Podrás bloquear la comunicación con alguna persona, pero eso no evitará que te la vuelvas a encontrar en la vida puedas borrar de tu mente lo que sucedió con ella (a menos que puedas hacerlo como en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos).


Imagen:https://www.flickr.com/photos/foufinha/

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