Palabras necias y mentiras zurdas

Por Aarón Rojas

En México y tal parece que en toda la América Latina, es costumbre asociar a la izquierda con una suerte de victimización. Resultado de las contantes luchas que ha hecho para, supuestamente, engrandecer las libertades y enarbolar el progreso que tanto ha anhelado este territorio y del que tanto se le ha alejado.

Dentro de sus quejas está una en particular, que es una constante histórica y la cual hemos escuchado hasta el hastío. Que nunca se le ha dado la oportunidad de gobernar y, además, hacerlo bien.

¿Qué tan cierto es esto? ¿En verdad nunca han gobernado los liberales? Y si lo hicieran ¿Lo harían bien?

Las respuestas a estas preguntas están desperdigadas a lo ancho y largo de este Continente, pero yo, para efectos prácticos, voy a enfocarme solamente a México, por ser un País que está en riesgo de sucumbir a los falsos encantos de la izquierda.

Luego de un exhaustivo y martirizante análisis del discurso, bien aprendido, recurrente, sin ningún tipo de cambios, que maneja la izquierda. Pude darme cuenta que siempre repiten exactamente las mismas quejas, casi pueden cortarse discursos de hace treinta años y colocarse con los actuales dando como resultado exactamente el mismo discurso desgastado, pero bastante efectivo para sus lúgubres propósitos.

Así pues, lo que se pudo ver en todo lo que decían, era solo una constante queja hacia el Gobierno, el sistema y casi al Pueblo o la Historia por la falta de confianza y/o oportunidad.

Pero esto es una mentira, en primer lugar, la izquierda no fue la precursora de la Democracia (al menos en México) ni tampoco son resultado de una lucha por las libertades y contra el sistema.

Para México la formula no sirvió del todo. Desde que cesaron los ataques entre revolucionarios y buscaron establecer la uniformidad ideológica, el partido único se formó con una suerte de sabía que apestaba bastante a comunismo y años después traería el socialismo desde el Gobierno.

Muchos olvidan o se auto-engañan con el discurso de que nunca ha gobernado la izquierda, que no se le ha dado la oportunidad, pero el partido oficial que durante setenta años implantó el régimen, está afiliado a la Liga de partidos comunistas.

Como si esa simple muestra no fuese suficiente pena y martirio para el pobre desencanto mexicano es preciso recordarles quien escribió la Historia de los vencedores en los primeros años de vida independiente del México recién nacido.

Pues, aunque en su concepción fue planteado como una Monarquía parlamentaria luego los liberales comenzaron a velar por sus intereses, derrocando el Gobierno establecido y poniendo a contentillo Presidentes que sirvieran a sus propósitos ideológicos. Sumiendo a México en una guerra interminable de casi cincuenta años.

Es ese periodo convulso para México el que los izquierdistas utilizan como baluarte de lo que ellos dicen, fue lo “bien hecho”. Pero quiero mostrar el error de aquello que han ensalzado e impuesto como el ideal del liberalismo. Pues ese periodo donde gobernaron los liberales a mediados del s. XIX fue un periodo por menos convulso.

Derivado de una lucha absurda entre liberales y conservadores que se dio debido a la falta de interés en atender los intereses de las mayorías.

Esa obsesión que tuvieron los liberales por aferrarse al Poder llevo a perder muchas y valiosas oportunidades de posicionarlo como uno de los más poderosos en un escenario mundial que comenzaba a reacomodarse.

La terquedad del ahora “Benemérito de las Américas” sumió en una profunda división al pueblo mexicano, aunque claro, al ser su Gobierno el triunfador de una guerra innecesaria, fue quien se impuso como lo correcto por sobre muchas otras y mejores opciones.

Así pues, se orilló a los mexicanos a un lavado de cerebro que durante años se dedicó a un proceso de desprestigio propio de su ideología y modo de hacer las cosas.

Luego de años de guerra tuvo, como no pudo ser de otra forma, que llegar un Gobierno fuerte pero dictatorial que pacificó al País y sentó las bases que permitirían pensar en una mejora gubernamental desde la base electoral.

Esto terminaría en un proceso revolucionario que lo iniciaría un conservador con posición privilegiada como fue Madero, pero que a su muerte el control de dicho movimiento brincaría entre hombres poco capaces y seres ambiciosos para sí.

Se instauraría entonces, un régimen que abrazaría las ideas comunistas, pero nunca pondría en el centro al ciudadano.

Gobernaría por setenta años con mentiras y autoritarismo (como solo sabe hacerlo la izquierda o los liberales). Declarando guerras absurdas e innecesarias y dejando crecer la corrupción y perversión a lo largo del País.

Dejando que cada quien hiciere de su territorio un cacicazgo muy práctico para continuar con el control político de la Nación.

Por ello, ahora que se nos intenta vender, para luego imponer nuevamente, la idea de una izquierda victimizada por el sistema, no son más que mentiras. Pues oportunidades tuvieron de sobra.

No debemos dejar que se nos intente endulzar el oído o vender espejitos con mentiras. Pues la izquierda es ahora como ayer muy peligrosa para la estabilidad y democracia de un País.


Imagen: http://ugandajournalistsresourcecentre.com/whose-agenda-ugandan-media-setting/

 

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