OVNIS: ¡Luces en el cielo! ¿Qué son? y definitivamente, ¿qué no son?

Por Oscar Espinoza

 

Las siglas de OVNI vienen de Objeto Volador No Identificado. Es decir, cualquier objeto que se observe en el cielo, el cual, su observador no es capaz de identificar, puede ser catalogado como un OVNI.

Las historias sobre luces y objetos voladores en el cielo son muy comunes en nuestros días, por lo que se podría pensar que este es un fenómeno actual; aún así, existen reportes que tienen hasta dos siglos de antigüedad.

Muchos de nosotros nos hemos topado con algún amigo, conocido o familiar que ha escuchado de alguien o incluso visto con sus propios ojos, un objeto en el cielo que no es capaz de explicar. Pero… ¿Significa esto que son extraterrestres?

Primero analicemos la lógica de esta situación. Una persona o multitud ve una luz u objeto en el cielo, ya sea de noche o de día, y no es capaz de reconocer a simple vista qué es. Dentro de un razonamiento lógico, nuestro punto de partida debería ser el siguiente:      

Si yo estoy viendo algo y no sé lo qué es, en ese momento, debería de abstenerme de emitir un juicio, ya que no cuento con la evidencia suficiente para probar absolutamente nada, pero en cambio, se pasa de una incógnita a una certeza, diciendo: No sé lo qué es, entonces debe de ser un extraterrestre. El problema aquí es que así como ese objeto o luz que vemos podría ser una criatura de otro planeta, también podría ser cualquier cosa, no hay nada que nos dé un indicio de que puedan ser alienígenas.

Éste es un claro ejemplo de un argumento desde la ignorancia. En la ciencia, cuando se recopila información y/o datos, se suele tener una escala de confiabilidad con respecto al instrumento que se utiliza para obtener la misma y dentro de ésta, el ojo humano o un testimonio, es lo más bajo de la cadena.

¿Qué tan confiables son nuestras observaciones?

El cerebro humano es un pobre instrumento de recolección de datos, no es que no recopile lo suficiente, sino que no lo hace de manera correcta. Nuestro cerebro está diseñado para reconocer patrones, se piensa que esto fue importante para la supervivencia de nuestra especie en el pasado; identificar la forma en la que se mueven las estrellas u otros animales, pudo ser la diferencia entre la vida y la muerte, al igual que reconocer rostros para agruparse (ésta es la razón por la cual vemos caras en todas partes, la luna, la oscuridad o hasta tortillas).

Desafortunadamente, el reconocimiento de patrones puede llevarnos por caminos erróneos. En aquel momento un homínido veía una sombra moverse cerca de él y asumía que era un depredador que probablemente intentaría comerlo, escapaba o tenia precauciones por esto; si estaba en un error, no tenía mayor consecuencia, pero si en lugar de asumir que era un peligro, éste llegaba a pensar que estaba seguro y no hacía nada, podría resultar en su muerte irremediable. Nosotros somos, posiblemente, el resultado evolutivo de esta manera de trabajar del cerebro de aquellos homínidos que sobrevivieron, por lo tanto, heredamos esas funciones cerebrales que les funcionaron como medio de supervivencia.

Evaluando la calidad de la evidencia

Un testigo ocular (o muchos), es poco confiable. ¿Por qué? Los seres humanos somos seres que funcionamos a través de nuestra subjetividad. Nuestros cerebros están diseñados para funcionar bajo ciertas circunstancias y medios, cuando se les saca de estos, pueden malinterpretar información o deformarla, sin siquiera darse cuenta. Además de esto, nuestros ojos son altamente ineficientes, al menos en comparación con otros miembros del reino animal; sin mencionar, instrumentos de medición como telescopios u observatorios.

¿Qué otras opciones hay además de extraterrestres? Existen otras explicaciones mucho más probables que la visita de seres extraterrestres de otras galaxias.

Cometas, planetas, satélites, aviones, globos meteorológicos; existe incluso un fenómeno climatológico llamado “Sprites’’, destellos de luz que ocurren por encima de las tormentas que entran en contacto con el campo electromagnético, lo que produce rayos de luz que parecen bailar. 

Entonces, aunque no sepamos qué es algo o no podamos explicarlo, no significa que sea de otro planeta o que tengamos que armar toda una historia alrededor de este hecho sin ninguna evidencia de ningún tipo.

La existencia de vida en otros planetas es algo posible, incluso muchos científicos lo consideran como algo probable. Pero esto es totalmente ajeno a esta situación, la lógica aquí expuesta simplemente busca demostrar que la naturaleza humana tiende a crear historias y creer las cosas que le ayudan a sentirse mejor consigo mismo o hacer el mundo en el que vivimos un poco más interesante.

Aún así, ¿podría ser posible que vida alienígena haya visitado la tierra? “Podría ser”, pero definitivamente, este tipo de historias no aportan la evidencia necesaria para creer esto.

Los invito a que si alguna vez son abducidos y llevados de paseo en alguna nave extraterrestre por la Vía Láctea, pidan alguna clase de souvenir, créanme cuando les digo que yo seré la primera persona en la fila para poder verlo.

Mientras tanto, sigamos el consejo del gran físico estadounidense Richard Feynman. ‘Hay que tener la mente abierta, pero no tanto como para que se te caiga el cerebro’’.


Imagen: http://oxlackinvestigaciones.com/wp-content/uploads/2016/07/Ovnis-800×445.jpg

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