Océano de plástico

Por Nely Ortiz

 

El pasado 8 de junio se conmemoró el Día Mundial de los Océanos; el problema principal de estos es la contaminación por plásticos. Gracias a la irresponsabilidad y el descuido humano, millones de residuos sólidos, principalmente plásticos, llegan al océano a través de ríos y costas. Se trata de una preocupación mundial de la que todos somos responsables. Es necesario un replanteamiento urgente de la situación para disminuir la producción de plástico y aumentar su reciclaje.

En nuestros días todo lo que consumimos es desechable. La Organización de las Naciones Unidas prevé que para 2050 la población mundial crezca a 9,700 millones de personas, lo que conllevaría un incremento en los niveles generales de producción para satisfacer la demanda: la producción de plástico se elevara tres veces para ese año.

Debido a que el plástico es barato, ligero y duradero, todas las industrias logísticas, manufactureras o minoristas lo usan. Desde botellas de agua hasta celulares, no hay lugar donde no esté presente este material, elaborado principalmente a base de petróleo, gas natural, carbón y sal. Estos no son completamente biodegradables y sus desechos generan un alto índice de contaminación, debido al tiempo que tardan en descomponerse (los polímeros toman hasta 500 años).

En cuanto a la distribución del mercado, China es el principal productor y exportador de plásticos del mundo, pues dejó atrás a la Unión Europea desde 2010. Cerca de 300 millones de toneladas de plástico se producen anualmente en todo el mundo y solo el 10% es reciclado, es decir, del plástico que simplemente es desechado, 7 millones de toneladas terminan en algún lugar del océano.

Los rayos UV del sol, la acción de las olas y el problema de la acidificación del agua, descomponen el plástico en piezas más pequeñas y aun en donde visiblemente no hay plástico, sí hay micro plástico que es ingerido por especies marinas y les ocasiona varios problemas: los fragmentos del micro plástico actúan como esponja, absorbiendo otras toxinas del agua como por ejemplo los pesticidas. Después se convierten en nano plásticos tan pequeños que son capaces de penetrar en las membranas celulares de los peces afectando su reproducción y su sistema inmune.

Los océanos son dominados por cinco corrientes circulares principales, también llamadas giros oceánicos, que surgen a partir de la rotación de la Tierra y los vientos predominantes. Cada continente se ve afectado ya que estos giros oceánicos recolectan la basura que fluye desde los ríos y las costas, y concentran más de 100 millones de toneladas de desechos flotando a la deriva y contaminando el hogar de miles de criaturas marinas, las llamadas también islas de basura.

Martín Soto Jiménez, especialista del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM señaló que “el problema es que si los plásticos tardan décadas o siglos en degradarse y a diario llegan más, entonces esas islas se harán más grandes. Ahora calculamos que tienen el tamaño de estados como Chihuahua o Coahuila, pero en un futuro podrían tener el de un continente”.

Uganda, Gabón, Etiopía, Bangladesh y Ruanda, prohibieron el uso de las bolsas de plástico al darse cuenta de que este estaba matando al ganado y contaminando su agua y el suelo. ¿Pueden imaginarse nuestro país con alguna ley de este tipo?

Los retos principales para resolver este problema son la ignorancia y la falta de voluntad política y de empatía con el ambiente. Cuanto más tiempo tardemos en tomar acciones contra para reducir la contaminación de plásticos en los mares, peor se pondrán las cosas. Las empresas se están tardando demasiado en disminuir su producción de plástico o en incorporar nuevas tecnologías que en las que puedan utilizar materia orgánica y plástico 100% reciclado. En nuestro país, hay que darle mérito al nuevo sistema de recolección de basura de la Ciudad de México. Si  bien se necesita tiempo para que la sociedad se adapte, es algo que podría funcionar en todo el país y definitivamente es un proceso que requiere vigilancia para que al llegar al basurero se separe la basura de manera correcta.

Alan B. Sielen, miembro del Instituto Scripps de Oceonografia, señala que “el renacimiento de los mares requerirá grandes dosis de educación para disipar el mito de un océano con una recompensa sin fin y una capacidad ilimitada para asimilar los desechos de forma segura: un océano demasiado grande para fallar”.

Nuestro compromiso debe ser erradicar los desechos plásticos que terminan en los océanos por medio de la investigación, la educación y la acción. Empecemos por ir al supermercado y no pedir bolsa, invertir en un vaso reusable para nuestro café o decir no al uso de popotes. Y definitivamente no tirando basura en la calle para que no se tapen las coladeras y evitar las inundaciones. Debemos crear consciencia de cómo deshacernos de nuestros desechos de manera adecuada, o aún mejor, de cómo disminuir y erradicar nuestro consumo de plástico.

“It is horrifying that we have to fight our own government to save the environment” Ansel Adams.


Si te interesa el tema te recomiendo ver los documentales: “A plastic Ocean” de Craig Leeson y “Before the flood” de  Fisher Stevens. Asimismo,  leer el artículo de Alan B. Sielen “How to save the oceans”.


Imagen: http://www.theinertia.com/environment/study-shows-5-countries-account-for-as-much-as-60-of-plastic-ocean-pollution/

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