No somos tan distintos II

Por Miguel Téllez

 

Compartimos necesidades básicas y además tenemos ciertas características -biológicas, específicamente-, como la empatía -o simpatía-, que nos hacen estar ligados unos con otros. Si a caso somos diferentes -entre humanos- será de manera muy superficial y con matices que podemos reconocer.

Lo anterior es la tesis que expuse y argumenté en el escrito pasado. En estas líneas argumentaré -recurriendo a experimentos y a buenas razones- que tampoco somos tan distintos a otros animales, especialmente a los primates o antropoides.

Frans de Waal es un primatólogo holandés que en los últimos años ha publicado una serie de libros en donde señala -entre otras cosas- que el origen de la moral la podemos encontrar en nuestros parientes más cercanos: primates.

Muchos siglos se ha creído que nos distinguimos de los animales porque nosotros somos racionales. En la publicación anterior señalé que los últimos trabajos respecto a cognición demuestran que muy pocas veces actuamos de manera racional y que, empero, actuamos más por heurística. Por tanto, no somos racionales -al menos no un en sentido estricto-. Esta sentencia no tiene porqué asustarnos, al contrario, por una parte así entendemos la razón de nuestros errores. Sin embargo, de aquí no se sigue que justifiquemos todo apelando a nuestra ignorancia.

Frans de Waal no apela tanto a la idea de racionalidad, sino de empatía. En el libro La edad de la empatía, de Waal nos cuenta mucha evidencia que indica que chimpancés, monos y bonobos cuentan con esta capacidad. ¿Y por qué hace esas cosas de Waal? No es por ocio, debe quedar claro. El lector debe saber que en ética -es decir, filosofía moral- hay preguntas fundamentales, quizá la más famosa es: ¿cómo debemos vivir? Ahora bien, de esa pregunta, surgen más interrogantes. Con el trabajo de Frans de Waal, lo que se intenta responder -además de otras cosas- es ¿somos buenos por naturaleza?.

Se ha derramado mucha tinta para responder si somos bondadosos por naturaleza o no. El famoso Homo homini lupus -el hombre es un lobo para el hombre- de Hobbes es una respuesta negativa a esa interrogante. Y regularmente todos creen que somos malos por naturaleza. Incluso algunas personas aseguran que si un hijo tuviera la oportunidad, mataría a sus padres. Es decir, ni siquiera somos bondadosos con quienes se supone parece casi obvio que deberíamos serlo.

Los argumentos de Waal van en contra de esa creencia que menciona que somos malos por naturaleza. Sin embargo, cabe aclarar que de Waal no sostiene que seamos bondadosos absolutamente: el lector debe saber que una cosa es decir que tenemos capacidades de corte moral -como lo sería la empatía- y que a pesar de ello, podemos hacer el mal -por decirlo de alguna manera-. Tú sabes que decir mentiras es algo incorrecto moralmente, sin embargo, puedes hacerlo. Lo mismo ocurre con matar, torturar, etc.

Dicho lo anterior, de Waal pasa a contarnos de sus experimentos. En los grupos de distintas especies de primates, los integrantes suelen copiar las acciones del líder del grupo. El experimento se trata de enseñarle al líder cómo abrir una caja -que puede ser abierta de dos maneras distintas-. Esa caja contiene frutas. Una vez que el líder aprende la tarea, sus compañeros ven cómo la abre y lo imitan. Después proceden a enseñarles el otro método pero se acostumbran al primero. Lo siguiente es enseñarle al líder de otro grupo el método que la otra población no realiza. De igual manera sus compañeros lo imitan -a pesar de que después les enseñan el otro método-. Los humanos también actuamos así. De pequeños aprendimos a seguir a los líderes -nuestros padres- y aquello que veíamos que funcionaba en asuntos prácticos, lo seguíamos haciendo. Y basta recordar cuando alguien nos decía: “También se puede hacer de esta manera”, y nosotros decíamos que con lo que sabíamos era suficiente y mejor. No es coincidencia, es común imitar acciones que sabemos que los líderes hacen.

Cuando las hembras chimpancés ven a una compañera de edad avanzada con lesiones en las patas que les hace difícil recorrer alguna distancia, éstas se detienen y ayudan a la chimpancé adulta. Los chimpancés machos suelen adoptar a chimpancés que se quedan sin madre. Así mismo, existen primates que hacen el labor de “policía” en su grupo: cuando hay una riña intervienen y rara vez apoyan incluso con quien se llevan mejor. Las hembras chimpancés también suelen mediar en las riñas: llegan a sujetar a los machos que se pelearon y llevarlos a la fuerza para que se den “las paces”. Todas estas actitudes las tenemos también nosotros. Hay más ejemplos -experimentos-, los que he citado se encuentran en La edad de la empatía y también en El bonobo y los diez mandamientos. Así que esto es una invitación para que atiendan a esos dos libros, que realmente son muy agradables por la manera en que de Waal nos cuenta las cosas.

Retomando el hilo conductor: podemos hallar en nuestros parientes cercanos actitudes morales que son importantes para la cooperación. ¿Y esto qué implica? Que no somos distintos a los animales, especialmente a los primates e incluso a otro tipo de mamíferos. Es cierto -y eso de Waal lo tiene presente en El bonobo y los diez mandamientos– que nosotros contamos con aviones y bombas atómicas, sin embargo -siguiendo a de Waal- nuestra base psicológica social primaria es igual a la de los primates. Tenemos sentido de la injusticia, nos duele que un ser querido muera, nos asusta ver pelear a personas importantes para nosotros-y también a desconocidos-, y sobre todo, nos identificamos con el otro a veces sin saber por qué; esto es porque así estamos constituidos biológicamente.

Mucha gente se preocupa porque cree que es muy “sentimental” al sufrir por el dolor ajeno. Quizás deban entender que tenemos que preocuparnos más por aquellos que no se conmueven por el dolor ajeno y que además, insisten en darle importancia a la línea entre un sistema de creencias y un comportamiento espantoso.


Imagen de:

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.