No hay camino para el bienestar, el bienestar es el camino

Por Fernando López Armenta

Desde tiempos ancestrales los seres humanos se han visto seducidos por el enigmático y escurridizo secreto que, en teoría, conducirá a la felicidad perpetua (o lo que sea que eso signifique). Un montón de filósofos y eruditos han debatido y argumentado sobre el tema sin llegar nunca a un acuerdo homologado. En el camino recorrido se ha propuesto todo tipo de ideas, desde las más románticas que aseguran que la felicidad se encuentra a través del amor, hasta las más pesimistas en las que se sugiere desarrollar la estoica resignación de que la felicidad es inalcanzable. 

Vale, sí, cada quien ha dado su punto de vista basado en sus experiencias y cosillas que escucharon por aquí o por allá, es relativamente comprensible que ante un panorama tan diverso una conclusión única no pueda llegar de forma fácil. Pero esperen, todavía hay esperanzas, o al menos eso es lo que un grupo de psicólogos y psiquiatras de la Universidad de Harvard (E.U.A) han encontrado en un interesante y muy bien logrado estudio de investigación que se ha publicado recientemente en 4 fascinantes libros (venga, si leíste los 4 libros de Crepúsculo y los 7 de Harry Potter, seguro que puedes leer estos también). Sin más preámbulos, a continuación se expondrá un exhaustivo análisis cualitativo de la investigación previamente referida (o sea que, en realidad, nomás mencionaré algunas conclusiones basiconas). 

La cosa estuvo así: en el año 1938 se inició en la ciudad de Boston un ambicioso proyecto que actualmente se conoce como Harvard Study of Adult Development. En aquel tiempo se reunió una muestra de 724 sujetos que fueron evaluados tanto física como psicológicamente, la intención inicial del estudio era dar seguimiento a estos mismos sujetos durante “algunos años” para observar y registrar los distintos fenómenos que acontecían en la vida de estas personas. Para sorpresa de muchos, este estudio logró concluirse exitosamente después de 75 años de trabajo ininterrumpido, es decir, se trata del estudio longitudinal más largo que se tenga registrado en la historia. 

El procedimiento utilizado es fácil de describir pero bastante complicado (y costoso) de aplicar: a lo largo de estos 75 años, los 724 participantes fueron evaluados física y mentalmente de forma periódica; gracias a este estudio se pudo saber la profesión que cada uno eligió, los hábitos, las enfermedades que desarrollaron, el número de hijos, el nivel de calidad de vida y, quizá el resultado más valioso, se pudo conocer el estado de salud y las preocupaciones que cada uno tenía antes de morir.  En los expedientes de cada uno se pueden observar desde cuestionarios sencillos hasta resonancias magnéticas, muestras de sangre, entrevistas con las parejas e hijos de los participantes y muchos más procedimientos que permitieron recoger una bien nutrida cantidad de información, de la cual se pudieron generar, entre muchas otras, las siguientes conclusiones sobre la muestra analizada:

Fumar es el hábito más dañino que se puede tener: De acuerdo con el seguimiento que se hizo en este estudio, las personas que fumaban diariamente fueron también las que murieron a una edad más temprana y, aquellos que llegaron a una edad más avanzada, lo consiguieron con un estado de salud muy crítico que les impedía tener un buen nivel de calidad de vida. 

El alcohol es la principal causa de divorcios: Dentro de la muestra reunida se encontró que el consumo recurrente de alcohol fue la principal causa de divorcios y separaciones, lo cual estaba asociado a discusiones recurrentes, distanciamiento afectivo con la pareja, desempleo, episodios de agresión y violencia. Sorpresivamente este estudio logró terminar con el mito acerca de que la depresión predisponía al consumo de alcohol. Al tratarse de un estudio cronológico, se pudo identificar que el consumo desmedido de alcohol producía la aparición de algunas enfermedades mentales y una lista muy larga de enfermedades físicas que incapacitaron de forma significativa a los consumidores después de los 60 años. 

La soledad es perjudicial, pero las relaciones conflictivas son aún más dañinas: Las personas que refirieron experimentar sentimientos frecuentes de soledad con el paso de los años desarrollaron diversos tipos de enfermedades físicas y mentales, además de que solían referir un nivel bajo de satisfacción con la vida. Sin embargo, aquellos participantes que tenían matrimonios disfuncionales o relaciones conflictivas con su pareja presentaban afecciones de salud todavía más críticas. De este estudio se ha obtenido evidencia científica para afirmar que los conflictos interpersonales absorben nuestra energía, quiebran nuestra salud y debilitan nuestra mente. 

La clave de la felicidad y la salud es tener relaciones interpersonales sanas: El punto más destacable de este extenso estudio fue llegar a esta conclusión, que aparentemente puede parecer obvia. 75 años de investigación fueron necesarios para obtener evidencia empírica y confiable para afirmar que las personas con relaciones interpersonales cercanas, cálidas y duraderas son también las personas que vivieron más años, reportaron un nivel superior de felicidad y mantuvieron un estado de salud favorable hasta su fallecimiento. Dentro de los diferentes tipos de relaciones interpersonales, se hace una especial mención acerca del importante peso que tiene una pareja en la vejez. Las personas que llegaron a la tercera edad con una relación de pareja sana fueron también los que mostraron menos deterioros cognitivos, y mayor satisfacción con la vida. 

Las 3 generaciones de psicólogos y psiquiatras que participaron en este largo estudio, cierran las conclusiones con una reflexión desafiante para estos tiempos en los que tanto se fomenta la individualidad y el consumismo material: invierte más en relaciones sociales SANAS. No te alejes de las personas que aprecias por conflictos resolubles. Aparentemente, la fórmula de la felicidad estuvo siempre ante nuestros ojos, quizás estábamos muy ocupados mirando Instagram stories y no lo habíamos notado antes… 

P.D. Sí. Ya sé que cuasi-plagié una frase de Gandhi para el título de este artículo, mea culpa. 


Imagen: http://genreisdead.com/tag/maluma/

 

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