No es tiempo de dudar

Por Aarón Rojas

Sin duda en el mundo se están viviendo una serie de cambios de gran importancia, nunca antes se han visto tantos cambios a velocidades desmesuradamente grandes.

Esto es sin duda, resultado de un cambio de consciencias que se ha ido igualmente acelerando las últimas décadas. Nuevas generaciones, todas tachadas en su momento de locas y soñadoras, de no entender lo que pasa en el mundo real y por tanto siempre son atacadas e incomprendidas.

Cada nueva generación tiene un gran momento, donde se revela su potencial en busca de los ideales generacionales, ideales que tienen coincidencias, pero no siempre son universales o iguales. Sin embargo, esto no es obstáculo para poder lograr los cambios que se demandan y finalmente, poder transcender como movimiento (sociales, políticos, culturales, ideológicos) que dieron rostro a más de una generación.

Así mismo, es importante resaltar que, de igual modo, cada cierto tiempo existe un nuevo cambio, este también tiene que ver con cuestiones ideológicas generacionales, pero a diferencia de los anteriores, este cambio tiene dos vertientes. Por un lado, están quienes creen que para lograrlo se debe arrancar de raíz lo pasado y empezar de nuevo, plantando una semilla que al germinar dará nuevos frutos. Mas existen los que creen que el cambio no se logra despreciado lo pasado, sino procurando su conservación y aprendido de ello.

Esta segunda manera de ver las cosas, buscando el progreso y los cambios es, desde mí punto de vista el más sano y correcto modo de proceder. No haciendo a un lado ni despreciando nuestro pasado, sino aprendiendo de nuestros errores actuando en consecuencia de ello para no repetirlo.

Además de lo anterior creo necesario enfatizar en la necesidad que tienen estas personas de revalorizar su pasado, en lo que creen y como renovarlo para que esto no se pierda.

Esto pude resultar más difícil de lo que se cree, pues para ello es necesaria una revolución en las conciencias aunada a la voluntad de cambio verdadera. Me explico: Si un grupo de personas creen que debe renovarse el sistema institucional de su País, no buscarán destruir el sistema o crear nuevas formas de Gobierno, esa sería quizá una última opción. Lo primero que harían sería reformar el sistema Institucional. ¿De qué forma? Pues ellos mismos emprenderían una “Renovación moral y ética”.

Se buscaría regresar a la idea original, a los principios y valores con que se creó dicha Institución para poder devolverle confianza y con ello legitimidad devengando en prestigio. Claro que esto no sería una tarea fácil ni rápida, además de que se enfrentarían con un sistema coludido y, hay que decirlo, con personas que ya se han acostumbrado al mal modo de hacer las cosas, mismas a quienes no les gustará dicha renovación pues tendrían que enfrentarse al buen modo de hacer las cosas y perder privilegios que han obtenido del mal actuar.

Quizá lo más complicado de esto sea el esperar a que una generación se arme de valor o para emprender dicho cambio, pues como dije, el sistema cuando se encuentra corrompido y cada quien hace lo que le viene en gana es muy condescendiente con aquellos que faltan a la Ley, todo con tal de continuar en el Poder. Ello conlleva a una situación sumamente complicada que siempre dificulta a quienes se aventuran para intentar cambiarla. Sobre todo, cuando el cambio que se busca se basa en la preservación de la esencia, pues siempre se verá mejor cambiar algo que arreglarlo.

Esta opción de tratar de recuperar la esencia de aquello que creemos es necesario para el buen desarrollo de las sociedades es una opción que, a diferencia de quienes buscan deshacerse de lo que ya no es funcional, muestra empatía y cierta preocupación por entender las razones que orillaron a una descomposición interna.

Un estudio consiente de las causas impediría e volver a caer en los mismos errores, por ello rescatar es mejor que suplantar y con ello negar la existencia de los males y errores del pasado.

Por eso es importante tener todo esto en cuenta, para que cuando lleguen personas con proyectos que busquen remplazar en lugar de intentar remediar los males que nos aquejan, sepamos que esta no es una solución viable, pues niega la posibilidad de una introspección hacia aquello que está mal.

No debemos confiar en quienes nos ofrecen soluciones mágicas que además buscan vilipendiar a quienes las dirigen, dándose baños de pureza sin aceptar que todos somos parte del deterioro moral y social que se vive en una sociedad.

Por eso creo que no es tiempo de dudar, debemos decir no a quienes buscan suplantar nuestro pasado solo para reemplazarlo con lo que ellos creen que es correcto, ignorando los errores propiciando otros aún peores, do dejemos que se confronte una sociedad y velemos por un cambio que valore el pasado y busque remediar lo que se ha hecho mal.


Imagen: http://desmotivaciones.es/7097258/Yo-no-sigo-el-camino

 

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