No es cosa del pasado

Por José Alfonso Castillo Martínez

Hace unos días en que andaba viendo como ocupar mi tiempo ocioso opté por buscar una película en una famosa plataforma de “streaming”, tenía ganas de ver algún título de origen latinoamericano, fue como por recomendación vi una película titulada “El patrón: radiografía de un crimen”, de origen argentino. A modo de resumen esta retrata en dos líneas temporales la historia de un empleado en una carnicería que termina asesinado a su patrón y el posterior juicio que tiene para poder quedar libre.

¿A qué se debió que esta persona cometiera este acto y que su abogado se esfuerce por dejarlo en libertad? Una de las respuestas principales que pude percatarme es un tema que en ocasiones creemos que es cosa del pasado, sin embargo, ha persistido hasta estos días, se trata de la esclavitud. En la película el empleado es una persona proveniente de una de las provincias de Argentina, está “legalmente” no capacitado para trabajar, por lo que acepta cualquier trabajo físico. Termina trabajando en una carnicería en la que vende carne en mal estado y además su patrón le “renta” un cuarto en el mismo establecimiento en condiciones deplorables aunado a esto vive con su esposa, cosa que el patrón no ve con buenos ojos y aprovecha cualquier ocasión para humillarla. A base de falsas promesas logra que el personaje siga siendo su empleado en las malas condiciones en que lo tiene, sin embargo, al hartarse de cómo este lo trata comete tal crimen.

De acuerdo a la información que busqué de la película es basada en hechos reales, por lo que me pongo a pensar que es inaudito que hoy en día siga existiendo este problema social, cómo es que a pesar de tantas luchas por las libertades individuales siga existiendo la esclavitud moderna y hay distintos casos y tipos en que esta se da.

Esta película muestra la situación en que personas que lamentablemente no pudieron completar estudios o se ven forzadas a aceptar cualquier trabajo son esclavizadas por sus patrones para que hagan estos trabajos forzados sin recibir prestaciones, sin recibir salarios dignos, entre otras cosas, viven para trabajar y no al contrario. Al ver esta película recordé un rumor que estaba circulando posterior al sismo del 19 de septiembre en la Ciudad de México. Este rumor estaba relacionado al edificio que se derrumbó de las costureras, se decía que había personas indocumentadas trabajando en ese edificio, y que estas personas vivían y trabajaban en condiciones deplorables. Si bien esto no fue comprobado si me llegué a preguntar ¿hay personas viviendo así? Sinceramente creo y estoy casi seguro que sí.

Esta es una de las formas de esclavitud moderna, si creemos que esta es mala hay otra que considero es mucho peor y que es incluso más común y en mi consideración más ignorada, me refiero a la explotación sexual. Por más ignorada no me refiero a que se desconozca, sino que es la que se hace más la “vista gorda” o, dicho de otra forma, es la que más persiste a nivel mundial. La trata de mujeres no es algo que se dé en países asiáticos, africanos, se da en todo el mundo, en México son numerosos los casos de mujeres jóvenes que son llevadas de estados de la república a la capital para que sean explotadas sexualmente y mediante chantajes, amenazas y violencia física es como las tienen durante años trabajando para que alguien más obtenga beneficio a costa de ellas.

Dentro de la trata de personas para la explotación sexual, el más mal de todo ese mal, es que muchas veces son niñas menores de edad las cuales son “usadas” para estos fines, igual mediante engaños o incluso con matrimonios que llegan a ser considerados legales es así como los explotadores se hacen de las niñas para poder explotarlas.

La última forma de esclavitud moderna que quisiera expresar en este artículo es la mendicidad forzada esta consiste en redes de personas que piden limosnas, limosnas de las cuales no se ven beneficiados dado a que hay otros que se dedican a administrar estas redes, y al igual que en todos los casos de esclavitud que he mencionado, los mantienen a base de amenazas y chantajes, de las principales víctimas de esto son los menores de edad y los adultos mayores.

La esclavitud persiste, no es cosa del pasado y puede estar más cerca de lo que creemos, se está dando de distintas formas en las que quizá no nos percatemos en primera instancia, afortunadamente no todo es tan malo existen distintas organizaciones no gubernamentales e instituciones que se dedican a apoyar a las víctimas de trata o esclavitud moderna, por lo que si tenemos sospecha de un caso como estos es importante que lo demos a conocer, cada persona debe valor y proteger su dignidad como persona.


Imagen: http://www.scmp.com/comment/insight-opinion/article/1844821/how-we-have-become-part-problem-modern-slavery

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