Música, moda y jóvenes.

Por Ana Fernanda Garduño Morales
Hace poco veía un episodio de “Los Simpson” en el que Homero se sentía deprimido porque ya ningún joven reconocía la música que él disfrutaba en sus mocedades. Fue entonces que comencé a preguntarme sobre la caducidad y la moda. Y no sólo las que supone la música, sino nuestro mundo de consumo en general: Ese estado de permanente actualización gracias al cual nos presentamos, integramos y discutimos con base en ropa, películas, comida y hasta ideología.
Desenterré entonces unos viejos videos de los noventas (Pixies, Sonic Youth) y volví a escucharlos. ¡Me siguen encantando!… Mientras recorría las imágenes saturadas, me perdía en las letras fatalistas y los personajes forrados de franela y cuadros me consideré muy afortunada de haber tocado esa década al menos un par de años (aunque no recuerde nada de ellos). Ahora, a retrospectiva, me parece profundamente interesante y renovadora; a mi juicio una respuesta inteligente, creativa y profundamente humana a esos ochentas plagados de comercialismo y hasta cierto punto, frivolidad danzarina. Sé que esta opinión puede parecer chocante a algunos, pero finalmente, esa es la naturaleza de las modas. Por una parte te integran en un línea de consumo y, por otra, te diferencian de los demás una vez que estás adentro.
A pesar de que mis recuerdos parten del dos mil y tantos, tengo un no-sé-que con esos noventas, y la música de mi generación no termina de convencerme… ¿Seré retro?
Bien, pues esa fue otra desviación de mi pensar: La moda no es nada más que un invento de una sociedad consumista en la que hasta las memorias pueden redundar en nichos de mercado. Las empresas, los grupos económicos, los productos y las ideas en sí mismos, difundidos por películas, series, deportes y artes se han innovado constantemente para poder ganar más dinero.
La idea de crear una persona “perfecta” que esté en constante desarrollo y el tratar de que el resto deseemos ser como ella emulándola en lo que toca a nueva ropa, gustos musicales e incluso en la manipulación de su ideología parece ser imperativo del marketing moderno.
En mi caso las personas que nos definimos como “retro” hemos adoptado una especie de nostalgia por el pasado. ¿Somos producto de un discurso más?… Aunque parezca increíble, salgo y noto que no soy ninguna excepción. Muchos jóvenes hemos comenzado a mostrar un gran interés por el pasado y tendemos a demostrar una especie de culto o fanatismo por sus evidencias. ¿Cómo explicar si no el regreso del disco de vinil, o las camisetas con imágenes de tipos que jamás vimos en televisión, luchadores muertos hace eones o consignas de la guerra fría… el rollo de cosas vintage? Nuestra generación se vuelve retro en la medida en la que ve el pasado como una distinción más y esto, las empresas lo han notado por lo que comienzan a rescatar etiquetas retro y a comprar áticos o bodegas de cachivaches que nos regresan a precios de terror: las pin ups modelo son fashion otra vez.
Entonces, ¿La moda depende realmente de los diseñadores, los ingenieron en innovación, y los dueños de empresas? ¿O tenemos una idea errónea, y ellos sólo traen lo que la gente les pide? Creo que la economía, y la moda son ya el ejercicio de las nuevas generaciones (diseñadores y compradores se confunden y muchas veces on ellos sus mismos compradores del futuro).
Si volvemos a la música, el asunto no es más simple. Ésta es uno de los medios de expresión más complejo que existen. En toería un músico es un creador que no debe adaptarse a lo que quiera la mayoría, sino a lo su condición les impone. Por supuesto, que hay muchos grupos o cantantes que hacen cambios bruscos en su discurso para sacar más dinero, pero en general, existe hoy por hoy hay tal segmentación que ya hay líneas para cada particular interés. Si una persona quiere un disco de los noventas, va y lo compra, y de alguna forma u otra hace que su grupo gane dinero. Si alguien quiere el diso que todo el mundo está escuchando, le da dinero a esa persona y listo. Todos felices.
Lo que la moda hace, como todo lo demás, es adaptarse y adaptar. Adaptarse a lo que las personas quieren, a sus deseos, a sus gustos y perfilar èstos hacia lo que la propia industri va requiriendo para mantenerse. Lo que es “moda” es una cuestión muy relativa. Está a la moda ser retro, no está a la moda ser retro…en mi más humilde opinión, la moda no la hace solo el diseñador, la hace también el consumidor.

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.