Mireles: la otra cara de la justicia en México

Por Irlanda Diego

 

Corrían los últimos meses de 2013, el estado de Michoacán se encontraba sumergido en un mar de inseguridad e ingobernabilidad que provocaba a su vez una cruda descomposición del tejido social. Gran parte de la región conocida como la Tierra Caliente había sido secuestrada por la delincuencia organizada, específicamente por  el grupo autodenominado como Los Caballeros Templarios.

En el plano político, un ambiente de caos e incertidumbre se hacían presentes en el Gobierno estatal, Fausto Vallejo Figueroa, gobernador constitucional del Estado de Michoacán pedía licencia ante el Congreso Local debido a aparentes problemas de salud.

Se respiraba un clima incierto para la sociedad michoacana, que se acrecentaba con la publicación de teorías y especulaciones de posibles nexos de autoridades estatales con el crimen organizado.

Al ser concedida la licencia a Vallejo, lo suplió como gobernador interino, Jesús Reyna García, quien fuera secretario de Gobierno en el mismo período. Tiempo después, al reincorporarse Vallejo como gobernador, Reyna es separado de la Secretaría de Gobernación tras haber sido acusado de reunirse en diferentes ocasiones con Servando Gómez Martínez alias “La Tuta” y Nazario Moreno “El Chayo”, principales líderes templarios en el estado, esto registrado en un informe emitido por el entonces secretario de Seguridad Pública en la entidad.

Ante lo dicho anteriormente, ¿cómo creer en un gobierno que no pudo ser garante de la seguridad y la vida de sus habitantes? ¿Cómo creer en autoridades que decían meter las manos al fuego por un integrante de su gabinete que terminó detenido por supuestos vínculos con los delincuentes que tanto daño le hicieron a Michoacán? Cómo lograrlo cuando la prioridad en ese momento para aquellos michoacanos no era defender lo indefendible, ni mucho menos creer en falsos discursos y promesas falaces, sino más bien, defender su vida, su propia existencia.

En ese entonces en Tepalcatepec, un municipio ubicado en el punto rojo de la inseguridad, los habitantes comenzaban a organizarse para frenar a los mafiosos que les estaban quitando su vida, su familia, sus propiedades, su trabajo. Todo. José Manuel Mireles Valverde, un médico originario del lugar, encabezaba un movimiento de defensa al que pronto se unirían cientos de personas. Para Mireles ya no era opción mantenerse inmóvil ante los asesinatos, secuestros y extorsiones que a diario se vivían en su comunidad.

El hartazgo social, pero sobre todo el dolor causado por la sangre inocente derramada, llevó a la sociedad a tratar de llenar el vacío de poder que deliberadamente o no, el gobierno había dejado. Hombres y mujeres por igual tomaron las armas para defenderse de los criminales que en los más extremos de los casos, se estaban llevando a sus hijas por mero gusto, cuerpos colgados y torturados en la entrada a pueblos como el Limón, daban cuenta de uno de los más complejos momentos vividos en el estado en cuestión de seguridad.

Hoy Mireles, el hombre que lideró una de las movilizaciones civiles modernas más importantes del país, está preso en un penal de alta seguridad en Hermosillo, Sonora, acusado de portar armas de uso exclusivo del ejército, fue arrestado en 2014  junto a otros autodefensas, que al igual que él, se encuentran sometidos ante un proceso lleno de oscuras interrogantes  y en donde el sistema de justicia de nuestro país muestra algunos de sus más maquiavélicos movimientos.

Mucho se cuestionó el papel de los grupos de autodefensa en Michoacán, se habló  de la presencia de infiltrados, de si el surgimiento de éstos violentaba el Estado de Derecho, de si era  un teatro armado por cárteles ajenos para tomar control del territorio estatal, entre otros argumentos, en muchas ocasiones infundados, cuyo fin era justificar la falta de acción del gobierno estatal para garantizar condiciones de seguridad social. Es evidente al día de hoy, que este movimiento se fue desvirtuando y se corrompió, teniendo en sus filas a algunos de los criminales contra los que en un principio emprendió su lucha.

Mireles fue el hombre que se negó a negociar y a ser parte de las acciones abanderadas por Alfredo Castillo Cervantes, comisionado federal para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán. El Dr. Mireles señaló en más de una ocasión el trabajo del comisionado, razón por la que muchos le dieron la espalda, pero para Valverde entregar las armas y oficializar a los autodefensas no era la solución cuando la gente seguía muriendo y los principales líderes de la droga seguían libres.

El motivo de estas líneas no es justificar de ninguna manera la justicia por propia mano, pero sí  que nos pongamos en los zapatos de los que decidieron defender su vida, su libertad y la dignidad de su pueblo. ¿Cómo actuar cuando están matando a las personas que más amas y quienes institucionalmente tendrían que defenderte no están ahí? Hay dos opciones: haces algo, o dejas que te maten y maten a los tuyos.

Si Mireles cometió un delito, que sea juzgado justamente, pero la cuestión está en que los argumentos jurídicos que lo llevaron a prisión no han sido aplicados objetivamente, ¿o acaso hablamos de justicia selectiva?

El caso Mireles ha sido conocido internacionalmente, y hoy decenas de grupos de activistas piden su traslado a un penal de Michoacán y un juicio justo, en el que se respeten plenamente sus derechos humanos. Sí, efectivamente la lucha de Mireles Valverde le competía a las autoridades, pero ¿cómo ser indiferente cuando los criminales estaban masacrando e infundiendo terror y el gobierno estaba ausente? Cómo negarle a un hombre cuya valentía despertó la de la gente, su derecho a la justicia, a una verdadera justicia, no a la que se ha empapado de corrupción, la que mantiene libres a delincuentes de cuello blanco y a verdaderos narcotraficantes, y encierra bajo “todo el peso de la ley” a quienes decidieron enfrentar uno de los más grandes males de nuestro México… ¿Justicia? La respuesta la tienes tú.


Imagen: http://tiempo.com.mx/noticia/26857-reo_de_alta_peligrosidad_niega/1

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.