Miope

Por Teolinca Velázquez

“Es muy miope querer ver en los movimientos sociales una trascendencia inmediata” escuché decir en el salón de clases poco después de que un compañero preguntara acerca de la trascendencia de los movimientos sociales actuales. El comentario contenía lo que para muchos fue imperceptible, algo que yo llamo un sofisticado insulto.

¿Qué es un miope? Una persona que percibe borrosos los objetos lejanos, puede ser porque la córnea o el cristalino son muy potentes o porque el ojo es más grande de lo normal; así que la miopía está dentro de las deficiencias visuales que impiden el óptimo funcionamiento del cuerpo humano y por lo tanto de la normalidad en la vida cotidiana.

Cuando el compañero relacionó una expresión que a él le pareció quizá corta de vista con una deficiencia visual, estaba haciendo una asociación muy parecida a aquella que se hacía cuando en la escuela primaria, a los compañeros de más lento aprendizaje se les apodaba “downs” porque nos encontrábamos en un momento en el que el síndrome de down era una elemento para hacer bullying, una forma de insultar.

Pero no estamos en la primaria ni tenemos el nivel educativo de un niño de 6 años, nos encontramos en un salón de posgrado y, aunque en primer lugar no deberían haber insultos, lo que se escucha en clase son una suerte de comentarios pasivo agresivos que no son otra cosa que insultos disfrazados con palabras rimbombantes como “disparate” o “miope”, palabras que están a la altura del nivel educativo un maestrante pero no de la calidad humana que debería tener una persona que pasa los 22 años.

Es así como se nota el crecimiento desigual en el ser humano: llega un momento en el que nuestro desarrollo intelectual pudiera ser mucho muy avanzado en comparación con la mayoría de la población, pero la calidad humana no es proporcional. No significa que la calidad intelectual sea opuesta a la calidad humana; un individuo puede ser una excelente persona y ser también muy inteligente, incluso la inteligencia puede aportar al crecimiento personal.

El problema es que se le ha dado a lo intelectual una relevancia de acuerdo con el posicionamiento en el mercado de trabajo y que los parámetros establecidos promueven el culto a la personalidad, son datos vanidosos que sólo inflan el ego: el número de libros que publiquen, el número de artículos en revistas, el número de veces que han sido citados, el número de tesis dirigidas, el número de grados obtenidos, etcétera, es decir que a mayor número de cosas mayor es el valor de las personas.

¿Qué es lo que hace a un ser humano importante? No es la cantidad de libros escritos en un mundo en el que  aproximadamente 781 000 000 personas no saben leer pues ante esta gran cifra, las otras se desvanecen, son vanas, se diluyen en el tiempo, son efímeras. Al final lo que importa es la calidad humana, la forma de relacionarse con el otro; la aportación a la educación no se da en números sino en la verdadera preocupación por que el alumno aprenda sin humillaciones, sin abusos, de tal manera que se formen individuos que no se vean en la necesidad de utilizar insultos sofisticados para demostrar superioridad frente a los demás.


Imagen: http://www.free-for-kids.com/what-is-bullying.shtml

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