¿Minucias del lenguaje?

Por Brandon Ramírez

El lenguaje de género es un tema recurrente desde hace ya varios años. Es una respuesta ante una arcada construcción desigual en nuestro lenguaje, que por más que se quiera negar, tiene cierto componente machista desde la idea misma de referirse a nuestra especie habitualmente como “hombre” y no ser humano (si bien esto ha ido cambiando, el “androcentrismo” es algo presente en muchas cosmovisiones).

Cambiar ideas y patrones de comportamiento que tienen siglos de existencia no puede darse de un día para otro, claro está. Y en algo tan cotidiano y que se aprende en la convivencia diaria en los primeros años de vida, como es lenguaje aún menos. Por ello es importante visibilizar el problema de la desigualdad y discriminación desde los primeros años de vida.

Si a un niño se le expone a un ambiente tolerante con las diferencias, con la idea de la equidad de género, sin roles estereotípicos, será difícil que los replique en sus años ulteriores. Incluso le resultará chocante cuando se encuentre conductas de este tipo, como nos puede resultar hoy día la idea de que una mujer no pueda votar, o la segregación racial, que hoy día son posturas ínfimas (puede existir aun quien tengas esas concepciones) y son escaso apoyo social en las democracias.

A muchos puede molestar las soluciones que se plantean para, en términos de lenguaje, reducir o eliminar los resquicios de la desigualdad de género. Ya sea utilizando @, x (como una suerte de vocal neutra), o hacer explicita la inclusión de ambos géneros, todos intentos por transformar a visión del llamado “masculino genérico” que no resulta del todo inclusivo (es decir, el formar plurales subsumiendo lo femenino a los masculino: por ejemplo, en un grupo de 9 niñas y un niño, referirse al colectivo como “niños”).

Señalar lo políticamente incorrecto molesta a muchos, pero es necesario visibilizar todas estas formas de desigualdad o discriminación para hacerla manifiesta, y no una idea que subyace en el ideario colectivo, pero nunca se aborda. Normalizarlo o actuar como si esto no fuera una realidad, hace innecesario plantearse una solución, ya que no se asume como problema. Esto que podemos llamar androcentrismo, o con el término que se quiera, mantiene el papel de lo femenino en un segundo plano.

Nuevamente: lograr cambiar de forma radical la concepción y construcción de nuestro lenguaje se antoja una tarea muy complicada, en especial en una lengua como la nuestra hablada por millones de personas en tantos países, que una vez apropiado de él, han caminado por caminos diversos. Difícil es pensar en que alguna de las alternativas como las mencionadas @, o x como sustituto de vocal neutra se estandarice, a menos que desde los gobiernos federales, centrales, generales, según sea el caso de cada país, se tomara como una norma oficial y se incorporara en los sistemas educativos, lo que sin duda generaría mucha controversia.

Puede que tampoco sea la misión de quienes impulsan esta agenda, y no sea otra más que visibilizar esta subsunción de lo femenino en lo masculino. Uno más de los frentes ante la inequidad que persiste y se manifiesta como brechas en muchas áreas de la vida. Me viene a la mente también el Test de Bechdel, que es un método para evaluar si una película, serie o cómic cumple con los estándares suficientes para poder catalogarla como no partícipe de las brechas de género. Dicho test se resume en tres preguntas básicas: ¿aparecen al menos dos personajes femeninos? ¿estos personajes hablan una a la otra en algún momento de la obra? ¿sus conversaciones tratan de algo distinto a un hombre?

Hay muchas sutilezas en nuestra vida cotidiana que replica y reafirma estereotipos y visiones que hoy día pueden ser censurables. Muchos de los movimientos contemporáneos no tienen como fin máximo una revolución que cambie las estructuras políticas, económicas y sociales, a diferencia de aquellos muy presentes en el siglo XX. Muchos buscan simplemente hacer visible un problema para ir dando pequeños pasos en reducirlo. En los discursos públicos de nuestro país ya se ha hecho muy presente el mencionar siempre lo femenino y masculino (niños y niñas; hombres y mujeres; etcétera) e instituciones como el INE han cambiado las boletas electorales para ahora indicar: presidencia, diputación y senaduría en el nivel federal, en vez de Presidente, Diputado y Senador. Sin duda estos cambios se deben al debate del lenguaje de género y es un camino por el que seguiremos andando los próximos años.


Imagen: https://static_kozyguru2.mylovefamily.tw/wp-content/uploads/2017/03/Pros-and-cons-of-short-term-rental_KozyGuru.jpg

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.