Migraciones ambientales

Por Nely Ortiz

La migración es un fenómeno que siempre ha existido; las personas tienen la necesidad de cambiar constantemente por supervivencia o simplemente para mejorar su calidad de vida. Las personas migran por muchas razones: económicas, sociales, políticas y medioambientales.

En los próximos años se espera que los flujos migratorios relacionados con el cambio climático aumenten de manera considerable, especialmente en los países más pobres del mundo. Se justifica con el cambio climático la frecuencia y gravedad de los eventos ambientales extremos que aumentarán al igual que las sequías, incremento del nivel del mar, las inundaciones y los huracanes.

Desde el primer reporte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), se señaló en 1994 que uno de los impactos más grandes del cambio climático sería para aquellos individuos que serán desplazados por la erosión de las costas, las severas sequías y el aumento del nivel del mar en zonas costeras.

A partir de ese reporte comenzó un intenso debate que generó dos lados: quienes señalaban los posibles riesgos políticos y económicos de la mera existencia de migrantes ambientales, y que no creían que tal cosa pasaría; y del otro lado estaban los investigadores, la academia, y aquellos países que comenzaron políticas inmediatas para mitigar una futura problemática mundial.

Este tipo de migraciones es un fenómeno que está sucediendo en países como Bangladesh, India, Costa Rica, Haití y otros. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) señala que 36 millones de personas fueron desplazadas por desastres naturales en 2009, el último año en que se tomó ese informe. Los científicos predicen que este número se elevará a, por lo menos, 50 millones de personas para 2050. Algunos dicen que podría ser tan alto como 200 millones para 2100.

Cuando la presión de migrar aumenta por alguna razón, otros factores complejos se ven involucrados al tomar la decisión de irse, como es a dónde irse y cómo hacerlo, así como por cuánto tiempo y con qué medios.

Los patrones de migración son aleatorios e impredecibles, pero es posible identificar factores que influyen, tales como: recursos financieros, acceso al país meta, idioma, etnias, y lazos históricos, entre otros.

De ser posible, los migrantes inentarán moverse a países donde tengan familiares o conocidos. La mayoría de los migrantes tiene un margen muy estrecho de opciones, sobre todo los de menor ingreso. La migración a un país extranjero es costosa y requiere grandes cantidades de capital humano, social y económico, por lo que no son los más pobres los que pueden migrar a países desarrollados y tener la certeza de que hallarán un trabajo y un lugar en el cual vivir en su destino.

En el contexto de la creciente variabilidad climática, está claro que deben desarrollarse estrategias y mecanismos de adaptación adecuados. La migración solía ser una falla de los procesos de adaptación, sin embargo algunos estudiosos del cambio climático y la migración como el director del Instituto de Políticas de Migración, Andrew Gaddes, señalan que la migración debe ser vista como un recurso de la adaptación y no como el problema.

Gaddes y otros, señalan que las migraciones deben ser planificadas y justo después de que el gobierno haya elaborado una serie de estudios e investigaciones sobre los riesgos del cambio climático en su respectiva región. No obstante hay un inconveniente para esta solución: vemos actualmente cómo los gobiernos son incapaces de prevenir, incluso cuando algo como un huracán se aproxima y hay tiempo para evacuar. Entonces mucho menos podemos esperar, en el corto plazo, la colaboración de varios gobiernos para  reubicar a millones de personas, o destinar una parte de sus presupuestos nacionales para la construcción de infraestructura que ayude a mitigar el impacto del cambio climático.

Un ejemplo de lo anterior es la temporada del monzón en  India, que en los últimos años se ha intensificado de tal manera que gran cantidad de personas han tenido que buscar refugios en otras localidades. La pérdida de cosechas y las inundaciones de sus hogares, son problemas que se viven cada temporada monzónica en este país. Los gobiernos deben ser capaces de conocer sus vulnerabilidades y saber cómo prevenir este tipo de problemas antes de que se conviertan en crisis.

Las reubicaciones planificadas, tal como señala Elizabeth Ferris, son un proceso mediante el cual se ayuda a las personas desplazadas a remplazar sus viviendas, bienes, medios de subsistencia, tierras, acceso a recursos y servicios, en aras de mejorar, o al menos restaurar, sus estándares de vida.

Estas reubicaciones ofrecen una solución para quienes viven en zonas altamente vulnerables a los efectos del cambio climático. Sin embargo su gestión requiere colaboración y coordinación internacional sin precedentes, y debe dar como resultado una mejora en la calidad de vida de las personas más vulnerables.

REGULACIÓN INTERNACIONAL

Se debe aprender de los errores del pasado. La necesidad de un enfoque estructurado y gestionado se destaca por la crisis migratoria que enfrenta la Unión Europea, que genera caos y conflicto, sin mencionar la discriminación, hacia las personas sirias que no encontraron otra opción más que salir de su país.

Se tiene que prevenir la salida de millones de personas por consecuencias del cambio climático: los países meta no podrán contener las diásporas, su economía no será suficiente para sostener el cambio acelerado, ni la política lo permitirá, si somos realistas.

Es fácil decir que la falta de seguridad alimentaria y la desaparición de la tierra “empuja” a la gente a ir fuera de sus hogares, pero ninguna de las razones que tienen para irse, ya sean sequías, lluvias extremas, aumento del nivel del mar, o erosión, se debe a conflictos violentos, riesgo de persecución, discriminación, etc. Esas condiciones las enfrentan los refugiados y los solicitantes de asilo en el país meta.

Los eventos ambientales extremos o repentinos, aunados a los efectos del cambio climático, representan lo que posiblemente sea el desafío de política global más significativo en el futuro inmediato.

Hay que hacer conciencia del daño que estamos generando al planeta, y sus efectos. Las migraciones ambientales son un problema macro que requiere políticas de contención inmediatas. Urge la cooperación internacional y no bastará con un acuerdo en el que firmen las partes y después de 15 años se reúnan para ver si funcionó o no (Objetivos de Desarrollo Sustentable de ONU).

Son indispensables cambios urgentes en la legislación internacional, y sobre todo cambios locales en materia de protección de las comunidades más vulnerables ante los desastres ambientales.

Se puede esperar que este problema tenga un alcance en cooperación internacional bastante grande, ya que afecta directamente a la economía de los países receptores. Solo resta ejercer presión a nuestros gobernantes y no dar por sentada esta situación.


Imagen: http://www.dhakalawreview.org/blog/2015/03/climate-refugees-in-bangladesh-legal-frameworks-and-further-initiatives-648

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