Michel Temer “Underwood”. Traición y política en Brasil

Por Jorge Francisco Vuelvas Lomeli

 

Una de las series más populares de Netflix está volviéndose realidad en el estado brasileño. “House of Cards” relata la historia de un congresista (Frank Underwood) de Estados Unidos ansioso por obtener mayor poder en la política de Washington; logra llegar a la presidencia gracias a los engaños y la traición, rebasando todo precepto moral y ético en la labor pública. ¿Es Michel Temer el Frank Underwood latinoamericano?

Ciertamente sería injusto afirmar que Michel Temer, ahora presiente de Brasil, haya planeado un “golpe de estado” en contra de Dilma Rousseff. Lo primero que se debe entender de esta crisis política es que la ex mandataria brasileña no está siendo juzgada por el famoso escándalo de Petrobras, sino por el maquillaje de las cifras de crecimiento económico del 2014,  mismas que le ayudaron a ganar la reelección presidencial. Por otro lado, Michel Temer no fue quien ordenó o planeó la destitución de Dilma; los jueces del estado brasileño se han convertido en las estrellas de esta traición, ya que desde el escándalo de Petrobras se han dedicado a desacreditar cualquier acción anticonstitucional del partido que se encuentra en el poder (Partido de los Trabajadores, PT).

Mi objetivo al escribir estas líneas no es ahondar en la crisis política que vive Brasil, sino compartir el papel que está jugando, y sin duda jugará, el enigmático Michel Temer; uno de los políticos que ha acaparado la atención de los diarios internacionales en las últimas semanas. Será importante tener mayor conocimiento de este personaje, ya que será el mandatario de una de las economías más importantes del continente americano, y vivirá el evento más importante que una nación puede albergar: los Juegos Olímpicos 2016.

Temer es un político y abogado de 75 años originario de Sau Paulo Brasil. Pertenece al Partido del Movimiento Democrático Brasileño y se desempeñó como vicepresidente desde enero el 2011; el pasado 29 de marzo fue declarado como presidente sustituto, después de que se aprobara el juicio político en contra de la expresidenta Dilma Rousseff, y el 12 del presente mes fue aprobado dicho juicio por la mayoría del senado brasileño, posicionando a Temer como el presidente que comandará Brasil hasta 2019.

Esta situación, producto de la crisis política y económica vivida en Brasil, ha acaparado la atención de muchos medios internacionales, insinuando que el nuevo presidente de Brasil llegó al poder bajo el legado de Frank Underwood (personaje político ficticio de la serie “House of Cards”). Sin duda la situación es algo similar, la ex mandataria brasileña cometió errores en su primer periodo presidencial,  maquilló las cifras de crecimiento económico, entorpeció el proceso en contra de Lula da Silva y se vio involucrada en sobornos con la empresa Petrobras. Ante ese panorama, Temer le dio la espalda apoyando la petición de restitución y juicio político contra su colega, sabiendo que dicha acción lo posicionaría como el máximo líder de Brasil.

En las próximas semanas el nombrado Underwood de Brasil recibirá a personalidades de todas las naciones existentes, así como a miles de turistas que acudirán al evento de los juegos olímpicos 2016, celebrados en Rio de Janeiro. Aunado a ello, tendrá que enfrentar 180 días de suspicacia política, pues gran parte del pueblo brasileño desaprueba su gabinete y forma de llegar al poder. De igual manera, los juristas que ejecutaron la orden contra Dilma están detrás de Michel Temer, aparentemente vinculado al círculo de corrupción y sobornos que han arrodillado al gobierno de Brasilia.

El panorama de Michel Temer no resulta tan alentador como pareciera. Las protestas que defienden a la exmandataria, los movimientos que demandan una elección anticipada y el descontento popular por los gastos de los próximos juegos olímpicos serán las principales preocupaciones del gabinete de Temer. Al igual que Frank Underwood, el presidente brasileño tendrá muchas fichas que mover si quiere mantenerse en el poder, debe demostrarle al pueblo que la restitución de Dilma no fue una conspiración personal y tiene la ardua tarea de ganarse a una nación que está cansada de la desigualdad económica e injusticia cotidiana.

Personalmente no considero que Michel Temer deba ser llamado en Frank Underwood de Brasil. Debemos permitir que la derecha moderada brasileña nos demuestre que pueden sacar adelante un país hundido en la crisis política y económica, permitamos que Michel Temer ejecute las políticas necesarias para sacar adelante una de las economías más poderosas del mundo y no satanicemos el proceso por el que la exmandataria (Dilma) está por pasar, pues a pesar de no haber cometido ningún delito (tal como ella lo expresa en todas sus declaraciones) sus actos anticonstitucionales la pusieron en dicha situación.  Si estuviéramos ante un Frank Underwood, Brasil tendría que temblar, pues los crímenes, la injusticia y la traición acecharían a un gobierno que ha demostrado mantener firme a un país lleno de complicaciones; confiemos en que el gigante latinoamericano volverá a estabilizarse y la democracia no será dañada por las pequeñas o enormes diferencias que un grupo pudiera tener.


Imagen: http://diariodonordeste.verdesmares.com.br/cadernos/nacional/online/cunha-descarta-semelhanca-com-frank-underwood-porque-personagem-e-mau-carater-e-homossexual-1.1338175

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