México y el sistema de partidos políticos

Por Uriel Carrillo Altamirano

A punto de comenzar la próxima contienda presidencial ¿cuáles son los actores políticos, partidos e instituciones que se deben vigilar? ¿cuál es el papel de los partidos políticos? Al menos, se puede considerar que el sistema de partidos se ha modificado y, hasta ahora, un nuevo partido y las candidaturas independientes han ganado poder. ¿Será posible que la democracia se consolide en México o se convierta en una transición sin fin?

La respuesta por ahora no es clara, pero cada vez más se vuelve necesaria la participación (constante) de los ciudadanos. Cabe recordar que la democracia es construida gracias a la intromisión de todos los elementos de un Estado, y no sólo por quienes ostentan el poder de manera legal y/o legítima.

Aunque la democracia en México ha sido considerada como el mecanismo para elegir a los gobernantes del país, hace menos de 30 años que el camino hacia un mejor Estado ha comenzado. Varias son las reformas que se han implementado en el sistema político mexicano para transitar al estado utópico de participación y organización.

Un Sistema político es el concepto o la categoría utilizada por los científicos sociales para delimitar a los actores o elementos que interactúan en un cierto terreno. Como tal, un sistema permite analizar las relaciones, interacciones, causas y efectos de los hechos sociales que marcan el ritmo y el estado de, por ejemplo, un país.

En este sentido, el sistema político mexicano está compuesto por diversos elementos. Entre ellos se pueden encontrar al poder legislativo, judicial, ejecutivo, instituciones como el INE y/o los partidos políticos. Cada uno es concebido, al mismo tiempo, como un subsistema de uno más grande. Por lo que, en el caso de los partidos, se replica la formación de ciertas interacciones y relaciones.

En el caso de México el sistema de partidos políticos es nuevo. A partir de la intromisión de nuevos elementos y hechos en el sistema político se ha logrado iniciar una transición a una democracia de consolidación. Esto primordialmente por las reformas impulsadas en 1988, con las cuales se le dotó de herramientas a los partidos para ingresar a la vida política del país y, como consecuencia, hacer dinámico al sistema.

Sin embargo, las fallas estructurales del sistema general no permitieron el desarrollo completo y esperado de cada reforma, pero permitieron crear nuevas relaciones y nuevos tipos de interacciones entre los elementos ya existentes. De esta manera, a partir de 1988 la cantidad de partidos aumentó, convirtiendo a la pluralidad en uno de los ejes principales de la democracia mexicana, esto bajo el marco de las posibilidades reales de hacer un cambio.

“La dinámica de un sistema de partido hegemónico hacía muy difícil la competencia política real, las oposiciones fueron optando por ser leales o de plano dóciles frente al partido de Estado, creando el efecto perverso de olvidar sus causas y avanzar en la obtención de beneficios personales para sus dirigentes” (Álvarez Arredondo 2012, 55).

A partir de entonces y con la implementación de nuevas reformas (1988-1989, 1993, 1994, 1996), el sistema de partidos políticos cambió. Con ello la democracia cada vez más se acercaba a su consolidación como forma de gobierno legítima y válida para el país.

Durante la etapa final de la década de 1990, la cámara de diputados fue el ejemplo claro de los cambios en las preferencias electorales. Además, el surgimiento de nuevos partidos fomentó la participación de los electores. Fue la época de muchas primeras veces para México. Por ejemplo, un partido viejo y con la mayoría de poder fue desbancado, es decir, las relaciones de poder fueron reestablecidas.

Ya en el siglo XXI el cambio más evidente fue la alternancia política (PAN). Un signo de que el sistema se había movido y la fuerzas se reacomodarían. Sin embargo, esto no bastó para logra una transición porque las estructuras fuertes del sistema permanecieron y condicionaron a los nuevos.

“… las principales fuerzas políticas deben hacer su propia transición a la democracia, ya que la falta de democracia interna ha contribuido al descarrilamiento de la transición democrática en México; está a la vista de la sociedad que seguimos lejos de la consolidación de un sistema democrático que ayude al desarrollo sustentable del país” (Álvarez Arredondo 2012, 75).

A casi 30 años de la reforma de 1988, muchos partidos políticos han intentado conseguir el voto de los ciudadanos. Algunos han fracasado en el intento y han desaparecido del sistema. Mientras que otros han creado estrategias que les permitan sobrevivir, tales como el desarrollo de estructuras clientelares, alianzas con partidos más fuertes, prácticas económicas ilícitas y relaciones con actores no permitidos. “La desaparición de partido emergentes que no pudieron consolidarse en el electorado por ser percibidos como franquicia y negocio familiar…” (Álvarez Arredondo 2012, 67).


Álvarez Arredondo, Ricardo. El Sistema de partidos políticos en México. Ciudad de México: Porrúa, 2012.


Imagen: http://comofuncionaque.com/como-funciona-la-democracia/

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