¿México requiere de una austeridad ambiental?

Por Ricardo Medina Calvario

Va una anécdota. A mitad del sexenio 2000-2006 en el entonces D.F., se comenzaba un auge en la construcción de vivienda, principalmente en el centro de la ciudad. Para construir, inmobiliarias y constructoras se topaban con que tenían que elaborar un estudio y conseguir una autorización desconocida o pasada por alto en ocasiones anteriores, denominada impacto ambiental. Además del tiempo de elaboración y costo del estudio, tenían que esperar a que la autoridad ambiental analizara y emitiría la tan ansiada autorización, situación que en el mejor de los casos sucedía en unos seis meses. Cuando por fin se obtenía, habría que esperar unas horas más en las oficinas de la autoridad ambiental para recibir el documento ya que por la austeridad republicana que se ejercía, solo existía una impresora. Seguramente mucha gente exigió poner un remedio, tomar diversas acciones era quizá lo indicado, desde dar una mayor información acerca de todos los tramites a realizar, capacitar al personal que llevaba a cabo la revisión de estudios, formular un padrón eficiente de consultores y porque no adquirir mayor personal y equipos para hacer más eficiente el trabajo. ¿Qué se hizo?, se eliminó el trámite y todo aquel que quisiera construir vivienda era digno de confianza, dejando en sus manos la conservación y protección de los recursos naturales por afectar. El fracaso fue enorme, una mala austeridad triunfó en aquella ocasión. Hoy en día nuevamente hay que conseguir una autorización en materia de impacto ambiental, bien por el medio ambiente, mal porque siguen las ineficacias burocráticas.

Austeridad es sencillez, moderación, acatamiento de las normas morales, es una virtud, pero nunca a costa de la eficiencia y menos aún de una conservación y aprovechamiento sustentable de nuestros recursos naturales; debemos tener mucho cuidado en no dejar ejercer una política de austeridad económica en la cual se establezca una reducción del déficit público a través de la disminución de servicios y beneficios públicos otorgados al pueblo y puedan trastocar los servicios ambientales.

El tema ambiental es de suma importancia, al nivel de seguridad nacional, y a la par de la educación, salud y seguridad pública, lamentablemente con lo que tenemos, presupuestos cortos (a manera de ejemplo, para el año 2014 la SEMARNAT recibió 70,000 mdp y para este 2018 34,000 mdp) y falta de políticas públicas transversales, es difícil transitar a la publicitada y necesaria sustentabilidad.

Considerando lo establecido por la ONU, México debe alcanzar diversos objetivos a través de la implementación de ajustes profundos en las políticas económicas, sociales y ambientales, reconociendo a los recursos naturales como la base material del desarrollo, estableciendo metas concretas para su conservación y uso sustentable. Tenemos que poner en la con-ciencia de los gobernantes y autoridades, así como de la población en general, el terminar con la pobreza en México; terminar con el hambre y mejorar la nutrición, promoviendo la agricultura sustentable; alcanzar vidas saludables; proveer educación de calidad y oportunidad de aprendizaje a lo largo de toda la vida para todos; alcanzar equidad de género; empoderamiento de la mujer; asegurar disponibilidad y uso sustentable del agua y servicios de saneamiento para todos; asegurar energía sustentable para todos; promover crecimiento económico sustentable, incluyente y sostenido; empleo pleno, productivo y digno para todos; promover infraestructura e industrialización sustentable e innovación; reducir desigualdades; convertir en seguras, incluyentes, sustentables y con movilidad a las ciudades y a los asentamientos humanos; promover patrones de consumo y producción sustentables; atacar el cambio climático y sus impactos; conservar y promover el uso sustentable de los océanos, mares y recursos marinos; proteger y promover el uso sustentable de los ecosistemas terrestres; detener la desertificación, la degradación de la tierra y la pérdida de la biodiversidad; alcanzar sociedades pacíficas e incluyentes; acceso a la justicia para todos, con instituciones efectivas y capaces, con un tema central y fundamental, que quien ejecute la inspección y vigilancia de las diversas leyes ambientales debe tener todos los elementos técnicos, de personal y jurídicos para realizar este trabajo.

Para ejecutar, no solo proponer, todo lo mencionado, se requieren recursos económicos, eficiencia en el gasto, mayor inversión para el sector, fortalecerlo. A manera de ejemplo, las áreas naturales protegidas en nuestro país se incrementaron en tres veces su superficie, requieren de presupuesto y personal para su vigilancia, se trata de nuestro patrimonio natural, para lo cual la CONANP, quien administra estos territorios, requiere gente de campo, aunado al personal de escritorio.

Si bien es cierto, la población en general estará de acuerdo en manejarse con austeridad, transparencia y con ello sembrar las bases para erradicar la corrupción, impunidad y desigualdad, no se puede llegar al exceso.

Un plan de austeridad debe quedarse con lo bueno, hacerlo más eficiente y volverlo INVERSIÓN, con tecnología, con innovación, con personal capacitado, bien pagado (promesa de campaña), suficiente, eficiente, educado, permitiendo un buen federalismo, no con concentración de poder y creación de todólogos.

Para el medio ambiente y sus recursos naturales y sociales, no es ninguna buena idea ahorrarse presupuesto. Se requiere una relación gobierno federal-estados armoniosa y eficaz. Bien ejercidas, las funciones de coordinación y vigilancia de los delegados pueden resultar muy útiles y abonar en la optimización de los fondos federales.

BIÓL. RICARDO MEDINA CALVARIO.

Presidente del Instituto de Investigación y

Capacitación para las Ciencias Biológicas, A.C.

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