Metaética

Por Miguel Téllez

 

En las últimas publicaciones he hablado de distintos temas concernientes a la ética. Esta vez no será la excepción. Me permitiré acomodar el terreno para pisar seguro en un asunto que para muchos es complicado -y vaya que lo es-, este asunto es algo llamado ‘Metaética’.

Cuando decimos ‘Ética’, nos referimos a la filosofía moral. ¿Qué es la filosofía? O bien, ¿qué es la moral? Son cuestiones filosóficas y hay filósofos que pelean durante más de 100 cuartillas para que no terminen convenciendo a todos y sí siendo criticados por otros filósofos. Nosotros evitaremos estas dudas sólo por comodidad y para avanzar con nuestro escrito -lo cual no implica que neguemos la importancia de aquellas cuestiones-. Vamos a entender por ‘Ética’ el estudio filosófico que intenta responder a la pregunta ¿Cómo debemos vivir? Para responder y notar qué enfoque estamos utilizando o bien en qué nivel de discurso estamos, es de gran ayuda la clásica división en tres estadios: 1) Metaética; 2) Ética normativa y 3) Ética práctica.

Cuando hablé del consecuencialismo y deontología(1) expuse teorías de corte normativo: se encargan de señalar normas morales y justificar por qué debemos seguirlas o por qué no deberíamos hacer determinados actos. Respecto a la ética práctica, podemos definirla como la aplicación de principios éticos normativos a casos prácticos: pena capital, aborto, eutanasia, trasplante de órganos, etc. La llamada ‘Metaética’ es un estudio que intenta responder a la pregunta de qué estamos haciendo cuando hablamos de ética. Otra manera de entender este estudio es señalando que la metaética se preocupa por definir los objetos y conceptos que usa la ética normativa, así las preguntas: ¿Qué es la moral? ¿Qué es lo Bueno? Son cuestiones que la metaética intentaría responder.

Dicho lo anterior, ahora procederé a plantear dos posturas que regularmente se exponen en discusiones de corte metaético: 1) Realismo y 2) Anti-realismo. Lo que defienden las personas que apoyan 1) son dos tesis principalmente: a) que nuestras proposiciones morales son aptas para ser verdaderas o falsas, así como que podemos conocer verdades morales, y que b) existen -en la estructura objetiva del mundo- unas cosas llamadas “hechos morales” que hacen el papel de truthmakers para determinar el valor veritativo de nuestras proposiciones morales(2). A la tesis a) podemos llamarla “tesis cognitivista semántica” y referirnos a nuestra tesis b) como “tesis ontológica”. Es decir, apelamos a la noción de “cognitivista” en tanto que podemos conocer algo -y que nuestro objeto es cognoscible-, en este caso conocemos “hechos morales”. La noción “semántica” implica que lo que predicamos de esos hechos morales son proposiciones que poseen significado y por tanto pueden ser evaluadas en términos de verdad o falsedad. Hablamos de “tesis ontológica” en tanto que creemos que existen propiedades morales en la estructura objetiva del mundo.

La postura del anti-realismo ataca la tesis a) o la tesis b). Así, un anti-realista no cree que en el mundo existan los famosos hechos morales -sólo hay hechos físicos o naturales-. Otro anti-realista podría decir que lo que expresamos con juicios morales no son cosas que puedan ser verdaderas o falsas, ya que sólo hacen referencia a nuestros deseos y anhelos de cómo debería ser el mundo -y es sabido que los deseos no pueden ser aptos para un valor veritativo-.

No estoy tan seguro de qué tan familiarizado esté el lector con asuntos meramente filosóficos y de este tipo. Sin embargo, como lo dije al inicio, estos asuntos no son fáciles, incluso en la academia -me refiero a las facultades y universidades- muchos sufrimos porque estos señores -los filósofos- dicen cosas muy extrañas -o al menos difíciles de comprender al primer intento-.

Y ya que te cuento este asunto de que es complicado el tema, también te digo que si un día escuchas a alguien decir “toda ética normativa necesita de una teoría metaética”, no debes creerle del todo. Sin duda la pedantería está a la orden del día, o a veces la gente dice cosas a causa del panorama cerrado que tiene debido a su estado epistémico -es decir, la información con la que cuenta-. Lo menciono porque hay teorías normativas que tienen una rigurosidad impecable y no necesariamente se adentran en las discusiones meramente metaéticas(3). Luego de este rodeo, finalizaré hablando de una teoría metaética.

El intuicionismo es una teoría metaética de corte realista(4). Esta postura acepta las tesis a) y b) que expusimos. Sin embargo, los intuicionistas le dan un matiz a su postura, por lo que no existe -como casi en todas las teorías filosóficas- una cosa como “El Intuicionismo” -al inicio del párrafo usé la expresión por comodidad y para referir que al menos tienen un consenso al aceptar ciertas tesis-. Los intuicionistas creen que podemos conocer verdades morales gracias a una facultad especial que tenemos, que se llama ‘intuición’. Cuando tu comportamiento habitual se ve afectado por un suceso -una mujer golpeó a un hombre, etc.-, entonces tú identificas un rasgo moral, lo aprehendes por intuición y es probable que de ahí pienses algo como: golpear al otro es malo. A este proceso se le llama inducción intuitiva. Según los intuicionistas no existen jerarquías en los principios morales que descubrimos, por lo que un juicio aunque sea contrario a otro aún puede ser verdadero. Según ellos la manera de decidir entre el choque de principios es analizar bien la situación hasta que se te presente el único principio vencedor y pienses que no hay duda de que es verdadero -esto es muy raro-.

El intuicionismo tiene muchos defectos, que por espacio no podré exponer, aunque el lector atento podrá advertirlos -problema de objetividad, relativismo, expertos en moral, etc.-.

La metaética es sin duda el estudio más abstracto en la ética. Exponer un poco de estos asuntos no es ocioso: en ocasiones mucho lo de que se dice en teoría repercute en la manera en que nuestros intelectuales abordan los problemas sociales -en caso de que los lleguen a abordar-. Si nos parece una pérdida de tiempo y queremos refutar todas posturas, no hay que olvidar que la mejor manera de refutar una teoría es conociéndola.


(1)Ver., http://jovenesconstruyendo.org/?p=3610) y http://jovenesconstruyendo.org/?p=3654

(2)Para una brillante exposición de estos temas Ver., Luque, Pau, De la Constitución a la moral; conflictos entre valores en el Estado constitucional, Marcial Pons, Madrid, 2014, especialmente: Cap. V; La cuestión metaética.

(3)Un ejemplo de esto es Rawls, John, Liberalismo político, {Trad. de Sergio René Madero Baez}, séptima reimpresión, FCE, México, 2013.

(4)Para una mayor exposición Ver., Dancy, Jonathan, El Intuicionismo, en Singer, Peter {editor}, Compendio de Ética, {Versión española de Jorge Vigil Rubio y Margarita Vigil}, segunda reimpresión, Alianza, España, 2004.


 Bibliografía

*Dancy, Jonathan, El Intuicionismo, en Singer, Peter {editor}, Compendio de Ética, {Versión española de Jorge Vigil Rubio y Margarita Vigil}, segunda reimpresión, Alianza, España, 2004.

*Luque, Pau, De la Constitución a la moral; conflictos entre valores en el Estado constitucional, Marcial Pons, Madrid, 2014.

*Rawls, John, Liberalismo político, {Trad. de Sergio René Madero Baez}, séptima reimpresión, FCE, México, 2013.


Imagen: http://www.hdfondos.eu/imagen/75163/arte-abstracto-del-fractal-galeria

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