Menos muros, menos protestas y más acciones

Por María Fosado 

 

 

El tema que parece ser el pan nuestro de cada día desde el inicio del año, ha sido sobre el aclamado y al mismo tiempo repudiado patito Trump.

Hay mucha tela de donde cortar cuando se trata de hablar de este personaje, pero como ya nos sabemos hasta el cansancio  lo que nos han dicho los medios de comunicación, las redes sociales y todas esas “malas noticias” que en vez de motivarnos nos deprimen más y a algunos deja sentados frente a sus televisores consumiendo la misma basura. Ya sabes, esos que solo se quejan y siguen haciendo lo mismo.

Esta vez no pienso hablar sobre aquello que nos juran que sucederá, sobre los discursos que ha dado ese individuo, sobre su falta de ética y de moral o sobre todas las cosas que se han dicho y especulado a causa de muchos usuarios en las redes sociales que le mandan a saludar a su madre. Así que ¿para qué desgastarme?

Pero lo que sí pretendo expresar a través de este artículo es el descontento que tengo con mi país.

Recientemente en la universidad en la que estudio, a las autoridades de la institución se les ha ocurrido la “grandiosa” idea de abrir un espacio de diálogo para que todos los alumnos puedan expresar lo que deseen sobre las situaciones que actualmente acontecen en México a través de un poema, de una queja sin censura, de una canción, una pintura o aquello que salga de su corazón y exprese lo que desean decir frente a toda la comunidad universitaria. Es decir, con la intención de hacer oír sus palabras y crear “conciencia”.

Pongo como ejemplo esta situación porque creo que así como lo he expresado en mis publicaciones anteriores, me parece que ésta no es la manera correcta de tratar de hacer conciencia en la gente.

Digo, es aceptable que uno pueda tener la libertad de expresarse y es bueno que existan espacios o foros para poder realizar este tipo de actividades, pero vamos, volvemos a lo mismo que sucede con los atentados alrededor del mundo.

México está pasando por un momento complicado que está por demás hablar de ello, porque en muchas ocasiones en vez de informarnos, nos generan miedos irracionales. Nos provocan sensaciones de angustia, temor y desconfianza. Aunque en estos casos sí están sucediendo cosas que temíamos a que sucedieran; y que si no tienes la más mínima idea de lo que estoy hablando, es mejor que le eches un ojo a las páginas web sobre noticias del mundo actual.

Así como aquel atentado en París, cuando se volvió noticia mundial, muchas personas al rededor del mundo enviaban sus condolencias, la torre Eiffel se iluminó con los colores de la bandera francesa en conmemoración a lo sucedido y ahora en México está sucediendo algo parecido.

En esta ocasión, no podía faltar la típica cadena en WhatsApp que te “invita” a unirte al movimiento de colocar la bandera de México como foto de perfil, para mostrar tu solidaridad con el país y entre mexicanos.

Pero lamentablemente a pesar de que se ha dicho que la humanidad ha disque “avanzado” junto con la tecnología, hay algo que aún no nos ha quedado claro, y es el hecho de que ahora creemos que todo se puede “solucionar” a través de tweets o colocando en nuestros perfiles de las redes sociales la bandera de un país con el que supuestamente nos estamos solidarizando. ¡Bueno fuera si las cosas se solucionaran de ese modo!

Eso de cambiar tu foto de perfil o pararte frente al público a hablar sobre lo que te aqueja a consecuencia de un candidato electo, y digo que es a consecuencia porque la causa primera de esto hemos sido nosotros mismos. Claro, hablando en términos generales, porque los únicos que votaron fueron aquellos que viven y tienen el derecho al voto en Estados Unidos.

La principal causa de lo que sucede hoy en día es uno mismo, porque siempre hemos visto por nuestros propios intereses. Pensamos individualmente, por tanto la lógica es que esos norteamericanos han votado a beneficio de sus intereses individuales y han dejado de lado los intereses colectivos que hacen que una decisión a mayoría podría beneficiar o perjudicar a las comunidades.

Tampoco es como que yo mientras estaba sentada frente a la computadora escribiendo este texto quiere decir que me estoy solidarizando con mi país. Definitivamente no se trata de lo que expreses.

Bien dicen que las acciones valen más que mil palabras, así que no sirve de nada que tú estudiante, tú jefe, tú empleado, tú influyente te pares frente a la sociedad y decidas hacer revueltas por las injusticias del mundo, porque sólo concentras toda tu atención en el problema.

Mientras sigues protestando, mientras te quejas con tus compañeros de trabajo, mientras sigues siendo partícipe de las manifestaciones y gritas todo lo que quieras, no estás aportando nada al mundo.

El mundo necesita agentes de cambio. El mundo necesita de ti, de mí y de todos aquellos que estén dispuestos a hacerlo.

Que si un muro fronterizo es la solución a la migración ilegal, que si eso frenará los problemas de narcotráfico o la violencia, no lo creo.

Que si la suspensión de proyectos de empresas trasnacionales en el país dará mejores empleos a los norteamericanos en su propio país, les asegurarán un mejor futuro a sus familias, mejor economía y demás, lo dudo mucho.

Te quejas de las malas noticias en los medios de comunicación mientras sigues sentado frente al televisor, esperas ese momento a escuchar que la gasolina ha subido otro peso para darte de topes y en vez de lamentarte de lo que no puedes cambiar, ponte a hacer lo que te corresponde.

Tú estudiante, ya no la tenemos fácil ¿ya sabes cómo comenzarás tu vida laboral?

Tú trabajador/empleado, deje de quejarse y haga su trabajo. Allá afuera tiene competencia.

Deja de intentar “solidarizarte” con el país y haz lo que te toca. El momento es ahora.


Imagen: https://www.flickr.com/photos/alexcurrie/

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