Mejores Amigas

Por Driveth Razo

 

¿Quién no ha querido tener una mejor amiga? Yo siempre busqué tener una, y cuando al fin la encontré no fue lo que esperaba…

Es bonito tener una mejor amiga, una cómplice en todas tus aventuras, alguien con quien puedas contar en todo momento y ante cualquier situación. Esa era ella, la mejor amiga que pude haber deseado, aparte de ser mi primera mejor amiga, fue mi primera amiga, mi hermana.

De pequeña fui muy antisocial y nunca tuve una amiga, mucho menos una mejor amiga; no sé si se debía a mi inseguridad o simplemente no le caía bien a la gente, sea cual fuera el motivo siempre estuve sola, ya que no tenía hermanos ni primos cercanos para jugar con ellos. Hasta que llegó ella…

Los primeros días de secundaria me sentía una extraña en esa escuela, volvía a estar sola como de costumbre, pero me di cuenta de que no era la única; había una chica más, su nombre no importa. Esta chica era diferente a todas, era mitad francesa y nadie le quería hablar por su acento, se burlaban de ella. Fui de las pocas personas que la aceptaron sin importar su acento ni su forma de ser. Era un poco creída y presumía lo que tenía, pero estaba bien, éramos adolescentes y apenas estábamos descubriendo el mundo. Ella, al igual que yo, tenía muchas inseguridades, entonces nos complementábamos perfectamente.

La primera vez que nos juntamos fue un 14 de febrero, estábamos emocionadas porque era la primera vez que pasábamos juntas el día del amor y la amistad con una gran amiga. Ese día no estuvimos solas, el destino quiso que se nos unieran tres fabulosas chicas y al fin nuestro grupo de amigas estaba completo.

Ella tampoco tenía hermanos, entonces desde el principio nos empezamos a decir gemelas, al principio no teníamos mucho en común, tal vez lo único que teníamos en común era que nos sentíamos solas y rechazadas. Llegamos a compartir muchos silencios, pero no silencios incómodos, sino llenos de comprensión y de entendimiento, no necesitábamos de palabras para comunicarnos una con la otra. Llegamos a ser tan inseparables que ella se empezó a interesar en mi mundo y yo en el suyo. Yo empecé a leer más libros, sobre todo Crónicas Vampíricas, libros relacionados con lobos o de Stephan King, aunque siendo sinceros nunca los llegue a acabar. Pero ella se esmeró más, comenzó a amar a Harry Potter y le empezó a gustar el anime a tal punto que íbamos a convenciones incluso a otra ciudad. Llegó un momento en el que empezó a superarme en conocimientos, al principio me dio coraje porque pensé que trataba de ganarme y demostrarme que era mejor, pero después me di cuenta de que lo único que intentaba era que fuéramos más unidas, desgraciadamente lo valoré demasiado tarde.

El tiempo que estuve con ella fue de lo mejor, al fin me sentía aceptada, sentí que al fin tenía a las amigas que deseaba porque todas y cada una de ellas eran especiales para mí, la única diferencia era que con ella compartía algo más que las otras no entendían, y eso era la soledad. Nuestra amistad duró dos años siendo perfecta, hasta que todo cambio…

Cuando iba a cumplir 15 años, se podría decir que los humos se me subieron a la cabeza. Quería tener a fuerza 14 damas, entonces para “conseguirlas” empecé a hablar con más personas, incluyendo a una chica que acababa de entrar a tercero y que nadie quería porque pensaban que era lesbiana. Yo al saber lo que es sentirse sola, empecé a hablar más y juntarme con ella en los recreos para no dejarla sola. Traté de unirla a nuestro grupo de amigas pero nadie, ni siquiera ella que conocía lo que era estar sola, la aceptó.

Yo no me quise dar por vencida así que traté de incluirla más. Y no sólo fue eso, sino también para que mi mejor amiga quisiera conocer más personas; hablaba mucho de mis nuevas amigas esperando despertar su curiosidad para que quisiera conocerlas, pero mi táctica no funcionó, al contrario, arruinó nuestra amistad porque ella se sintió desplazada.

Al ver que últimamente pasaba más tiempo con “la chica nueva”, ella empezó a juntarse con dos chicas que me caían mal; una por cosas que me hizo en primaria y la otra porque era de las que más huía de mi mejor amiga al principio.

Pasaron mis XV, y a pesar de estar un poco separadas, ella me ayudo a elegir la playlist y varios detalles más de la fiesta. Pero de todos modos ambas sabíamos que algo se avecinaba. Cuando pasamos a preparatoria, dijimos que ella no incluiría a sus dos nuevas amigas si yo no incluía a “la chica nueva” en nuestro futuro salón ya que lo podíamos elegir. Como sabrán, los planes nunca resultan como se imaginan. Esta chica se pegó a mí, y mi mejor amiga se sintió traicionada, entonces su nueva amiga logró conseguir a alguien que la cambiara a nuestro salón y todo se salió de control.

Yo me enojé muchísimo y traté de sacarla de nuestro equipo ya que sabía perfectamente que a ella le gustaría que incluyéramos a su nueva amiga, tal como mi nueva amiga se había unido. Pero no quise entender razones y no lo acepté, fue mi primer error. Sé que le hice mucho daño al darle así la espalda, pero ella también me lastimó al suplirme con dos personas que no la merecían, ahora me doy cuenta que tal vez ellas la merecían más que yo; aunque nunca olvidaré que su actual mejor amiga y el grupo con el que ahora se lleva, eran las mismas que le huían al principio.

El primer semestre fue pasando, la tensión entre ambas cada vez aumentaba más, hasta que un día explotó… Tuvimos que hacer un trabajo en equipo, incluidas: su nueva amiga, la mía, una amiga en común de la secundaria y nosotras dos. Ese día estábamos grabando un video y su nueva amiga no estuvo presente, la verdad no me acuerdo porque empezamos a discutir, sólo recuerdo que llegó un punto donde comencé a ver todo rojo; ella estaba a punto de llorar al igual que yo, la diferencia es que ella se quería ir a los golpes y yo sólo alzaba cada vez más la voz. De lo poco que dijimos, sólo me acuerdo de una cosa que mencionó: “sólo tú puedes tener nuevas amigas, ¿y yo no?” Después de eso nuestra amiga nos interrumpió e intentó calmarnos, eso es algo que aunque ella no sepa tal vez nunca le perdone. Ese era el día perfecto, el día en el que pudimos haber empezado desde cero, el día en que por fin podríamos haber hablado de por qué pasaron todas esas cosas; nunca hablamos al respecto, así que creo que cada quien interpretó la situación desde un punto de vista diferente. Tal vez eso arruinó nuestra amistad. Hasta el día de hoy sigo arrepentida de no haber hablado cuando tuvimos la oportunidad.

Hay amistades que duran más que nuestros dos años de amistad, pero ni así logran obtener el título de mejor amiga; a veces no importa el tiempo, sino las vivencias que comparten juntos.

Nosotras vivimos muchas cosas juntas, unas muy buenas y otras no tanto pero logramos superarlas, excepto “el evento final” como lo llamo yo. No puedo decir que la culpa fue completamente mía, ya que una amistad es de dos, al igual que un amor. Acepto que mi culpa fue haber insistido con estas nuevas amigas y reconozco que tal vez le di celos con ellas, ya que los celos no son exclusivos de pareja. Pero ella también logró hacerme sentir celos de sus nuevas amigas, porque tenía miedo de perderla, cosa que al final resultó cierta.

Les pido que no se cierren ante cualquier problema que tengan con su mejor amigo, por mínimo que sea. Hablen primero, si creen que no se presta al diálogo, enciérrenlos con ustedes hasta que acepten hablar si es necesario. No se rindan tan fácilmente como yo, o se arrepentirán toda la vida. No dejen que terceras personas arruinen la amistad tan valiosa que tienen; si ya es inevitable, afróntenlo. Recuerden los bonitos momentos que pasaron juntos y atesórenlos, no dejen que esos recuerdos se mancillen con sentimientos tan horribles como el enojo o deseos de venganza. Den las gracias por el tiempo que pasaron con ustedes y cierren ese círculo para poder empezar una nueva vida, sin remordimientos de conciencia como los míos por no haber hecho nada cuando tuve la oportunidad.

 

 


REFERENCIAS

La imagen fue extraída de: http://ponimaginacionentuvida.blogspot.mx/

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