Me volví a enamorar de la Historia: mi anécdota y la importancia de Teorías de la Historia

Por Aarón Rojas

Como se irán dando cuenta, hoy voy a hablar sobre mi experiencia con la Historia, esa que se escribe con “H” en mayúscula, y de cómo la asignatura “Teorías de la Historia”, me ayudó a volverme a  enamorar de la misma.

Empezaré mi anécdota: fue en la escuela secundaria, donde viví, un acercamiento más específico con la Historia, pues tuve la fortuna de tener dos profesores espectaculares, la Profra. Catalina González Cervantes y el Profr. Efrén Buendía Campa, maestros por vocación, que me enseñaron que la Historia no sólo eran fechas y nombres, sino, acontecimientos, que tenían un por qué y un cómo, de esa manera tan peculiar aprendí, pero sobre todo, comencé  a enamorarme de la Historia.

Sin embargo, y contrario a lo que muchos me  puedan asegurar, mi desencanto y desilusión, llegó cuando al ingresar al nivel Bachillerato, más específicamente al CCH Oriente, los profesores que allí me enseñaron Historia, si puede llamársele enseñar a lo que ellos hicieron, no sólo me enseñaron Historia de una forma muy sosa al favorecer  fechas, nombres y lugares, sin decirme el por qué o el cómo, además manchaban y desviaban la intención de sus clases, con tintes partidistas e ideologías políticas que en nada ayudaban al perfeccionamiento de nuestra enseñanza y, que si diferías con ellos y tenías el mal tino de externarlo, se reflejaba en tu calificación.

Esas experiencias tan desagradables y desilusionantes hicieron que de alguna forma perdiera mi interés por la Historia, fue por ello que al terminar cuarto semestre y al momento de seleccionar las materias para el quinto y sexto, dentro de las opciones que me ofrecían de acuerdo a la carrera que yo escogí en aquel momento de mi vida, estaba una que llamó mi atención en particular: “Teorías de la Historia”. Mi reacción inmediata fue casi de miedo, pues pensaba en clases parecidas a las que hasta entonces había tenido, además el hecho de tener “Teorías”, no ayudaba en nada a mi decisión que se encontraba dividida entre el rechazo total y la curiosidad de ver que se podía aprender en esa materia, finalmente, y con todas las dudas y el miedo del mundo, me decidí a seleccionar la materia.

Ahora, debo de confesarles a  todos ustedes que, de todas las posibles malas decisiones que he tomado en toda mi vida, ésta sin duda ha sido la mejor y la única que me ha dejado un excelente sabor de boca, pues encontré en esta materia, a una académica dedicada, responsable, conocedora de su asignatura, pero sobre todo, con ganas de enseñar y un gran amor por la Historia.

La materia en sí, se presta para poder ver y entender de un modo diferente, con un enfoque más específico y sobre todo práctico a la Historia, cursar esta materia, te enseña que no todo es Historia, te hace debatir sobre el lugar que ocupa en lo profesional, si es un arte o una ciencia, te hace ver que el oficio del historiador es más parecido al de un panadero que al de un abogado, por todas las cosas que éste tiene que pulir; te hace ver que un historiador, contrario a lo que personalmente viví, no puede tomar partido alguno sobre los acontecimiento que escribe. Al cursar esta materia, uno puede darse cuenta de lo sucio que es el oficio del historiador, pues tiene que adentrarse en lo oscuro de las documentaciones antiguas y a veces casi ilegibles, llenarse de polvo y sabrá Dios de que otras cosas más, todo con tal de llevar la Historia  hasta nuestras manos inexpertas.

Por ello, tomar Teorías de la Historia te hace abrir los ojos, pero también te obliga a entregar el alma a la labor histórica y por consiguiente, te hace ver al mundo de la Historia de un modo diferente, pues valoras aún más el trabajo de aquel que la enseña, llevar esta materia debería ser obligatorio por todo lo que te deja y te enseña, sin duda si yo volviera a cursar el CCH,  tomaría de nuevo la decisión de llevar  Teorías de la Historia, pero sobre todo, lo que me motivaría a volver a cursarla sería en gran medida el acompañamiento certero y profesional de la maestra que propició que me volviera a enamorar, ¡sí! pero de la materia referida; a ella agradezco de antemano el volver a despertar en mi esa pasión por la Historia, así como de hacerme ver mi verdadera vocación, pues el resultado de este re-enamoramiento fue que decidí ser historiador.

Termino con una frase de Albert Camus, “Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen.”, piénsenlo siempre que lean, hojeen o vean algún libro de Historia.


Imagen: https://teoriadelahistoria.wordpress.com/2013/04/25/el-papel-del-historiador-como-responsable-de-acercar-a-la-sociedad-al-conocimiento-de-la-historia/

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