¿Marijuana is safer than alcohol?

Por Aarón Rojas

 

Esta fue una pregunta que me hice recurrentemente el pasado 6 de abril, luego de verla estampada en una camisa, sin los signos de interrogación, en el 5to Foro Debate Nacional sobre el uso de la Marihuana que se dio lugar en el antiquísimo Palacio de Minería.

La autoridad pidió que este foro se realizara sin dogmas prefabricados o posiciones radicales, obviamente esto no se dio, logrando que se tornara hasta cierto punto tedioso, pero de eso hablaré más tarde.

En lo particular, asistí a la mesa sobre “Salud pública y prevención”, que presidían académicos, en su mayoría mexicanos, sólo dos extranjeros y un público que en su mayoría se pronunciaba en contra de la legalización en cualquiera de sus presentaciones, fuera medicinal o recreativa.

Fue importante en este sentido el que haya asistido el padre de la niña Graciela, que todos conocemos, necesita un medicamento que lleva activos de esta planta y que la  Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) le dio un amparo para poder usar este medicamento.

Pero lo que llamó más mi atención fue que en una ciudad claramente liberal como la Ciudad de México, en una delegación gobernada por una izquierda radical, hubiera  mucha gente que estaba en contra de la legalización o despenalización, como le llama la clase política, y es importante tomar esto en cuenta. Había también muchos extranjeros, desde mi perspectiva es muy bueno, pues ellos pueden ver las cosas desde un punto de vista más imparcial, por ejemplo: en la mesa donde yo estuve había dos extranjeros que pertenecían al NIH-NIDA, asociaciones estadounidenses encargadas de investigar las consecuencias del consumo de esta droga, en especial su directora la Dra. Bertha Madias, dio una exposición magistral donde logró persuadirnos, con su discurso, que el legalizarla, de cualquier manera, no era bueno debido a sus consecuencias.

Quiero aclarar, llegando a este punto, que asistí con una postura abierta a escuchar los puntos de vista de los que estaban a favor o en contra, pero sobretodo el enriquecerme con lo que dijesen las personas de ambas partes, creo que es una práctica que debemos hacer de forma recurrente.

No me sorprendería comprobar que fui de los pocos que asistieron con esta actitud, pues la mayoría agredían a quienes no estaban de acuerdo con su posición o sus planteamientos, no con golpes. La más clara y directa forma en que esto se vio fue cuando tocó el turno de hablar al Papá de la niña Graciela, pues antes de empezar a gritarle al público, volteo a ver a la Dra. Bertha y le dijo que los “gringos” no tenían calidad moral para pedir que no se despenalizara. Fue en este momento donde el propósito de la mesa se desvirtuó.

Hubo puntos positivos del lado de la despenalización como el discurso que dio el senador Roberto Gil Zuarth, quien habló de no criminalizar a los consumidores, y que al pertenecer a un partido político al que se ha catalogado como “conservador”, debe ponernos a reflexionar sobre nuestras ideas prefrabricadas. Sin embargo, creo que el por qué de este debate no debió existir, pues un gobierno debe siempre tener un posicionamiento claro al respecto de estos tópicos, a favor o en contra, además de que siempre es bueno aprovechar este tipo de oportunidades.

¿Cuál es el papel que debe tomar la juventud mexicana al respecto?

En su intervención el secretario de salud dijo que resultado de estos foros, que se habían hecho a nivel nacional, se determinaría el paso siguiente, una opción era, como siempre, turnarlo al H. Congreso de la Unión y con ello dejar que se politice, aún más, esta decisión, la otra sería llamar a un referéndum.

Es aquí donde se ponen interesantes las cosas. Yo creo que es el momento para que seamos nosotros los que decidamos cuál es el siguiente paso, el legalizarla en su totalidad, para uso medicinal o el no legalizarla.

A mí parecer, México no cuenta con instituciones lo suficientemente fuertes para delegarles la responsabilidad en caso de que fuera sólo para uso medicinal, o para controlarlo si es que la despenalizaran.

Como jóvenes debemos analizar profundamente cuál es el siguiente paso, desde quiénes van a ser los que determinen si se legaliza o no, hasta cuáles van a ser los parámetros que determinen la implementación de su uso medicinal y a quiénes se va a vender.

Nosotros tenemos la oportunidad, como nunca antes, de exigir un referéndum para que nuestra voz sea escuchada con fuerza y firmeza. Ya basta de que a los jóvenes se nos deje a un lado en este tipo de decisiones, pues somos nosotros quienes vamos a vivir o padecer la decisión que se tome.

Nuestro siguiente paso como jóvenes es el tomar una decisión que sirva a las mayorías, si dejamos que se legalice sin tener antes un aparato regulatorio confiable al que podamos delegar esta tarea, lo único que lograremos será acrecentar la fragmentación que de por sí existe en nuestra sociedad. Es el momento para que los jóvenes demostremos como nunca antes que podemos tomar decisiones basadas en una argumentación válida y no en decisiones viscerales.

Uno de los ponentes en la mesa de Salud pública y prevención, el Dr. Rubén Baler, dijo que la “Ciencia era muy fácil cuando sólo se usaba la ciencia, cuando se intentaba impregnar con argumentos políticos, morales o religiosos ésta se desvirtuaba”, es momento de conservar la virtud de nuestra generación y  no dejarnos guiar por discursos de odio.

Yo hago, desde aquí, la invitación a las juventudes mexicanas a participar y ser un ejemplo para los no tan jóvenes y formarnos un criterio con bases. No dejemos que nuestra opinión se vuelva obsoleta.

¡Actuemos con conciencia!


Imagen: http://hierbita.com/2015/03/10-paises-que-podrian-legalizar-la-marihuana/

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