Los verdaderos avances en la evaluación de la Inteligencia

Comúnmente escuchamos hablar acerca de la inteligencia; podríamos indicar que desde que iniciamos algún grado escolar, y es igual de común que se confunda la terminología al respecto, con expresiones como, “Él es listo” o “Él es tonto, pues siempre reprueba”, entre muchas otras. En las cuales se homologan características del desempeño, las habilidades, el razonamiento, y tantos otros valores como el compromiso, es por lo que se hace sumamente complicado evaluar en realidad el nivel intelectual.

Desde que se establecieron parámetros para “generar” conocimiento, se buscó igualmente encontrar medidas para el nivel inteligible de un individuo, la más conocida es el “Coeficiente Intelectual”. Fue empleado por primera vez por el psicólogo alemán William Stern en 1912, como propuesta de un método para puntuar los resultados de los primeros tests de inteligencia para niños, desarrollados por Alfred Binet y Théodore Simon a principios del siglo XX, de forma que pudieran compararse entre sí. En dicho método, se dividía la “edad mental” por la “edad cronológica”, dando como resultado el mencionado cociente[1], siendo un parámetro sumamente recurrido desde entonces.

Generalmente se le refiere a cualquier test de inteligencia CI, sin embargo, estos varían en su desarrollo. De los más complejos son realizados en evaluación del tiempo de respuesta, la calidad de la respuesta, e incluso el nivel de tensión al responder; claramente éstos se realizan con un psicólogo especializado. Habitualmente se basa en la proyección del rango medido del sujeto en una campana de Gauss formada por la distribución de los valores posibles para su grupo de edad, con un valor central (inteligencia media) de 100 y una desviación estándar de 15.

Lo que no se ha terminado por exponer es si realmente esto es inteligencia, o más específicamente si pertenece a algún grupo de desarrollo intelectual. Y la crítica es debido a que no se ha podido consensuar la definición de inteligencia, menos aun podríamos considerar encontrar una medida objetiva.

Desde el surgimiento del concepto inteligencia, se han elevado las consideraciones. Primero se determinó “la inteligencia”, después tres tipos de inteligencias, y posteriormente con las “inteligencias múltiples” en 1983 en la teoría de Gardner, se hablaba de nueve: lingüística, musical, lógica-matemática, espacial, kinestésica, emocional, intrapersonal, interpersonal y naturalista. Cabe destacar que desde entonces se han expandido tanto estas características que existen subteorías dentro de cada grupo, como la más conocida “inteligencia emocional”, que ha revolucionado gracias a la reingeniería comercial y las capacidades del trabajador.

Claramente estas evaluaciones comprenden un desempeño dentro del sistema, y están desarrolladas con base en características especificas productivas en distintos niveles empresariales, desde el técnico que debe identificar rápidamente algún problema con una maquina, hasta el directivo que tiene que tomar las decisiones al momento. Motivo por el cual generalmente no se consideren en estos estudios capacidades que no parecieran ser capitalizables, entonces por tanto, limitando la inteligencia a evaluar.

Una crítica al respecto es la del Cambridge Brian Sciences, quienes tienen un modelo estadista en línea[2], en el cual buscan demostrar que estas pruebas carecen de una objetividad, pues están fundamentadas en un momento especifico, y no se consideran las capacidades de apertura del individuo al cambio, demostrándolo de una forma muy sencilla.

Kim Peek (Via: morphreak.blogspot.com)

Existen trece ejercicios, los cuales uno comienza a responder tras ingresar sus datos estadísticos. Estos ejercicios se pueden realizar en cualquier momento, esto con la finalidad de que el individuo trate de mejorar su puntuación y con ello, explican que cualquier individuo puede desarrollar una mejor cognición de estas áreas especificas, sin que esto precisamente signifique que mejora su inteligencia en general, pues únicamente adquiere habilidad con las pruebas que se mencionan.

En el área de la evaluación de la inteligencia, la ciencia sigue muy desequilibrada, y existen problemas serios, como considerar el autismo una enfermedad y no estudiar sus capacidades. Incluso al desarrollo de los nuevos genios, se les ha dado un nuevo concepto “Síndrome de Savant”, quiénes más de la mitad son autistas. 

En el documental, se ve como sí existen avances en el campo de las neurociencias que buscan encontrar las ilimitadas capacidades cerebrales de estos genios, como Kim Peek, quien puede recordar el 98% de un libro, leyéndolo a 8 segundos por pagina… tiene una capacidad asociativa impresionante, puede encontrar conexiones de cualquier tema del que se le hable.

En el documental observamos algunas de las capacidades que comúnmente son evaluadas, pero gracias a estos genios, existen muchas otras que aún no han sido analizadas debido a los estereotipos existentes. El ejemplo de esto es Daniel Tammet quien puede percibir los números como si se trataran de una sensación, lo que se conoce como sinestesia. Él es quien tiene el record de mayor cantidad de dígitos memorizados de el infinito número de pi, concretando 22500 cifras decimales, en 5 horas y 9 minutos.[3]

 

[1] http://tenoch.scimexico.com/test-de-inteligencia-mide-tu-iq-test-de-raven/comment-page-3/

[2] http://www.cambridgebrainsciences.com/

[3] https://www.youtube.com/watch?v=OlRB_DI7RKE

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