Los que menos aman pero más sienten

Por María Fosado

 

En el mundo existen dos tipos de personas: las que entregan mucho, se aventuran a amar aun conociendo el riesgo a no ser correspondidas o que les rompan el corazón y las que el amor no les hace ni cosquillas.

Muchos temen y huyen de las personas, que no es que no crean en el amor, pero que no se enamoran tan fácilmente. Esas personas a las que no les hemos conocido alguna relación amorosa y que en seguida etiquetamos, pensando en que tal vez son egoístas, sus preferencias sexuales son distintas, que tal vez sean personas amargadas o sorprendentemente raras.

Pero nada de lo anterior que se ha mencionado, pudiera ser la verdad absoluta. Muchas veces ni siquiera nos permitimos conocer a esas personas que tal vez ocultan algo muy en el fondo de su ser.

Seguramente has dicho, o si te sientes identificada con ese tipo de personas, sabrás que la frase más sobresaliente es “necesitas un/a novio/a que te aguante”, cuando en realidad ni siquiera tú mismo te llegas a soportar en los momentos más estresantes de la vida o cuando te pones de mal genio.

Hablemos de esas personas que no es que no crean en el amor, porque sí creen que existe, pero no experimentan ningún tipo de relación amorosa con alguien más. Apuesto a que conoces a alguien así o quizá tú seas una de ellas.

¿Que si tiene algo de malo? Para nada, y aquellos que piensan de esa manera es porque son los que están mal. Como si sólo se tratara de una competencia entre tú y la sociedad para demostrar quién llega al número más alto de parejas sentimentales.

Esas personas son las que más se enamoran pero no llegan a tener algo serio con nadie, y no es que no lo deseen, porque muy en el fondo de su ser sí creen en el amor, pero no se enamoran simplemente porque la otra persona no cumple con sus expectativas.

Tener expectativas respecto a alguien no tiene nada de malo, siempre y cuando no sea algo que con el paso del tiempo se convierta en una obsesión; sin embargo, idealizar al ser amado es bueno porque uno sabe lo que quiere y no se conformaría con menos.

La llegada del príncipe azul es una idea muy desgastada, las mujeres saben que los tiempos han cambiado, que las princesas ya se aburrieron de esperar miles de años encerradas en la torre del castillo esperando a que a un baboso se le ocurra llegar. Y digo que el príncipe llega a ser baboso porque si fuese listo, no la dejaría esperando por mucho tiempo. O se deciden de una vez o nunca llegan.

En la era del teléfono inteligente y la gente tonta, en cualquier lugar del mundo podemos conectarnos a internet, actualizar nuestras redes sociales y mandar miles de mensajes gratis, pero cuando no queremos responderle a esa persona que se muere por nosotros, no lo hacemos y punto.

Podemos inventarnos miles de pretextos y hacer creíbles historias que parecerían casi imposibles con tal de disculparnos.

Esas personas que no se enamoran tan fácil, no es como que tengan mucho de donde escoger como para rechazar a cualquiera, o tal vez si lo tengas, pero en cualquiera de los casos, simplemente no les interesa comprometerse en ningún sentido con nadie más que con ellas mismas o su círculo de amigos. Porque para ellas, la independencia es su estilo de vida.

Conocer a nuevas personas, incluso del sexo opuesto es divertido siempre y cuando no se involucren sentimientos más profundos, porque no harán caso. A menos que sea la persona correcta que cumple con sus expectativas.

Es fastidiosa la típica pregunta de “¿Y por qué no tienes novio/a?”, y dar siempre la misma explicación de que  no buscan ninguna relación o ¿acaso es necesario tener pareja para sentirse completo? Por supuesto que no.

Como cuando la frase “los que más sonríen son los que más sufren”, pero aplicada a estas personas se podría decir que los que menos aman son los que más sienten. Porque claro que aman, pero no entregan todo a la primera persona que se cruce en su camino, sienten muchas cosas, pero saben cuándo y a quién expresarlas.

Parecen personas realmente complicadas, pero lo que muchos no saben es que en realidad son exigentes, no se conforman con menos de lo que creen merecer.

Bien dicen que la vida se hizo para disfrutarse, para vivirla como uno quiera y no lo que la sociedad impone.

Dejemos de suponer cosas que no son, de dar consejos que uno mismo debería aplicar primero antes de decir “te urge un/a novio/a”.

En vez de huir de esas personas que muchas veces pensamos que son amargadas por no querer alguna relación con alguien, deberíamos atrevernos a conocerlas y darnos cuenta de que muchas veces son las más divertidas. Porque la independencia de esas personas no significa que no vayas a ser tomado en serio.


Imagen: https://www.flickr.com/photos/alessioalbi/

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