Los pecados de un escritor

Por Paula Ireri

 

Cuando escribo, lo hago sabiendo que tengo la libertad de redactar bajo mi propio estilo, trama y ritmo hablando del género de novela. Se supone que cada escritor tiene su forma de expresar la historia que ha imaginado para plasmarla en papel. Sin embargo, me he topado con algunas opiniones en internet que afirman que una novela, para que se considere “buena”, debe cumplir con ciertas características.

Una de ellas es el uso de adverbios. Como opinión personal, no le encuentro lo negativo de utilizarlos. Sí, es verdad que suelen ser una salida rápida ante una dificultad de redacción y se deben usar con moderación, pero eso no significa que no se puedan emplear para explicar lo que sucede en una escena. Por más que insistan, los personajes (la mayoría), son humanos, y piensan como uno. No entiendo por qué el terminar en “–mente” sea un pecado mortal para el escritor. A pesar de todo, mi dilema es mayor con el siguiente punto.

La famosa “evolución del personaje”. La mayoría de las novelas que he leído tienen a un protagonista que cambia de una manera u otra para convertirse en alguien diferente. Todos los comentarios que leo sobre este punto afirman que, para que una historia sea atractiva, convincente y merecedora de elogios, los personajes deben cambiar, transformarse. Yo me he puesto a pensar sobre ello: ¿De verdad es necesario? No le encuentro nada de malo en que un personaje retraído y tímido inicie y termine así la historia, o que el villano jamás se pase al lado bueno, o que la adolescente frívola se niegue a cambiar su personalidad. Aunque es verdad que ver evolucionar a nuestro personaje favorito mientras transcurre la historia es especial, no creo que aplique para todos y que eso haga una novela “menos buena”. Claro, esto depende de la trama de la historia y el contexto que viva el personaje.

Para finalizar, está el asunto de la estructura de la historia. Que si cambia el punto de vista, que si el narrador pasa de tercera a primera persona, que si no hay un inicio, conflicto y desenlace bien delimitados, que si el personaje es aburrido, que si no es creíble… El tipo de narrador puede cambiar si los personajes lo requieren, y con respecto a las partes de la novela, ¿qué tiene de malo en que se inicie con el final y termine en el principio? ¿Es obligación que tenga que haber una gran batalla entre el bien y el mal para que se considere el “conflicto”? ¿Al final todas las preguntas deben ser resueltas? Y eso que no hablo del famoso “giro inesperado”, que también muchos consideran requisito indispensable para alabar la novela.

Para muchos, son detalles que importan, pero en lo personal considero que cada escritor tiene su forma de narrar, y nadie conocerá su historia y el por qué está escrito de esa manera más que él. Eso es lo que más me gusta de escribir: saber que hay infinidad de maneras de hacerlo.


Imagen: http://alternopolis.com/fantasia-de-los-libros-capturada-en-fotografia/

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