Los niños y los jóvenes

Por Brandon Ramírez en colaboración con Sofía Ramírez Martínez

Mucho se dice, y ahora que hay época de elecciones en algunos estados, con mayor notoriedad, que las voces de los jóvenes en la política no son escuchadas, y los problemas que nos rodean no son visibilizados más que tangencialmente por algunos discursos. Pero esta situación es extensiva también a otras esferas más allá de la política, y afecta directamente también a los niños, a quienes se les suele obviar como individuos que forman parte de nuestra sociedad.

Los niños en diversos contextos son vistos solamente como instrumentos que se pueden explotar laboralmente, por ejemplo, y se les niegan sus derechos más básicos. O bien, no se considera su opinión en aspectos que determinan el propio devenir de su vida, donde si bien pudieran no tener la voz determinante, sí deberían ser al menos escuchados, en cuanto a la escuela que preferirían, etcétera.

Es cierto que nuestras instituciones judiciales están preparadas en teoría para atender a estos sectores de nuestra sociedad. El Protocolo de Actuación para quienes imparten justicia en casos que afecten a niños y adolescentes se presenta a través de la SCJN con la finalidad de que garantice el derecho de acceso a la justicia a este sector vulnerable que son la infancia y adolescencia.

Uno de los derechos a los que alude este protocolo, es al reconocimiento del niño o adolescente a ser escuchado en cualquier procedimiento que esté inmerso y le afecte de manera directa. Ello, puede verse de manera más clara en que otorguen su testimonio como parte de un caso de guarda y custodia, ya que la opinión del menor es fundamental no sólo para que sea escuchado sino para que aporte información relevante al caso, como puede ser el contexto de su entorno, la relación con cada uno de sus padres, la calidad de vida con ellos, entre otros elementos.

Es relevante asegurar a los infantes y adolescentes, un desarrollo pleno e integral con la finalidad de que puedan formarse en cualquier ámbito: físico, mental, social, emocional y moral en un contexto de igualdad.

No se puede dejar de mencionar el hecho de que, la Convención de los Derechos del Niño cuenta con tres protocolos facultativos:

a) Venta de niños, prostitución infantil y utilización de niños en la pornografía.

b) Participación de los niños en los conflictos armados.

c) Procedimiento de comunicaciones ante el comité de los derechos del niño

Cuya finalidad es prevenir y en caso de que ya haya ocurrido la violación contra el menor, solucionarlo de manera rápida y fehaciente con apoyo y cooperación internacional, en conformidad del interés superior del menor, la no discriminación, derecho del menor a opinar en aquello que le afecte y ser considerado, derecho a la vida y supervivencia de desarrollo. Todo ello, en concordancia de las normas, cuidados y asistencia que requiera el menor para que su desarrollo sea en un ambiente familiar y social, favorable.

Difícil es que, por desconocimiento evidente del marco jurídico que les protege, un niño pueda exigir el cumplimiento de estos derechos. Es cierto que en nuestro país tenemos muchos problemas en distintos sectores de nuestra sociedad, muy recientemente la violencia a la que están expuestos los periodistas, el robo de combustible y el mercado y violencia asociados también, la corrupción en las instituciones públicas, etcétera, pero la niñez y los jóvenes, que serán quienes ocupen todos esos espacios en las próximas décadas, no puede obviarse ni desatenderse, desde los aspectos más personales hasta los más integrales.


Imagen: http://static.vix.com/es/sites/default/files/styles/large/public/btg/curiosidades.batanga.com/files/Los-dibujos-de-la-ninez-podrian-pronosticar-adolescentes-inteligentes.jpg?itok=Ytl2u30P

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