Los muros de México

Por Mónica Vargas

 

El sueño americano ha sido una constante histórica mundial desde la llegada de la modernidad; los dreamers o soñadores son protagonistas de una era de búsqueda, deseo de prosperidad y aspiraciones compartidas.

La migración es parte de la evolución humana, pero ahora es de crucial importancia para sistemas económicos y políticos. Pareciera un tanto irónico el cambio de perspectivas en las naciones, pues las políticas expansionistas se han convertido en cierres de frontera; llamemos sobrepoblación o ilegalidad, pero no hay duda de que el éxodo es factor determinante para las mismas.

Se vislumbraba muy lejano, risible e ilusorio el triunfo de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, pero ahora que es una realidad han comenzado a emerger los efectos entre los cuales, los mexicanos estamos envueltos: al día de hoy se han retractado dos empresas trasnacionales que se supone en unos meses se establecerían en México, ha habido enfrentamientos violentos entre americanos y mexicanos en territorio estadounidense, de los cuales ha resultado una muerte, la devaluación 13% del valor del peso –según el NYT-; y está de más enumerar las promesas del presidente electo como la deportación de migrantes o la construcción del muro que separará ambos países. No obstante, a todo esto, lo que verdaderamente preocupa es el despotismo del nuevo gabinete y el racismo de quienes lo eligieron -entre los cuales están nuestros compatriotas-. La elección presidencial americana de 2016, fue un parteaguas en la historia mundial, hemos llegado al final de una era; entramos en un periodo de incertidumbre, pero también de reconocimiento, en que los gobiernos deciden sobre el territorio, o en palabras de Fernando Vallejo “entramos en la era de la promiscuidad política”.

Datos del INEGI señalan que hay alrededor de 34 millones de mexicanos –legales e indocumentados- viviendo en Estados Unidos, convirtiendo a México en el principal país expulsor de migrantes, que a su vez habla mucho de las condiciones internas que se viven (negativas, evidentemente).

El desempleo, la delincuencia, la baja calidad educativa… pudieran ser aparentemente agentes de movilidad, pero creo que detrás de ese sueño americano hay más que solo números, hay un profundo sentimiento de desapego a la mexicanidad, bien lo expuso Octavio Paz en el Laberinto de la soledad “(…)lo característico del hecho reside en este obstinado querer ser distinto, en esta angustiosa tensión con que el mexicano desvalido –huérfano de valedores y de valores- afirma sus diferencias frente al mundo”.

De cualquier forma, no hay porqué sentirnos tan extranjeros a esa mentalidad que cree que dividiendo va a ser más fuerte, porque en México tenemos nuestros propios muros: el que separa al norte del sur, a los ricos y a los pobres, a los letrados y a los ignorantes, a los políticos y al pueblo, a los obreros y a los empresarios, a los homosexuales y a los heterosexuales… todos los días construimos muros con nuestras palabras, con nuestras acciones e incluso con nuestra indiferencia. Pienso que el racismo en alguna de sus formas o manifestaciones, es inherente a la historia y siempre ha corrompido a la raza humana debido a la manipulación de los más débiles. Porque esto no sólo se trata de Estados Unidos y México, se trata del mundo. Sólo que ahora con la globalización en su máximo esplendor podemos verlo más claro.

Evidentemente no podemos derribar un muro físico con ideas, pero basta de hablar de lo macro y comencemos a trabajar en lo micro. Yo creo que a un país en crisis se le debe ayudar como a un ser querido cuando se le detecta una enfermedad: averiguando las razones de su padecimiento para así poder evitarlo, y procurándolo para que salga adelante, pero naturalmente, desde adentro. No podemos curar, tapando los daños. Y claro que suena a imposible, pero nada en la historia que ha valido la pena ha sido fácil; todo lo contrario. Mas por qué no hacer como en la canción una “revolución sin manos”, no hace falta ser amigos ni hermanos para unirnos en pensamiento y accionar ante la patología que se acaba de detectar a nuestro país.

Evitar que se construyan más muros es lo más sensato que podemos hacer, para salir de la crisis se necesita abrir los ojos y aceptar responsabilidades, no creo que México fracase en esto, porque los mexicanos siempre nos la ingeniamos.

¿De qué manera vas a romper tus muros hoy?


Imagen: www.vanguardiamx.com

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.