Los cimientos del 85

Por Ana Garduño

Nunca nadie se imaginó que esto podría volver a ocurrir. Por supuesto, para mi generación no es lo mismo, pues ver fotos de edificios caídos, leer testimonios, escuchar a tus familiare hablar sobre ello no es lo mismo que vivirlo en carne propia. Para muchas personas de mi edad el perder su hogar, el miedo y la incertidumbre que trae un temblor tan fuerte  es un sentimiento completamente nuevo, completamente ajeno, un sentimiento que nos fue incomprensible hasta que lo vivimos en carne propia.

El sismo del 19 de septiembre fue una increíble casualidad, una casualiad que parece pedirnos a gritos que la comparemos con el fenómeno similar de hace 32 años, que nos pide especificar qué hicimos mal, qué hicimos bien, cómo ha cambiado la cosa. Me parece pertinente realizar este experimento, puesto que, a pesar de que ambos sismos cayeron en el mismo día, tomaron a una población desprevenida, y tuvieron fatalidades similares, también las diferencias fueron abrumadoras, y hasta cierto nivel revolucionarias.

El sismo del 85 ha sido uno de los sucesos que más han marcado a nuestro país, de los pocos que nos esmeramos en no olvidar. Con múltiples edificios caídos, y un saldo de muertos desconocido, de nuevo la incertidumbre y el miedo se pudieron sentir el martes 19 de septiembre de 2017. En este año, como en 1985, la ayuda y solidaridad de la sociedad afloró y logró rescatar a múltiples personas y animales de entre los escombros. También, como hace 32 años, el gobierno fue criticado por su ausencia y por su lentitud al tratar de atender el maligno. Ambos presidentes estaban en gira durante el temblor, y también en esta vez este desastre natural es una amenaza para el PRI, y representa, más allá de un cambio social, un cambio político importante para el país.  Después de todo, posterior al sismo múltiples escándalos comenzaron a aflorar en relación al gobierno y a la prensa oficial mexicana; el caso de la inexistente Frida Sofía, el olvido a regiones más apartadas como Juchitán, el “secuestro” de víveres para asociarlos a partidos políticos, y la represión contra estudiantes fueron los escándalos que brillaron en este suceso y que reflejaron los esfuerzos de la sociedad para sobrvivir lejos de sus gobernantes.

Por otro lado, se hizo evidente que los medios de comunicación y las redes sociales pueden hacer tanto cosas buenas como cosas malas; en parte, la rápida organización de los ciudadanos, y la enorme cantidad de ayuda y solidaridad brindada en este sismo se la debemos a las redes, que fueron de gran utilidad a la hora de localizar estructuras derrumbadas o dañadas, pero también causaron caos y pánico con la difusión de rumores falsos, de mensajes para incitar el pánico y de falsas alertas de derrumbes y de daños, lo cual entorpeció las labores de rescate.

Ahora, a poco más de dos semanas del temblor, la gente necesitada no se ha olvidado, y el suceso en sí no se ha olvidado. Los Mexicanos han logrado unirse, y juntos, han logrado salir delante de una grave crisis, que seguirá asentada en los cimientos de la historia mexicana, justo como hace 32 años.


Imagen: http://www.tribunanoticias.mx/wp-content/uploads/2017/09/sismo2.jpg

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