Lords, lady’s y viralización

Todos conocemos el increíble poder que pueden llegar a tener las redes sociales siempre y cuando sepas lo que vas a publicar.

Aunque es claro que también cualquier tontería subida a la red, puede causar furor.

Desde unos gatos, la confusión del color de un vestido, hasta esos personajes desconocidos que en cuestión de segundos pasan a convertirse en el tema del momento.

Si no sabes de lo que estoy hablando, deberías echar un vistazo más seguido a los trending topic de las redes sociales.

Este artículo comencé a escribirlo sentada en la sala de cine mientras comenzaba la película; seguramente estarás pensando que soy rara, pero tenía que hacerlo en ese momento si no se me irían las ideas. Digamos que estaba inspirada.

Lo que a continuación contaré es algo de lo que fui testigo y que estoy segura que si ahora no ha sido viral, no dudo en que tiempo después lo sea.

Decidí ir al cine con mi familia, a ver una de esas películas que pareciera ser la única opción de la cartelera y la más taquillera de ese momento.

Toda la gente esperando su turno en las interminables filas de la dulcería para comprar palomitas y demás botanas.

Hasta que escuchamos a unas mujeres gritando y haciendo su espectáculo; se aventaron las palomitas, se agarraron a golpes y hasta la charola salió volando.

Ya sabes que la curiosidad nos gana, el morbo es algo que no puede faltar y obviamente toda la gente veía y no hacía nada.

Seguramente se preguntarán por qué estoy contando esto, pues analizando la situación aquí se pone en juego la ética profesional de tal franquicia famosa de cine.

Los empleados que se encontraban cerca de la riña no supieron hacer NADA para detener eso.

En  dulcería dejaron de atender a la gente por ver el pleito ¡¿es en serio?!

Los guardias de seguridad del cine entraron en pánico a que alguien más los ayudara, sólo se veían entre ellos y no sabían cómo separar a las personas y los guardias del centro comercial tardaron en auxiliar 10 o 15 minutos después.

Pongo de ejemplo este caso porque hay muchas áreas de oportunidad que se pueden rescatar.

Creo en mi generación, en las próximas generaciones a la mía y que todos somos el cambio a los problemas que nos están afectando en diferente medida en todo el mundo.

Vivimos en una sociedad que tiene el poder en sus manos a través de una cámara de celular y el internet. Podemos viralizar cualquier cosa que se nos ocurra.

El momento en el que sucedió la pelea de esas mujeres en pleno pasillo de las salas de cine frente a unas 200 personas pudo ser la “oportunidad” de alguien para grabar el momento e inmediatamente subirlo a las redes.

Pudo ser el momento de alguien para ir a buscar pronto ayuda, ya que los encargados del cine no hacían nada por miedo a que también resultaran lesionados.

Yo hablé por teléfono a las oficinas del centro comercial con la esperanza de que alguien de vigilancia atendiera mi llamada y por el contrario nada sucedió.

Inmediatamente decidí llamar al número de emergencia 911 cuando vi que el equipo de seguridad del centro comercial llegó corriendo.

Pienso que pude ser yo la que transmitiera en vivo tal pela y aprovechar mi momento para llamar la atención de todos en redes sociales.

Pero no, decidí no hacerlo. No por miedo, sino porque tengo valores, una moral que interiormente me decía que esa no iba a ser la solución a nada y en consecuencia, no me haría una mejor persona.

Con tal acontecimiento me di cuenta que como sociedad nos falta muchísimo por aprender y también por desaprender.

En primer lugar, la franquicia de cine debió actuar éticamente, capacitar a sus empleados y prepararlos no para atraer un problema, sino para prevenir que sea más grande aun sabiendo que pueda o no suceder.

2) Creo que es importante tener un botón de emergencia nunca sabemos qué es lo que pueda pasar.

3) Los elementos de seguridad del centro comercial deben estar al pendiente en todo momento de velar por la seguridad de la sociedad dentro de los establecimientos y no sólo en las entradas o salidas del mismo.

Y vuelvo a repetir lo que escribí en líneas anteriores, es estar preparados no porque algo esté destinado a suceder, es prepararse para evitar que suceda.

4) No dudo en que alguien no hubiese grabado el espectáculo y si nadie lo hizo la prueba sigue documentada a través de las cámaras de seguridad del cine.

La poderosa razón por la cual yo no lo grabé y tampoco lo subí a las redes sociales, algo que estoy completamente segura que a nadie le faltaron ganas de hacerlo y que por algún motivo tampoco lo hicieron (por lo menos fue lo que vi) es porque justamente al considerarme de una generación de agentes de cambio es que quiero ser un ejemplo tanto para mi generación como para el resto de la sociedad.

Porque sé que el día que yo quiera trabajar en una gran empresa, además de mi currículum, también revisarán mis redes sociales y si el empleo de mis sueños estaba en ese lugar, por hacer viral ese tipo de cosas lo podría perder; porque con ello les estoy dando a entender que si yo siendo cliente de dicho cine contribuyo al espectáculo, seguro cuando suceda algún problema en la empresa en la que deseo trabajar, yo seré la que dañe su imagen.

Por último, como sociedad es tiempo de aprender que si nosotros no podemos frenar un problema con nuestros recursos, debemos empezar a ACTUAR desde otros medios.

Dejar de seguir contribuyendo con el espectáculo y dejar de alimentar el morbo.

Millennials, Zillenials, el poder está en nuestras manos.

¿Quién prefieres ser? ¿El que viraliza el problema para entretener? ¿O el que tiene la iniciativa para acabar con el problema?


Imagen:

Charlie Brooker, Black Mirror, “Oso blanco” (2ª temporada, episodio 2) (2013). Imagen tomada de gizmodo.com

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