Lo que no sucede, también pasa por algo

Por María Fosado

 

 

La frase inicial de este artículo a veces nos llega a molestar porque nos cuesta aceptarla, porque sabemos que es real, y más si se trata de algo que nos ha sucedido.

Muchas veces solemos decir que la vida es injusta, cuando en realidad es algo que tomamos a pretexto para no querer darnos cuenta de que existen circunstancias que están fuera de nuestro control y que no pudieron suceder como queríamos.

Es cansado y al mismo tiempo fastidioso escuchar la frase “todo pasa por alguna razón”, lo que en realidad me hace pensar es que preferimos conformarnos con que las cosas sucedieron como debían suceder y muchas veces preferimos aceptar frases como ésta para dejar de responsabilizarnos de nuestros actos.

Lo que sí creo es que cada acción tiene una reacción y las cosas que planeaste y has hecho son porque así quisiste que sucedieran, tomaste decisiones y nada de esto tiene que ver con los azares del destino.

Hay cosas horribles que nos llegan a suceder en la vida, pero no están en nuestras manos controlarlas, simplemente suceden por algo que desconocemos, por algo que no vamos a comprender en ese momento, porque los sentimientos de ese suceso no nos lo permiten.

Muchas veces nos preguntamos el por qué de lo que nos sucede en la vida, cuando en realidad deberíamos preguntarnos el para qué nos ha sucedido, seguramente se trata de algo que debemos aprender. Una prueba que debemos superar y que tiene algún propósito.

La vida se encarga de darnos las respuestas que necesitamos saber cuándo estamos preparados para saberlas. No antes, no después.

Cualquier cosa que hagas, tiene consecuencias, negativas o positivas, y éstas te enseñan algo.

Todos en algún momento de nuestra vida hemos odiado que nos cambien los planes, que  nos cancelen al último minuto, que las cosas no sucedan como las habíamos imaginado y nos hierve la sangre, porque todo lo que una vez habíamos planeado ya no sucederá y nos desilusionamos.

Nos enojamos con el mundo entero y nos sentimos frustrados. En estos casos, creo que lo más importante es expresar lo que sentimos sin herir a los demás y recordar como mantra o nota mental que lo que no sucede, también pasa por algo o incluso por alguien.

Se vale enojarse, porque como alguna vez lo leí en algún libro, Dios no te va a castigar porque estés enojado. Somos humanos con sentimientos, tenemos derecho a sentir emociones sean buenas o malas.

Lo que no sucede es porque no era su momento. Seguramente has escuchado la frase que todo sucede en los tiempos perfectos de Dios y así es.

No vengo a darte clases de religión o a convencerte de creer en algo místico para darte cuenta de que lo que no fue, no será (por ahora).

Hay muchas cosas que nos cuestan comprender en la vida, y siempre queremos encontrar la respuesta a todo, como por ejemplo, los milagros. Si no tenemos pruebas de lo que le sucedió a alguien, entonces no le creemos. Porque la mayoría de las veces pensamos que tenemos que ver para creer; cuando en realidad deberíamos aplicar esa frase pero al revés.

Tampoco creo que todo esto se trate del destino o de las casualidades, porque el destino son las decisiones que tomamos todos los días, nosotros vamos creando nuestro camino.

Tendríamos que ser personas muy sensibles e intuitivas para poder comprender por qué le suceden de alguna manera las cosas a las personas que muchas veces podríamos pensar que no se las merecen.

Si las cosas no salen como las habías imaginado, si cambian o definitivamente no te sucede absolutamente nada de lo que pensabas que podría convertirse en un grandioso día, agradece que no sucedió.

Es algo que simplemente no era para ti (en su momento) porque si de merecer se trata, creo que todos estamos en esta vida para ser, hacer y tener lo que queramos, por el simple hecho de haber nacido y sobre todo, a ser felices.

Entonces, si algo no sucedió en tu vida, no es que no lo merecieras, simplemente no te tocaba vivirlo en ese momento.

Hay cosas que no sucederán y no entendemos por qué hasta mucho tiempo después, pero la vida se encarga de darnos lo que merecemos y queremos justamente en el tiempo que nos corresponde.

Así que límpiate esas lágrimas, sacude ese mala vibra que te hizo enojar, mira hacia adelante con la frente en alto y por ningún motivo te quedes ahí sentado escuchando frases de consolación.

Levántate y comienza a tomar decisiones, haz nuevos planes, ve tras la oportunidad que deseas, pero por favor, recuerda lo que una vez dijo Einstein: “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Y sobre todo, lo que no sucede por algo es para que la próxima vez lo intentes pero con más pasión.


Imagen: https://www.flickr.com/photos/neamoscou/

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