Libertad bajo metamorfosis

Por Fernando Rocha

Todos hablan de libertad pero ven a alguien libre y se espantan.
Anónimo

¿La alarma parió al día o el día parió la alarma? 8:01 am. ¡Pipipipí, pipipipí, pipipipí! Abortó el sueño, feto de las horas, y el alba desvirgó sus ojos.

La jornada amputó su cuerpo de las cobijas, zombi del salario y engrane de carne para su motor de premuras. Con su piyama de Rilakkuma abandonó la recámara (fue mudo el portazo), arribó al baño con sus pantuflas de Pikachú (mudos fueron sus pasos) y los  lunares bostezaron pero fueron flagelados por los horarios que nacieron de la regadera. El vapor jugó con su alma y el zacate hizo rabiar a su sexo. Ceremonia de champú con “All about us”,  Theysay… don’t… trust… Su desafinación fue muda.

8:26 am. En la habitación desbarató su penacho de toalla, su desnudez amaneció mas el espejo no vomitó ninguna utopía. No se alarmó, así saludaba el mundo: invisibilizando. Su inexistencia encarnó en calcetines, medias, mocasines, manoletinas, pantalones, falda, camisa, blusa, reloj, collar, pintalabios…

Bajó al comedor. Su familia desayunaba omeletes de moral con café de invierno: su padre debatía con el periódico, su madre maquillaba la estufa y su hermano entronizaba al televisor. — ¡Buenos días! Y nadie repercutió el saludo. ¡Muac, muuac, muuuac! Y nadie fue reflejo de los besos. —Regresaré en la noche…

8:59 am. El zaguán de su casa en Xoco mutó su ausencia en imán. El adoquín pregonó sus pasos, el sol coronó su silueta y el viento orquestó su respiración. Las ventanas llovieron sus runrunes, plic-plic-plic, las coladeras carcajearon, ¡ja-ja-ja!, los transeúntes ametrallaron con sus pupilas, ¡pum-pum-pum!, mientras otros afilaron el falo, ¡fiu-fiuuu! Magnetizaba todo menos el respeto. Para olvidarse, desayunó su cigarro de Nutella y se enjauló en el himno de sus auriculares:

Y todos me miran, me miran, me miran,

porque sé que soy fina porque todos me admiran…

9:21 am. Con el cuerpo aderezado de prejuicios y la conciencia ebria, entraste a Metro Coyoacán. Compraste un boleto y el torniquete huracanó tu piel de calamita para convertirte en un bosque de lepra. El tren llegó ahíto, abrió sus puertas y los usuarios te saludaron con su huida, ¡ahhh! La sauna te devoró, sopeaste tu alma en el vaho de esa ciudad de nueve vagones y el ¡tuuuuu! esfumó las salidas. Te sentaste delante de una oficinista y a la derecha de un mercader. ¡Aj! y se levantaron para ampararse del agarradero, entonces los fulminaste con el ceño, te erguiste y abrazaste a la mujer. La duchaste con tus llagas y le exprimiste todas sus groserías:

— ¡Suéltame, maldita! ¡Quítate, cabrón! ¡Me acosas! ¡Me contagias! ¡Estúpido! ¡Perra! ¡Auxilio!

Una falange de sudor, lujuria, premura y vigilia te arrojó del tren en Metro Zapata. Te preguntaste si pertenecías a México pues aquellos mexicanos, tus hermanos del 5 de mayo, tus insurrectos contra el PRI, tus gemelos de chile y cacao, te abominaban. ¿Qué eras? ¿Un pellejo con derechos o una idea ácida?

Sacudiste tu espíritu; no asistirías al trabajo. ‹‹ ¡Que se joda Nora y su jauría de flojos! Yo soy el espinazo de su sueldo y el ano de su ocio. ¡Que valoren la arquitectura de mi café! ››, pensaste. Transbordaste a Línea 12. El tren arribó eructando y, repeliendo a los usuarios, entraste al vagón y urdiste con la sauna el pañal de la sociedad. Tu voz laxaría su pensamiento.

10:13 am. Metro Auditorio. Los auriculares te armaron con “A quién le importa” y la lepra se desmoronó con el sismo de tus poros. Ya no serías el precepto de la ciudad sino un discurso para la ciudad. Tus poros te eyectaban, nacías de ti para abandonarte. Emergiste del metro siendo una bocina de libertad.

Paseo de la Reforma se erizaba, se irisaba, se rizaba. Caminar de tacones rudos y de botas dulces. Muslos, panzas, nalgas y bíceps que eran proclamas, armas, cada quien era su bandera de carne, la desnudez hablaba. Altoparlantes que arrodillaban al ninguneo político y carteles que alzaban a una sociedad enlodada de fobias.

¡Su amor no daña, tu odio sí!

+ Besos, – balas.

¡Sin armario todo el año!

Ese día la libertad cazó arcoíris. Ese día el arcoíris casó dos libertades: la espalda y el corazón. Ciudad tornasol. Edificios de lentejuelas. La historia se encrespaba cuando los besos legislaron y la desnudez redactó los periódicos. Internet hirvió por la manifestación con la solidaridad de los hashtags, ¡tac tac tac clic!, ¡tac tac tac clic!, pero eso sólo era la manicura de las revoluciones. La ofensiva estuvo en esa vena de asfalto, estremeciendo al Museo Nacional de Antropología y guiñándole a Tláloc, amparada por la Diana y finalmente enarbolada por el Ángel, desde donde la Ciudad de México se rizó, se irisó, se erizó.

3: 39 pm. Somos un garabato de carne, un acorde de respiraciones. Sus tetas incendiadas de semen, Simplégades o campanas. Su pene de fósforo, paleta o caballo. Penetro la bahía caníbal, lamo esa espada velluda mientras la noche me sodomiza o un relámpago se derrite en mi sexo. Nalgueo a la demonia y masturbo al dios. Pero vienen más y mi ombligo se vuelve una trinchera de esperma, mis dientes cazan hímenes, nos desplumamos a gemidos. ¡Ahh! ¡Ahhh! Hay tatuajes que eyaculan, espaldas que gritan, gula de los anos, hervor de clítoris. Mi cuerpo son esas manos de cocoa o arroz, esos labios de cunnilingus o felación. Mi cuerpo es el sexo de ellos, el orgasmo de nosotros. Somos invisibles por ninguneo mas también por libertad. Quienes nos miran con la nariz o la espalda no están, son una contaste masturbación de negación. Mis senos de alba sobre una ciudad de falos. Mis testículos en un trono de lenguas. Soy nada al ser todo.

Estamos duchados de flashes. La manifestación metamorfoseó en una selva sexual, un breve país de carne en esta ciudad de manufactura inmortal. Estamos heridos de pitidos y silbidos. ¡Piii, piii! ¡Fiu, fiuu! 4: 44 pm. La libertad es líquida y todas las máscaras y tildes desembocaron en la delta de nuestro sexo. La Ciudad nos rezumó y la hemos inundado. ¡Flash, flash, flash! ¿El Ángel de la Independencia siempre ha sido de eyaculaciones? ¡Flash, flash, flash!


Imagen: https://www.kenalsworld.com/art-series/human-heart-drawing-art-pieces/

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