Las mentiras como armas del bien y del mal

Por María Fosado

 

En la vida, todo se compone de “momentos”. Un momento cambia, un momento salva, un momento destruye, un momento es todo, y los momentos nunca dejan de existir. Maldito el momento y bendito el momento. —Libro Hablando Sola.

Me vienen a la mente todas esas pocas veces en mi vida, ok, no. Si he mentido varias veces y no me enorgullezco, pero tampoco me avergüenzo de ellas, porque al final no creo en el arrepentimiento, en el sentido que a veces me parece un acto algo ‘hipócrita’, ya que bien sabemos que cuando hacemos algo es justo lo que queríamos hacer. Así que a veces no vale arrepentirnos.

Cuando cometemos errores y vemos el desastre causado, obviamente nos arrepentimos pero ¿qué tal en el momento? Hasta lo disfrutamos.

También el arrepentimiento surge después de haber ocultado la verdad con una mentira o varias de éstas y cuando al final nos damos cuenta que hay un gran desastre por limpiar.

Las mentiras  pueden llegar a ser un arma de doble filo, tanto pueden ser usadas para bien como para mal, y te voy a explicar por qué.

Seguramente has oído eso de ‘Sólo es una mentira blanca’ o sea que, según esta expresión, es una mentira que no le hace daño a nadie y tal vez sea cierto que, al final si engañas a alguien, es a ti mismo.

Las mentiras que según nosotros no son malas y las tomamos como buenas, lo hacemos para salvarnos a nosotros mismos de ser descubiertos en algo que hemos hecho y que no fue lo correcto, o disfrazamos la realidad a nuestra conveniencia para que sea creíble lo que supuestamente sucedió, pero que no fue de esa manera. Es decir, el objetivo de decir una mentira y utilizarla para bien, es hacer como que todo está bajo control y que aquí no ha pasado absolutamente nada.

Por otra parte, están las mentiras que realmente son malas, aunque la verdad toda mentira es mala, o por lo menos así es como nos educaron nuestros padres; y que al decir mentiras podemos atraer muy malas consecuencias.

Las mentiras son usadas como armas de doble filo, primero para salvarnos de un regaño y evitarnos todo un gran discurso sobre lo que se supone que debemos hacer correcto y también podemos mentir para afectar a otros y salir ‘airosos’ de un problema.

La verdad es que con este artículo no busco ser como tus padres (o peor aún, como los míos) y sermonearte acerca de lo que es correcto o incorrecto sobre las decisiones que uno debe tomar en su vida, porque ese discurso ya nos lo sabemos de pies a cabeza y al revés. Al final, cada quien hace lo que se le da la gana y en este mundo tan loco en el que vivimos, lo que antes era considerado como moralmente incorrecto, ahora está permitido.

Aunque no hay que dejar de mencionar cuán importante es que los padres le den a sus hijos las armas para salir adelante y a pesar de ello, la realidad es que no siempre lo hacen o muchos creen que sí, pero en realidad no es así. De cualquier manera, con o sin ayuda de los demás, no sólo como hijos, sino como seres humanos, debemos salir adelante si es lo que queremos.

Existen momentos en mi vida en los que quisiera regresar el tiempo para no haber dicho o hecho algo, o para volver a pensarme las cosas dos veces antes de actuar.

Y ahora que recuerdo, hace poco leí que en realidad debemos pensarnos las cosas TRES VECES: la primera es para estar conscientes de qué es lo que está sucediendo; la segunda vez para identificar el problema y partir de ahí para llegar a una solución, dejando de lado las situaciones del pasado y sólo enfocarse en la situación actual a resolver; y la tercera vez, es para tener la mente en el presente y actuar.

Dicen que uno debe arrepentirse por lo que no hizo, porque lo que sí se hizo ¿para qué nos arrepentimos? si era lo que queríamos hacer.

Como una vez dijo alguien: aquél que no sabe mentir es por falta de imaginación; porque todos hemos mentido en algún momento.

Obviamente esto no quiere decir que se vale mentir, sino que siempre va a ser mejor hablar con la verdad a pesar de las consecuencias, lo hecho está hecho y uno debe continuar.

Con el tiempo y las experiencias que he vivido, me he dado cuenta que en cualquier relación y con cualquier persona hay que hablar claro desde el principio; y que aunque digas una mentira y pienses que tienes controlada la situación, al final uno queda descubierto.

Podrás tapar el sol con un dedo pero no durante mucho tiempo porque al final te quemas.


Imagen: https://www.flickr.com/photos/jaredinthebox/

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