Las mayorías

Por Brandon Ramírez

El principio de mayoría, es quizá la base fundamental de todas las democracias modernas. Puede cambiar la forma en que se articula, en que se define o se opera, pero el apelar a la construcción de mayorías para formar gobiernos, cambiar y crear legislación o tomar decisiones de interés nacional, es algo presente en todos los regímenes de este tipo.

Este principio conlleva implícita la idea del respeto a las minorías, y la posibilidad de que éstas se conviertan en mayorías de acuerdo a las reglas de participación. Quizá un caso reciente de esto último lo vivimos en las elecciones de Estados Unidos, donde una minoría de electores logró construir una mayoría en el Colegio Electoral, e investir como Presidente a Donald Trump. Las reglas del juego electoral están tan claras ya aceptadas, con la aceptación de que las minorías pueden conformar mayorías y asumir el gobierno, que no existieron protestas excesivas contra el proceso en sí mismo.

En el caso estadounidense, con un federalismo más funcional que el nuestro, la lógica de las mayorías ha hecho que el congreso, con mayoría del partido que lo postuló, no lo haya respaldado con su programa de salud, debido a que en sus cálculos ello podría contravenir su mayoría electoral para mantener su carrera legislativa.

Por otro lado, tenemos el caso de lo que ocurrió los últimos días en Venezuela. En su momento, una mayoría llevó un proyecto político al poder, dominando abrumadoramente las instituciones. Desde hace ya bastantes meses, el congreso ahora es de una mayoría opositora; difícil parece que el régimen, tal como está, lograra conquistar la mayoría en un proceso electoral, no está de más lo mucho que le costó hacerse con la presidencia en la última elección. Su intento de pasar sobre la mayoría, ya sea por las presiones externas o las fricciones al interior de su propio partido, terminó por ser abortado, y ha movilizado al bloque opositor nuevamente.

Sin embargo, resulta importante reflexionar sobre si las mayorías deberían tener límites para su acción. El caso de Paraguay, donde una mayoría de senadores buscaron impulsar un proyecto que permite la reelección presidencial puede ser un caso actual. Si se contravinieran los derechos o principios fundamentales de cualquier país, o se buscara establecer un régimen de larga duración, con las experiencias que se han tenido particularmente en América Latina, puede que esto sería la constante.

El modelo democrático más expandido en el mundo es el liberal, que se basa en la garantía de una serie derechos de las personas: la libertad de culto, de reunión, prensa, enseñanza, y en general todos los que constituyen los Derechos Humanos, evitando abusos de los gobiernos y otras esferas de poder en la vida individual de sus ciudadanos.

Si comenzara a articularse una mayoría que contravenga estos principios, como el caso venezolano (aunque aquí fue más bien el devenir del régimen que una articulación autoritaria con apoyo mayoritario), es difícil que llegara a constituirse. En Europa, donde esto ocurrió con los fascismos, sentó un antecedente que llevó a todos los Estados, y a la Unión Europea en general, a permitir manifestaciones públicas en este sentido. Por cierto, ese límite de votos que se le pide a los partidos para mantener el registro, que tenemos en nuestro país como en muchos otros, surgió como idea en Europa, para evitar que se constituyeran partidos nazis nuevamente, el aumento a esos límites se iba ajustando para mantener fuera dichas instituciones y evitar su fortalecimiento.

Ese podría ser quizá el baluarte de la democracia liberal, que sin embargo ha comenzado a ser cuestionado en muchas regiones del mundo. Nuevamente, Trump está, al menos en su discurso, en contra de algunos de los derechos que el proyecto liberal defiende desde hace varias décadas. En Francia, Países Bajos, Reino Unido, entre otros también hay proyectos políticos con peso importante (quién sabe si mayoritario o minoritario) cercanos a ese estilo. Razones para apoyar esas posturas se encuentran en los grupos marginados y la desigualdad principalmente económica que ha persistido en el mundo, junto a una crítica constante a los partidos políticos (que está presente desde el Siglo XIX con su surgimiento, aunque las razones han cambiado).

Este es uno de los grandes temas de nuestro tiempo, junto a la globalidad, el cambio climático, la deprivatización de las religiones, su convivencia y establecimiento fuera de los Estados (no sólo el islam), y algunos más que se me escapan. Habrá que seguir insistiendo en todos ellos e involucrarse.


Imagen: http://www.electology.org/sites/default/files/majority%20rule.jpg

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.