Las heridas abiertas de la educación en México

Por Irlanda Diego

 

En días pasados, los fuertes conflictos entre la Coordinadora de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el Gobierno de la República, se intensificaron llegando a un grado totalmente reprobable que dejó consigo destrozos, sangre y muertes a causa de los lamentables enfrentamientos ocurridos en el estado de Oaxaca, enfrentamientos suscitados ante las manifestaciones emprendidas por integrantes de la Coordinadora, en oposición a la Reforma Educativa.

Muchas han sido las reacciones derivadas de esta Reforma, algunas a favor  y muchas más en contra; la Reforma, entre sus puntos más trascendentes y polémicos, establece una evaluación para el ingreso y permanencia de los docentes, que incluye a los concursos de oposición como el medio para que los profesores puedan acceder a una plaza. Por parte de los docentes concentrados en la CNTE, los argumentos señalan que a través de esta Reforma se violentan sus derechos laborales, y que más que tener un trasfondo educativo, busca afectar prerrogativas en el campo laboral.

Hoy, mi intención no es que este artículo gire en torno a una discusión que busque dar la razón a alguno de los actores más visiblemente involucrados, sino más bien pensar en aquellos que representan una herida, una llaga que sangra y que necesita ser atendida con urgencia: los niños, los jóvenes, aquellos estudiantes que son o tendrían que ser los receptores de la educación.

El año pasado (2015) se hizo público un reporte emitido por el Foro Económico Mundial, en el que México se posicionó en los últimos lugares en educación; según esta investigación, nuestro país se ubicó en ese momento en la posición 102 de un listado de 124 países en el rubro de calidad en Educación Primaria, y en el 107 para el grupo de entre 15 y 24 años de edad.

Lo anterior nos debe motivar a preguntarnos: ¿qué está pasando con la educación? ¿Realmente es a ella a quién se está defendiendo? ¿De qué manera podemos avanzar como nación, si los niños desde de la educación básica egresan con un nivel deficiente para competir con la realidad?

No podemos decir que hay un solo culpable, pues son muchos los factores involucrados en el proceso de la educación: autoridades gubernamentales y educativas, profesores, padres de familia, alumnos, y sin duda alguna el contexto en el que se desarrolla dicho proceso, un contexto que involucra aspectos sociales y hasta meramente políticos. Ante esto, es menester mencionar que son muchos los espacios que han sido olvidados por las autoridades, desde escuelas que carecen de las instalaciones apropiadas para el ejercicio de la enseñanza, hasta infantes que en las comunidades más vulneradas llegan a clases sin zapatos o sin una correcta alimentación, pues a sus familias apenas les alcanza para vivir… ¿Cómo puede un niño aprender en esas condiciones?

Es por ello, que el problema de la educación en nuestro país va más allá, claro está que se necesita una evaluación, mientras ésta se dé en un plano de respeto a los derechos humanos, primordialmente, que no infrinja el marco de protección legal del docente, y que mucho menos afecte el desarrollo de aprendizaje del educando, sino que más bien lo mejore y lo impulse. Sin embargo, al hablar del tema educativo, es importante hacer mención de la facultad y la responsabilidad del Gobierno tanto Federal como local, de  trabajar e implementar medidas reales para la solución de problemas como la pobreza y la desigualdad social que atacan a diferentes zonas de nuestro país,  tanto rurales como urbanas, y mientras esas carencias sean ignoradas, una evaluación no será la solución a la grave crisis educativa en la que nos encontramos.

Ante este panorama, es necesario también destacar el papel del docente, mismo que ha sido de suma significación a lo largo de la historia, en nuestra sociedad es innegable la función que muchos de ellos han tenido en nuestra vida estudiantil. Escribir y leer, sumar y restar, son sólo algunos de los tesoros que muchos de ellos han dejado en nosotros, profesores que han mostrado una preocupación genuina por sus alumnos, que han sobrepasado el aula de clases para enseñar y forjar hombres y mujeres preocupados por su patria, docentes que verdaderamente han defendido sus derechos y los de sus estudiantes, aún con todos los obstáculos y presiones… A ellos no me queda más que mostrar un profundo respeto y admiración.

La otra parte, la que ha negociado poniendo a la educación sobre la mesa, la que ha comprado sus espacios, no con esfuerzo ni sudor, sino con dinero o corrupción; la que ha vendido sus ideales por una posición política, la que somete, la que amenaza, la que ha dejado de lado el verdadero sentido de su vocación, la que cree que el aprendizaje es cuestión de un solo actor; esa es precisamente la que ha dañado en gran medida a la educación en México.

Hoy esa educación tiene heridas, heridas que si no se atienden terminarán por pudrirse y hacer estallar un sistema que necesita cambiar. A mí no me lo contaron, mis ojos vieron a niños de primaria que aún cuando están a punto de concluir sus estudios, apenas y leen bien, mis oídos escucharon las palabras entrecortadas de niños que van a la escuela con el estomago vacío, pero también vi en ellos a niños ansiosos de aprender, niños  y  jóvenes que tienen un derecho: la educación, y ese derecho debe ser respetado y ejercido de manera plena, pues son ellos los mexicanos que el día de mañana tendrán que ser partícipes de la construcción de un mejor país.


Imagen tomada de: http://nellyruiz.webnode.mx/panorama-actual-de-la-educacion-basica-en-mexico/

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