Las encuestas y sus dudas

Por Brandon Ramírez

 

Dentro del contexto internacional, tanto el caso del Brexit, como el acuerdo de paz de Colombia; y en el nacional, las últimas elecciones federales y locales, han puesto de manifiesto la posible falibilidad de las encuestas. En sentido estricto, esta posibilidad de errar siempre ha estado presente, ya que no son pronósticos construidos en buscar acertar el resultado, como podría ser el modelo de las casas de apuestas, sino de mostrar las preferencias de las personas en determinados momentos, o bien, de establecer probabilidades de que ciertos escenarios ocurran, y la probabilidad en ínfimos casos llega a rozar el 100%. Siempre existe la posibilidad de que el margen que queda fuera ocurra.

Las encuestas han sido, y son, un buen mecanismo para conocer dentro de las democracias, y en específico, en el marco de los procesos electorales: el peso de los candidatos en distintos momentos de los mismos, ya sea en la carrera por la candidatura misma; para medir el éxito o fracaso de sus campañas desde la óptica de los partidos; hasta la posibilidad de cambiar el sentido del voto de los electorales si su primera opción tiene muy pocas probabilidades de ganar, con el llamado voto estratégico, donde el elector puede considerar cambiar su decisión sincera, es decir, el candidato que realmente quiere, por otro con posibilidades mayores, para impedir que un candidato con quien simpatiza menos logre ganar.

Una vez más, para saber qué candidato aventaja a los demás, se recurre usualmente en las democracias modernas, a las encuestas. Pero hay enfoques previos, por ejemplo, el elector puede decidir basado y definido por su contexto socioeconómico: por decisiones estrictamente subjetivas, basándose más en una identificación partidista. También tenemos el enfoque descrito por el modelo, la elección racional: donde el elector calcula costos y beneficios de votar o no y después sobre por quién votar. Cada uno de los enfoques, es incapaz de explicar la totalidad de la realidad electoral, y es casi seguro que todos estos, y algunos factores más, sobredeterminen la misma.

Las encuestas se vuelven un factor relevante, cuando muestran el acomodo actual que presuponen tras su evaluación del mercado electoral. En casos como las elecciones presidenciales, donde hay un sólo puesto en disputa, reducirá generalmente la contienda a dos candidatos, en sistemas multipartidistas: el líder y su oposición, según la llamada ley de Duverger. Aunque puede darse casos donde este equilibrio no exista.

Como se mencionó, la forma más accesible para que las personas puedan hacerse de este conocimiento es a través de encuestas, y de ahí la importancia y necesidad de que sean claras y muestren información más o menos real. Posiblemente en el futuro y con todos los medios digitales, este papel sea relegado, pero de momento es así.

La función de las encuestas para el caso mexicano, según diversos investigadores, comenzó a ser relevante en la década de los años ochenta del siglo XX, cuando había competencia más o menos real a nivel local y la posibilidad de hacer estos ejercicios a costos no muy elevados. Una de las primeras preguntas o cuestionamientos a las mismas, era si de verdad podían hacerse estos estudios, ya que condiciones culturales podían viciar los resultados de la medición, como una predisposición a mentir (algo que ahora está presente en el caso estadounidense, con la posibilidad de que simpatizantes del candidato republicano, no compartan el sentido de su voto a encuestadores por cualquier motivo). Sin embargo, se comprobó con estudios cada vez más sólidos, que en efecto, era posible hacer encuestas que arrojaran resultados útiles. La siguiente pregunta gira sobre cómo debían hacerse.

Muchos debates siguen abiertos, sobre cómo debe preguntarse, qué debe preguntarse, cómo identificar a los votantes probables, qué hacer con aquellos que no tienen una decisión clara para ejercer el voto, cuántas encuestas deben hacerse, cómo lograr una mayor representatividad en la muestra, etcétera. Es un tema abierto y que sigue desarrollándose. Las dudas a estas mediciones han estado presentes desde sus inicios, tanto en México como en el mundo, y probablemente seguirán. La elección estadounidense puede reivindicarlas en cierto sentido, o mostrar una vez más la necesidad de repensar su diseño de una forma más profunda.


Imagen: http://guarumo.com/blog/wp-content/uploads/2016/10/a43ca0db-c5a2-4b0d-bcb7-61634730189f-825×510.png

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.