¿Las elecciones más importantes?

Por José Alfonso Castillo Martínez

¡Oh las épocas electorales! Elecciones para poder elegir al representante del poder ejecutivo, un proceso que en México vivimos cada seis años; siendo joven todavía, desde que recuerdo, incluso sin otrora estar interesado en cuestiones políticas, siempre hablan de cambio, en lo poco que he visto me parece que un cambio disruptivo no ha pasado y pareciera que los cambios, que han acontecido, se perciben ante la sociedad en general como negativos.

Antes de proseguir, quisiera enfatizar que esta opinión es personal, no busco atentar contra el pensamiento ni preferencias de las demás personas, sino que utilizo este medio para poder expresar mis ideas en la cuestión política actual, ya sea que se lea este artículo antes o después de las elecciones en México de 2018.

Se habla mucho de cambio, cada candidato se muestra como la mejor opción, cada uno tiene a sus fieles seguidores, ya sea por sus propuestas o porque son fieles a cierto partido, se presentan todos como honestos, combatientes a la corrupción, con las mejores ideas en materia económica y social, mientras que cuando se desempeñan en los cargos en que son elegidos parecen demostrar la diferencia. En mi caso es apenas la segunda vez que votaré en una elección Federal y al igual que en la primera ningún candidato me termina de convencer del todo.

Hay dos grandes razones por las que no estoy convencido de ningún candidato y probablemente durante algunos períodos más ninguno logre convencerme. La primera es, a pesar de que algunas propuestas me agraden, hasta ahora (quizá no he leído a fondo todas las propuestas) no he notado que los planes de los candidatos federales hablen de políticas públicas, quizá las mencionen, pero, ¿son en realidad políticas públicas sus propuestas?

De manera breve, la gran diferencia entre la política tradicional y la pública radica en que en la segunda se toman en cuenta distintos actores involucrados en el problema a resolver, estos actores participan en la definición, selección de prioridades, aplicación y evaluación de la política; mientras que en la primera ha sido un grupo aislado de individuos quienes toman las decisiones.

A lo que quiero ir con esto es que no veo que se fomente tanto la participación ciudadana, sigo percibiendo como candidatos que “todo lo pueden” que dicha persona podrá solucionar los problemas tradicionales sólo porque es él o ella, como unos salvadores que al momento terminarán decepcionando una y otra vez. Me pregunto, ¿es esto democracia?, pareciera que no, en una sociedad democrática todos los individuos tenemos el derecho de participar en las decisiones del país, y sí votar por representantes es muy importantes, pero también lo es poder participaren otros asuntos nacionales.

Las políticas, reformas, decretos y demás asuntos que puedan beneficiar o afectar a la ciudadanía debe de tomar en cuenta a todos los actores involucrados, en distintos sectores, jóvenes, mujeres, empresarios, ONGs, academia, esto con la finalidad de que la decisión que se tome sea recíproca para todos los involucrados. Sí existen leyes que se han formulado bajo esta modalidad, mas no son mayoría en parte también esto se relaciona con gran parte de la inconformidad nacional, que no se le toma en cuenta al momento de la toma de decisiones.

Por otra parte, el otro asunto que no me agrada de la “clase política” es la partidocracia, hasta hace muy poco dejábamos que los puestos de elecciones popular sean ocupados por personas propuestas por algún partido político, organizaciones que en muchas ocasiones demuestran que solo responden por ellos y no por la sociedad en general,

Aunado a lo expresado anteriormente, también me he percatado que en los partidos políticos siempre vemos las mismas caras, solo se cambian el color de su vestimenta, un rojo pasa a ser un azul, un azul pasa a ser un amarillo, un amarillo pasa a ser un color vino, un color vino pasa a ser un rojo, etcétera. Una vez más me pregunto, ¿es eso democracia? Será que debemos seguir con un sistema partidario cuando es evidente que este ha generado desconfianza, descontento e indignación en el pueblo, probablemente no, debemos empezar a ver hacia las opciones de ciudadanía y durante el período en que sigamos teniendo partidos políticos buscar la forma de participar en las decisiones públicas.

Reconozco que sí será un período electoral muy interesante, quizá haya cambios, no del sistema como tal, sino de colores y caras y a estos hay que estar presionando constantemente para que cumplan su deber para con la sociedad. Dicen que igual el cambio está en uno mismo y no me refiero a lo que circula en redes sociales, no tirar la basura, no dar moches, ser puntual, etc. Eso es ser un buen ciudadano, una buena persona, me refiero a que si queremos que el sistema cambie debemos ser parte de los tomadores de decisiones o acercarnos lo más posible a ellos, incluso creo que un primer avance sería ser parte de este proceso electoral, ya sea como funcionario de casilla o como observador electoral.

Quejarnos no sirve prácticamente de nada si no actuamos, si queremos que estas sean las elecciones más grandes, también elijamos ser no solo mejores ciudadanos, sino también ser tomadores de decisiones.


Imagen: https://www.sopitas.com/854661-lecciones-elecciones-mexico-2018/

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