La vida es un constante esfuerzo y lo que le sigue

 

En el mundo existen dos tipos de personas: las que siempre se la pasan culpando a los demás por sus propios errores y las que atribuyen sus fracasos a la suerte.

Debo aclarar que esto no quiere decir que me esté limitando a clasificar en estos únicos grupos a las personas, lo expongo como un ejemplo para demostrarte que ambas creencias son erróneas. Es decir, las personas que culpan a los demás por sus errores, son aquellas que no les gusta asumir la responsabilidad de sus actos.

La palabra responsabilidad significa que uno debe tener el poder de su vida y sus decisiones.

Cuando le echas la culpa al otro, estás cediendo tu poder personal. ¿Más fácil? estás permitiendo que la otra persona tenga el poder de controlar tu vida. Un ejemplo bastante claro para representar este argumento es la típica frase: “tú me hiciste enojar” y no falta aquella persona que le gusta llevarte la contraria y responder con un: “te enojas porque quieres”, de ahí también la frase: “el que se enoja primero, pierde.” ¡Y es verdad! Nosotros decidimos enojarnos. No responsabilices al otro de tus actos.

Más bien, debemos responsabilizarnos de las decisiones que tomamos y sobretodo, de las consecuencias.

Después están esas personas que piensan que les va mal en la vida porque tuvieron “mala suerte”.

En realidad, la suerte tiene que ver con tus pensamientos, ya sean positivos o negativos.

A veces suelo ser de ese tipo de personas y pienso que la vida sería divertida si fuese como aquella película en la que Lindsay Lohan se encuentra con un chavo, por azares del destino se besan y el chico le pasa su mala suerte a Lohan; y al otro le sucede todo lo contrario. Aunque… pensándolo mejor, no creo que sería una buena idea. Por cierto, la película se llama “Just my luck”.

Pero dejando de lado las películas, definitivamente no creo que exista la buena o mala suerte, sino que es el cómo decidimos tomarnos las situaciones.

Si tienes un mal día y piensas que es porque estás “salado” o como comúnmente se conoce el hecho de ser una persona con muy mala suerte, con esas creencias no vas a cambiar tu día y lamento decirte esto pero, tu día seguirá empeorando.

Recientemente me pasó algo que hizo darme cuenta que cuando no se obtiene lo que se desea, una de dos, decimos que tenemos mala suerte o definitivamente no nos esforzamos lo suficiente para lograr lo que queríamos.

¿Con cuál idea te quedas? Estarás de acuerdo conmigo sobre la segunda.

 


 

Imagen de: https://www.flickr.com/photos/alvertigo/

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