La última y nos vamos…

Por Aarón Rojas

 

Es normal que en estas fechas, se haga un recuento de todo lo que ha pasado en el año que está por concluir. Y lo cierto es que hay bastate de que hablar, muchas cosas que nos tomaron por sorpresa y otras que se veían venir.

Pero no voy a hacer obituarios, ni anuarios o alguna de esas convencionalidades que caracterizan y tiñen las notas al final del año, haciendo un círculo de cotidianidad esperada.

Yo creo que el final de cada año, debe servir para algo más que compras exageradas y recuerdos vanos. Es más que eso, la obsesión del ser humano a mirar hacia lo pasado, no siempre para aprender de ello, ha devengado en una falta de interés por fabricar cosas que sirvan para el futuro, ocasionando de este modo, que todo lo que se pueda fabricar para después, haga una pausa forzosa.

Esta pausa, a veces, no es propiciada por quienes llevan la batuta de un proyecto, sino, por el ambiente que rodea toda esta temporalidad, que deja de funcionar con cotidianidad y desaparece hasta el año siguiente, forzando a detener la marcha de lo que se está haciendo.

Y es que, ¿Cuántas veces no hemos escuchado eso de “ya no me alcanzó el año” o “le sigo el año siguiente”?

El limitarnos por algo tan común como el término de un año es absurdo.

Yo no digo que no haya que celebrar los logros hechos en un tiempo específico, pero tampoco creo que se deban parar las actividades desde 15 días antes de terminar el año.

Muchos esperamos ansiosos las vacaciones para poder avanzar y hacer cosas, que debido a nuestra rutina cotidiana nos es imposible hacer, sin detrimento de otras.

Por tal motivo, es sumamente molesto que, una vez que salimos de descanso, todo lo encontremos cerrado o escaso como si el fin de año fuera también el fin del mundo.

Debemos esperar a que pase el apocalipsis para entonces, poder seguir con lo planeado, al menos por el poco tiempo que nos dejan, antes de reanudar las labores que marcan nuestro día a día.

Es entonces prudente, hacer una reflexión con respecto a este tipo de inconveniencias, comprendiendo que la gente debe descansar, pero también respetando el tiempo del que disponen los otros para hacer cierto tipo de cosas.

No dejar que se detenga la vida de toda una ciudad, o aún peor, de un país, solo por unos días. Es posible que estén disponibles cierto tipo de servicios por un determinado horario, pero eso: que estén disponibles.

Siempre he considerado que es importante mantener un ritmo cotidiano que no deje de bombear, pues de esa forma, seguimos activando distintos sectores sociales, desde el económico hasta aquellos que viven de lo cotidiano, como los transportistas o comerciantes, todos pueden beneficiarse de una vida siempre activa, que vea en las pausas laborales o escolares, una oportunidad y no una desventaja. Siempre que la situación lo permita, por supuesto.

Es por tal motivo que, en lugar de mirar melancólicamente hacia un pasado que nos es imposible reparar o modificar de manera alguna, sería mejor preparar un panorama que nos permitiese ver hacia el futuro más próximo y con ello, ir construyendo nuestras metas, sin detenernos por nimiedades calendáricas o cotidianidades que sólo retrasan nuestras aspiraciones.

La propuesta.

Hablar sobre algo o incluirlo en un discurso es muy sencillo para alguien que tiene cierta facilidad para ese tipo de cosas. Por ello he decidido extender una propuesta para todos los jóvenes audaces que, al igual que yo, se molestan con el letargo que sufre el mundo en estas fechas.

Es muy complicado hacer algo diferente, sobre todo, en un momento donde parecen abundar las novedades, pero lo voy a intentar de igual forma.

En primer lugar, recomiendo comprensión.

Sé que esto es muy complicado y en estas fechas, se complica más, cuando lo escuchas en todas partes como si de un mantra se tratara.

Pero es importante recordar que al igual que nosotros, las personas precisan de un descanso, pues en ocasiones trabajan toda la semana sin ningún tipo de respiro.

De la mando con lo anterior va la empatía.

Siempre ponerse en los zapatos del otro es muy importante para recuperar nuestra humanidad en un mundo que parece dedicarse a deshumanizar a las personas cada vez más. Por tanto, un poco de ayuda humanizadora no le caería mal a un individua rodeado de carencias humanas.

Para lograr continuar con nuestras metas y proyectos se precisa de determinación.

Esta es para no rendirnos en el camino que nos marcamos en el principio y siempre tener nuestra brújula de determinación en dirección hacia nuestros objetivos y anhelos.

Éstas desde mi punto de vista particular, son las que pueden contribuir a seguir nuestro rumbo, sin dejar en el camino nuestra esencia o aquello que nos caracterizaba. Siempre es buena luchar por lo que queremos, pero si para ello debemos dejar nuestra humanidad y nuestra vida en ello, no creo que valga la pena lo suficiente para terminar sólo con aquello que hayamos alcanzado o perdernos en el camino para alcanzarlo.

Propongo, seguir nuestra marcha cotidiana, no detenernos por cotidianidades o por fechas puestas en un calendario, pero al mismo tiempo, tratar que en el camino emprendido hacia nuestro propósito, tratemos de hacernos mejores seres humanos, que no permitan que otros abandonen sus sueños o los pausen. Seguro que esto no habrá de causarnos muchas molestias y ayudará mucho más de lo que podamos creer.


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