¿La tierra de la libertad?

Por Aarón Rojas

Últimamente, y con el clima político internacional que se ha desatado, me he percatado que, para la comunidad internacional es normal ya hablar de lo que diariamente acontece en los Estados Unidos de América (U.S.A.), encontrándonos con noticias, cada vez más frecuentes en lo que respecta al Gobierno de aquel país y la profunda división que se ha formado entre la clase política del mismo.

Vemos un lento pero constante desgaste de las que hace menos de un año, se vendían como las bases más sólidas de la democracia occidental.

Lo que no hemos sido capaces de apreciar, debido a un sesgo anglófilo que se encuentra presente, sobretodo en la América Latina, y sin embargo se encuentra baste presente en nuestra cotidianidad es; en primer lugar, el doble discurso aderezado con doble moral, con que se manejan en aquel país (la muestra más clara fueron las elecciones pasadas, donde todos dijeron que votarían por una candidata, solo porque era lo “políticamente correcto”), y esto nos lleva a lo segundo y más interesante, el profundo racismo que se mantiene en el imaginario colectivo del país antes mencionado.

La comunidad latina, que no sus representantes, ha alzado la voz a modo de denuncia por las medidas de expulsión (deportación) selectiva que han dado tanto que decir, sin embargo, seguimos siendo los primeros en buscar la manera más rápida de llegar al país que decimos odiar, pero continuamos admirando y deseando parecernos a ellos, ocurre entonces lo mismo que ocurrió con los otros, decimos lo “políticamente correcto”.

Nos hemos creído ese chiste donde nos dicen que existe una “Tierra de la Libertad”, o más bien, mal interpretamos lo que significa y significó para ellos eso. Hemos incluso, buscado la forma de traducir o apropiarnos de términos que no encuentran sentido fuera de las fronteras culturales donde se han creado. Así mismo, nos hemos mentido a nosotros mismo, creyendo que ese término es aplicable para todos, nuevamente nos hemos topado con una realidad cruel, pues en esa tierra, la libertad no aplica para todos.

Desde siempre y sin importar el partido o la facción política, ideológica o social, los únicos que han sido autorizados para vivir con ese derecho, han sido ellos. Los que residen allí, y han hecho que ese mandato sea únicamente suyo.

Existen excepciones, por supuesto, como en todos lados. Pues no es una cosa exclusiva de ese territorio, enmarcado por un límite político. Ha sabido extenderse por occidente (que tampoco lo es todo), pero siempre ha encontrado su cúspide en ese país.

Así entonces, desde la “Tierra de la Libertad” se han cometido diversos atropellos de las más básicas de las garantías y derechos humanos, convirtiendo el más poderoso representante de occidente en una olla de presión que comienza a fallar, y si no se trata con cuidado puede terminar causando un desastre portentoso que no solo va a afectarnos, sino, puede causar un verdadero desastre.

La muestra más clara de este desastre es el empoderamiento del totalitarismo más expresivo y visible.

Siempre se han comportado en ese país de modo altanero y xenofóbico, incluso los más “liberales” de sus personajes más ilustres han respondido a intereses propios. Es obvio, claro que un gobierno debe prever el bienestar de su gente por sobre otras cosas, pero es inconcebible que pretendan exigir el cumplimiento de acuerdos en los cuales han decidido no asociarse o que únicamente utilizan como escudo para retener sus intereses. Enarbolando la bandera de la libertad sin poner ejemplo, sin pretexto de tomar precauciones en caso de que alguien no desee cumplir los acuerdos.

Pero hemos sido nosotros mismos quienes hemos engrandecido a ese país permitiéndole la injerencia ya no en las grandes conductas políticas, sino, en nuestro diario acontecer. Nos hemos vuelto una sociedad (sobre todo la latina) que se inunda en todo tipo de creaciones e invenciones, siempre y cuando vengan de ese país. Llegando al límite de lo absurdo, como creer que una marca extranjera (de U.S.A.) es mejor que cualquier cosa propia de nuestro territorio, aunque esta solo se re-etiquete siendo el mismo producto que se fabricó aquí.

Entiendo que muchas de las personas exitosas y de sangre hispana/latina que han tomado la decisión de residir en aquel país, lo han hecho huyendo de los muchos y muy variados peligros que representaría quedarse en su verdadera patria. Sin embargo, soy firme cuando propongo exactamente lo contrario. Pues siempre es más fácil huir y con eso hacer a un lado de “mi” todo aquello que esté mal o no me parezca. Yo creo que uno debe quedarse en dónde está y arreglar todo aquello que nos afecta o no sea de nuestro agrado, y no tomar la salida fácil de huir o voltear hacia otro lado con indiferencia.

No culpemos a otros de aquello que nosotros mismos hemos propiciado, pues lo único que hacen ahora como en el pasado, es proteger sus intereses, mismos que no van a cambiar solo porque una comunidad se vea afectada. Ellos tienen sus formas de subsistir y si no somos lo suficientemente audaces para revirar y tomar las riendas de nuestras decisiones, no tenemos derecho a quejarnos. Comencemos entonces por propiciar un cambio de actitud hacia lo propio. Lo demás se hará poco a poco.


Imagen: http://www.renegadetribune.com/wp-content/uploads/2015/11/Teheran_US_embassy_propaganda_statue_of_liberty.jpg

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