La sociedad que vino a aprender (sin memoria) o de cómo echar a perder un país sin remordimiento alguno

Por Javier Morales

 

Todos los que lo hayamos visto, podemos recordar la presentación de Luis Videgaray Caso como nuevo titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores con una barba abundante, ceño fruncido y con una actitud que pocos dirían de agrado. Es así como asume el cargo argumentando con una frase que pocos  podremos olvidar: “No soy diplomático, vengo aprender” y tal vez ya se a hablado demasiado sobre el tema Videgaray y su ostracismo político, pero me sigue llamando muchísimo la atención este tipo de actos en la vida política de un país, y es que no es nada nuevo que en los puestos o cargos públicos muchas de las veces los que representan no están preparados, llegando a improvisar y es ahí donde podemos comprender la ineficacia y la poca efectividad que presentan muchas instituciones y el gobierno mismo.

Es triste como en México el “influyentismo”, el “compadrazgo” (como muchos lo han llamado), el “amiguismo” y los favores políticos tengan mayor peso e importancia  al momento de asumir puestos, pagando la deudas generadas en campaña con una conciencia de  “es mejor conservar el puesto aunque la propia administración sea ineficiente” “pues si así son los políticos que más se puede esperar”, esta tan mal el manejo que se ha hecho de la política que hasta nosotros nos hemos acostumbrado y tomado como algo natural la falta de funcionalidad de perfiles para los puestos de gobierno, que nos hemos olvidado de tomar esto en cuenta. Está tan arraigado ese comportamiento que la sociedad ya no exige o demanda perfiles, se engaña tratando de justificar que “así es la política”, “son estrategias políticas” ¿y la funcionalidad qué?. Es que acaso vamos aceptar que personas improvisadas vengan y dirijan un país, estado o municipio porque son simples estrategias, “porque se lo supo ganar”, yo que carezco de total conocimiento sobre energía nuclear, siendo amigo mío el dueño de una empresa de este tipo ¿puedo hacerme director de una planta y eso no será riesgoso? Sé que muchos tomaran el ejemplo como algo exagerado y es que ¿no es acaso igual de riesgoso dirigir un país, sin conocer sobre temas de economía, finanzas, política o los propios tratados internacionales?  ¿Qué es entonces lo que lo hace más valido o permisivo este comportamiento? Es justamente porque lo hemos aceptado.

Pero bien, no todos los sectores en México se mueven de la misma manera, es decir no todas las personas pueden tener la facilidad de encontrar un trabajo sin experiencia alguna y ganar mucho mejor que personas preparadas profesionalmente para el cargo. La desvalorización del profesionalismo en México lleva a que tengamos diputados con escolaridad mínima y con el conocimiento nulo de lo que su actividad conlleva  ganando 148 mil 558 pesos mensuales, mientras que muchos profesionistas se encuentran en las enormes filas del desempleo y con ello, no estoy diciendo que solo los que tengan algún grado académico puedan tener el derecho a gobernar, lo que quiero decir es que toda persona que cumpla un perfil a través de su experiencia, conocimiento, dedicación y sobre todo con una valoración ética y moral puedan tener derecho a participar en dichos cargos  y no solo aceptar u otorgar cargos de manera irresponsable e inequitativamente, pero bien, como dije no todo los sectores, ni los trabajos, se mueven de las misma forma. En el ámbito empresarial la exigencia de experiencia nos lleva a la situación contraria de lo descrito anteriormente y en donde la falta de oportunidad para los sectores desfavorecidos nos lleva a observar  la desigualdad que existe en el país,  pues me gustaría que un joven recién egresado y con muchas ganas de aprender le dieran un puesto en donde cobrara un aproximado de 200 mil pesos contando el tiempo que también le tomará aprender, aclaro, estoy hablando de la mayoría de los ciudadanos que carecen de este tipo de oportunidades, pues si de hijos de empresarios y políticos me refiero, ellos sin duda alguna presentarán esta opción de vida.

Entonces, ¿qué tipo de sociedad es la que estamos generando y aceptando para México? ¿Una sociedad en la cual mientras no te toca criticas y hablas mal sobre las injusticias y desacatos que comenten nuestro representantes y que cuando tienes la oportunidad de entrar te olvidas y validas el propio sistema justificando que no pasa nada, que la buena intención y la apertura está en que se quiere aprender? Somos una sociedad que olvida cuando ya se siente en los claustros del poder, en donde dices “bueno si otros lo han hecho por qué yo no”, somos una sociedad que ha permitido y aceptado este tipo de conductas, porque sabe muy bien que si tuviera las mismas circunstancias haría lo mismo, pero cuando ve de lejos critica, una sociedad cómplice, débil moralmente y por ende víctima y victimaria.

Las grandes sociedades se construyen a partir de su honestidad y confianza, a partir de hechos y actos en donde los individuos cumplen su labor adecuadamente por que tienen los conocimientos, habilidades y afinidad por lo que está haciendo, y no por una designación o De incognito, esta falta de profesionalismo e irresponsabilidad es lo que tiene hundido a México, un país que tiene todo para crecer, excepto dirigentes responsables y una sociedad endeble que en cualquier oportunidad y descuido pierde la memoria y se vuelve un integrante más del sistema,  del  establishment, “porque así es la política”, una relación de misticismo y suerte más que de merecimiento o profesionalismo.


Imagen: https://visionesdeundescerebrado.wordpress.com/2013/10/08/politica-e-incompentencia/

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.