La Santísima Trinidad Energética en México

Por:

Erick Alberto Rodríguez Silva

@Erick_ARS   erick@celeam.org

 México atraviesa por un impasse acumulado y en estos momentos resulta difícil desviar la atención de los conflictos sociales ocasionados por la corrupción y delincuencia. No obstante, debajo de toda esta serie de manifestaciones ciudadanas la administración en turno sigue preparándose para empezar a implementar lo que será su plan más ambicioso del sexenio: La Reforma energética. Prueba de esta revolución silenciosa del sector energético son las dos reuniones efectuadas hace unos días en la capital del país: “El futuro de la Reforma Energética en México” y “México-Alemania, diálogos de un futuro sustentable con energías renovables”.

El primero fue organizado por Thomson Reuters y la Universidad Panamericana; el segundo,  convocado por el Centro Mario Molina y la Embajada de la República Federal de Alemania. Ambos contaron con la participación de funcionarios de alto nivel, tanto de la Secretaria de Energía como de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. También se dieron cita especialistas en la materia. Este artículo tiene tres objetivos. Primero, brindar una definición de Transición energética (TE) y mencionar su importancia en el contexto contemporáneo. Segundo, hacer un resumen de ambas reuniones. Tercero, hacer una reflexión entrelazando las conclusiones más importantes de ambos eventos.

De manera sucinta la TE es el abandono del petróleo, el carbón, el gas y la energía nuclear como fuentes de energía y su sustitución por Energías renovables, en pocas palabras es una descarbonización de la sociedad. La importancia de instrumentar una TE radica en reforzar la seguridad energética de una nación, es decir, dejar de depender de los insumos energéticos de otros países para continuar con su crecimiento económico: volverse autosuficiente. Para poder implementar con éxito la TE existen dos pilares fundamentales que se tienen que promover: eficiencia energética y energías renovables. Ambas requieren de una reconstrucción del sistema energético, lo cual no es nada sencillo ni siquiera para países de “primer mundo” como Alemania.

México se comprometió a reducir sus emisiones  de carbono en 30% para 2020 y 50% para 2050. Por tal motivo requiere implementar una TE para cumplir con los acuerdos firmados. Sin embargo, el gobierno en turno sigue apostando fundamentalmente a los hidrocarburos y al modelo de transporte individual basado en el automóvil, acciones que lo alejan del cumplimiento de esos objetivos.

En el foro el “Futuro de la reforma energética en México”, Ernesto Marcos Giacoman (Ex-subdirector de Petróleos de México) mencionó que hasta la actualidad PEMEX no ha podido extraer ni un solo barril a más de 500 metros de profundidad: “Necesitamos de la tecnología que ofrece la inversión privada para aprovechar esos recursos”. Además, describió el gran potencial de hidrocarburos de lutitas (shale gas) que tiene México y que se extrae mediante la fractura hidráulica o Fracking. Al ser cuestionado respecto a los impactos ambientales que genera este método opto por decir “No se tienen impactos negativos comprobados”.

Por su parte, Luis Robles Miaja (Presidente de la Asociación de Bancos de México) mencionó que para 2020 se necesitarán 120 mil millones de dólares para instrumentar la reforma energética (tres veces el presupuesto del IMSS para 2015). Este dinero vendrá principalmente de la banca mexicana, inversionistas institucionales y de la Bolsa Mexicana de Valores; sin embargo, aclaró que se espera una lenta pero creciente participación de capitales extranjeros. Por último, exhortó al gobierno para que “fortalezca la transparencia y disminuya las brechas de desarrollo regional, solo así la reforma energética lograra beneficiar a la sociedad mexicana”.

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Izquierda a derecha: Dr. Carlos Martínez (Director de Capital México) y el Lic. Luis Robles Miaja (Presidente de la Asociación de Bancos de México) en la Universidad Panamericana. Foto: Erick Rodríguez

El foro “México-Alemania, diálogos de un futuro sustentable con energías renovables” estuvo orientado a comparar la estrategia alemana para instrumentar su transición energética y los mecanismos que empezamos a implementar en México con la reforma energética. Los expertos alemanes dejaron en claro que la TE tiene varias dimensiones, es decir, se requiere también una transición social. Aseguran que al diversificar el portafolio energético disminuyen las externalidades (impactos ambientales negativos que no son internalizados por el mercado). Además, dejaron en claro que las energías renovables no compiten unas con otras: “cada una tiene su nicho, sus fortalezas y debilidades”. Aplaudieron la iniciativa mexicana de crear un sistema basado en mercados para generar competencia y eficiencia energética. Recomendaron a México incentivar el crecimiento de las energías renovables, ya que lograríamos disminuir la dependencia geopolítica que tenemos con Estados Unidos y fortaleceríamos nuestra seguridad energética. Reconocieron que una desventaja de México es estar al lado del país que produce gas shale al precio más bajo en todo el mundo. Esto constriñe a México a entrar en el mercado para aprovechar las ganancias que está dejando este recurso. Sin embargo, exhortaron al gobierno mexicano a que aprovecharan esta cualidad para impulsar a las energías renovables e ir fortaleciendo nuestra seguridad energética.  Como ejemplo pusieron el caso de Arabia Saudita, quien es uno de los países más con más petróleo en el mundo y que está dejando de utilizar hidrocarburos para su consumo energético porque se dio cuenta que le sale más económico producir y aprovechar la energía solar. De esta manera utilizan el petróleo únicamente para exportar, lo cual es sumamente redituable ya que el precio de su crudo aumenta constantemente debido a que los países en vías de desarrollo siguen demandando de este recurso para impulsar su crecimiento económico.

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Especialistas del International Energy Transition de Alemania y miembros del Centro Mario Molina, en el Instituto Goethe México. Foto: Facebook Instituto Goethe.

En conclusión, la transición energética necesita de una visión de largo plazo: las energías renovables y la eficiencia energética son las vías para conseguirla pero requieren una inversión estratégica para incentivar la innovación tecnológica y el desarrollo de capital humano necesario. Es importante ir eliminando el esquema de incentivos perversos que subsidian el uso de hidrocarburos y generar mayores incentivos para la inserción de las energías renovables el mercado energético, no solo en su producción sino también en su distribución. En este contexto, la reforma energética es el instrumento político-administrativo que pretende dirigir a México hacia una transición energética. ¿Cuál es el mejor camino para conseguirlo? ¿Qué energía renovable es más conveniente? ¿Dónde hay que volvernos más eficientes, transporte o viviendas? ¿En qué lugares del país impulsaremos los proyectos? Estos son problemas de políticas públicas que habrá que discutir en el trayecto. Un proyecto tan ambicioso como la Reforma energética crea un camino donde los errores y aciertos estarán a la orden del día. La suerte está echada.

 Referencias:

Centro Mario Molina

http://centromariomolina.org/

Instituto Goethe México

https://www.facebook.com/goethe.de

Secretaría de Energía

http://www.energia.gob.mx/

Secretaría de Hacienda y Crédito Público

http://www.shcp.gob.mx/

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