La revolución Schumann

Por Ana Garduño

La música siempre ha sido la voz del alma. Desde la era de las cavernas hasta la actualidad, los instrumentos y selectas voces de humanos han dado vida a melodías y armonías que narran amores, guerras y tragedias. La música, es la expresión que todos podemos apreciar, que todos podemos realizar y  crear.

Pero el mercado de la creación musical no siempre ha sido tan abierto como hoy en día, si buscamos con cuidado, podremos encontrar un grupo cuya marginalización trasciende los aspectos políticos y cuya condición social era tan grande que varios talentos fueron perdidos o menospreciados. Este grupo, es la mujer.

No es un secreto que las mujeres siempre han contado con un papel limitado en el mundo del arte, incluso hasta bien entrado el siglo XVI cuando los papeles femeninos eran interpretados por hombres y su participación en el mundo de la música era prácticamente nula. No fue hasta mediados del siglo XVII cuando la presencia femenina se comenzó a notar en casas de ópera y teatros, incluso en salas de concierto como pianistas. Sin embargo, su papel se restringía ahí, y este enorme triunfo en el desarrollo personal (ya que significaba que las mujeres podían valerse por sí mismas), se veía rebajado al nivel de una curiosidad, un complemento que venía junto a la “esposa perfecta”, estereotipando y rechazando a las mujeres que elegían dedicar su vida a una carrera musical por su cuenta, sin siquera tener en mente, la idea mucho más descabellada: que una mujer pudiese componer.

Los casos de mujeres que crearon contenido artístico bajo el disfraz literario de un hombre o desde el anonimato son conocidos (tomamos por ejemplo a Mary Shelley o Amantine Doupint), sin embargo, la historia de la música clásica se vuelve más turbia y vacía en cuestión a la participación de la mujer en materia de composición, hasta que, dentro del siglo XIX, entre grandes virtuosos como Chopin, Liszt, y Brahms, sale a la luz un tímido nombre: Clara Schumann.

Clara nació en una familia acomodada y amante de la música de apellido “Wick”, donde ella tuvo la oportunidad de recibir una educación musical seria como era costumbre entre las jóvenes de la época, gracias a la cual logró conocer a su futuro esposo Robert Schumann. Clara no sólo dedicó su vida a dar conciertos, lo cual en aquella época era un logro por sí mismo, sino que también compuso varias piezas para piano que fueron aclamadas y admiradas por sus contemporáneos y que actualmente son representadas en salas de concierto alrededor del mundo. Clara también fue un elemento clave en la fama de su marido, ya que dio a conocer sus composiciones cuando éste arruinó sus manos y se vió incapaz de tocar el piano, no sólo dándolo a conocer, sino que fue el sostén económico de su familia por mucho tiempo y sin duda, marcando una pauta para la introducción de la mujer no sólo en el mundo de la música, sino de las artes en general.

Pero la vida revolucionaria de Clara no era tan perfecta como suena. En el ámbito personal, la presión y estigma social que se tenía hacia las mujeres en aquella época la privó de componer más piezas, aumentando este sentimiento con los problemas de auto-estima que tenía y que la llevaron a considerarse a si misma inferior que sus contemporáneos. Por otro lado, Clara Schumman también tuvo diversos problemas en el ámbito familiar, desde un esposo mentalmente inestable y con tendencias suicidas hasta la muerte de varios de sus hijos.

Clara Schumman, una figura que se ha quedado oculta en la historia de la música, principalmente detrás de las composiciones de su esposo, fue revolucionaria para la época, y no hay duda de que le debemos en gran medida que hoy tengamos mujeres profesionales, no sólo en el mundo de la música clásica, sino también en la música popular, pero también nos mostró otra oscura cara del mundo del arte clásico que lamentablemente ha logrado subsistir hasta hoy: La discriminación a la mujer en el ámbito social que se extiende directamente al mundo artístico.

Hoy en día, grandes mujeres de la música, tanto clásica como popular no sólo han mostrado su gran talento al mundo, sino que también han sido activistas en la lucha de sus derechos y el reconocimiento de su trabajo, logrando grandes resultados. Sin embargo, cada día escuchamos sobre cómo las artistas femeninas deben luchar para llegar a donde están, y una vez en la cima se enfrentan a desafíos profundos, como dice Björk: “Todo lo que un hombre dice una vez, tú debes de decirlo cinco veces”. Recordamos el caso de Kesha, quien tuvo que rehacer su carrera después de que Kemosabe records le prohibiera cortar su contrato con Dr. Luke, a quien la cantante acusó de años de abuso. Recordamos el caso de la pianista Yuja Wang, cuyo especial estilo de tocar el piano fue ignorado, y en cambio se le condenó por su forma de vestir en una crítica escrita por Mark Swed. Y este sexismo se extiende a otras dimensiones: Recientemente estaba escuchando en redes sociales el concierto no. 3 para violín de Mozart, y me topé con una serie de comentarios que se dedicaban a juzgarla por usar un vestido con un top cuyo color era similar a su color de piel y demasiado maquillaje, en lugar de centrarse en su ejecución, casos que no son únicos en la industria de la música y se extienden al mundo de la escritura y del arte.

La situación para las mujeres en este mundo ha mejorado sin duda alguna. La presencia femenina en los grandes escenarios, sean de música clásica o de pop, sea en revistas o en novelas, en la gran pantalla o en el teatro, mejora cada día más. Sin embargo, aún quedan algunas cosas que arreglar: Las mujeres artistas aún gana 81 centavos por cada dólar que gana un hombre, la clara discriminación y sexualización de la mujer sigue presente, y los hombre siguen teniendo mayor oportunidad de vender o presentar sus obras que sus contrapartes femeninas.

Clara Schumann fue sólo un elemento clave en la carrera hacia la igualdad para la mujer en el mundo del arte, y no hay duda de que su vida, aunque difícil, pasó a ser en ejemplo para la mujer independiente, o para la que se encarga de sostener económicamente a su familia. Nos logró mostrar que, a pesar de que un contexto social sea complejo para una minoría, siempre se puede lograr un cambio…a veces mediante la política, mediante el habla, o en este caso: mediante el arte.


Imagen: http://wuol.org/womens-history-month-clara-schumann/)

Comentarios

Comentarios

Jóvenes Construyendo

Jóvenes Construyendo es una plataforma en línea que ofrece un espacio de expresión para jóvenes con grandes ideas con el objetivo de compartir puntos de vista y propuestas sobre juventud.