“La puerta”, película atípica de horror del cine mexicano

Por Fernando Cruz Quintana

El hombre, por instinto, teme a lo inexplicable y cuando ese temor se hace colectivo, en ocasiones mueve a la risa. Sí: a menudo los hombres se burlan del miedo, como en esta historia…” Con estas palabras principia el mediometraje La puerta (1968) de Luis Alcoriza. Inquietante, peculiar y propositiva, como casi toda la filmografía del director español, esta película mexicana articula una trama esperpéntica por medio de una mezcla de fino humorismo crítico y el horror de lo inexplicable.

La ilógica tesis de la cinta es la siguiente: durante una fiesta en la casa de una pareja de clase alta, los invitados se percatan que al abrir una de las puertas del hogar, ésta conduce hacia un pasillo oscuro en el que deambula un hombre desnudo que parece querer salir a la sala con todos los asistentes. ¿Cuáles son las razones por las que este individuo se encuentra ahí? ¿Qué pretende? ¿Por qué no simplemente sale?

Los personajes de la historia (y también los espectadores) comenzaran a construir hipótesis partiendo de nada o muy poco: las realistas: es un ladrón; las fantásticas: viene de un portal de otra dimensión; las burdas: es un monstruo. Ante la imposibilidad de acuerdos una solución pareciera ofrecida en la trama: “no podemos saber qué es, entonces hagamos nada”.

Heredera de la también absurda y genial El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962) —en donde Alcoriza también participó como co-adaptador—, La puerta presenta la virtud de la insuficiencia de soluciones. El espectador inquieto intentará a toda costa abandonar el sitio de la incógnita, pero quizá tenga que guardar todas sus ideas y quedarse encerrado en su cráneo, temblando de miedo ante lo desconocido, ante la falta de sentido de la trama… o de la vida misma.

Como datos adicionales a la producción misma, resulta curioso observar el papel de la juventud al interior de la historia; representación obligada de este grupo de edad en el cine mexicano de los años sesenta. El espectador podrá advertir una contrastante construcción dicotómica de los personajes: adultos/mesura y cautela, versus, jóvenes/desmesura e imprudencia.

Este pequeño filme se presentaba como la primera parte de una antología de terror que pretendía ser más extensa, pero que se concluye con un segundo mediometraje: La mujer del carnicero  (Ismael Rodríguez y Chano Ureta, 1968).

Mínimamente revisada por la crítica, La puerta ha pasado injustamente al olvido y a la desmemoria: ya sea como ausencia en la revisión del trabajo de Alcoriza o como hueco dentro de la historia del cine de terror mexicano. En sentido metafórico y haciendo obvia alusión al título, conviene una reapertura de esta curiosidad de la cinematografía nacional, ¿seguirá ahí el hombre de la puerta? ¿Qué nuevas lecturas podrán hacerse sobre sus intenciones? ¿Encontraremos por fin la tranquilidad que se alcanza tras una explicación lógica? Espero que no, pues si esto sucediera me gustaría menos la película.

Twitter: @fercruzquintana

Aquí los links para ver la película:

http://www.youtube.com/watch?v=cwVELTLcNjc

http://www.youtube.com/watch?v=KoRLbMPsuhY

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