La MUJER en la obra de Roy Lichtenstein

Por Arianna Carli

 

En la década de los sesenta y ya desde los cincuenta, Estados Unidos se encontraba en una etapa avanzada de desarrollo industrial y del capitalismo; la sociedad norteamericana era desde entonces lo que Baudrillard llama “sociedad de consumo” (1974), caracterizada por el consumo masivo de productos y servicios.

Europa había quedado destruida tras dos guerras, sin embargo, en Estados Unidos existía un enorme crecimiento económico; las técnicas de venta, como el invento del pago a plazos, propiciaban el consumo de masas (Jiménez, 2004).

Dentro de este contexto surge en Estados Unidos la corriente artística Pop Art, que ya había tenido presencia en Inglaterra en la década anterior con artistas como Richard Hamilton.

Los exponentes del Pop Art, entre ellos Lichtenstein, definieron al movimiento como “el uso del arte comercial como tema en la pintura” (Swenson, 1963).

Estos artistas trabajaron con la idea de la apropiación y la reproducción. Mientras que algunos se apropiarían en ocasiones de los objetos de consumo, como es el caso de Brillo Soap Pad Box (Warhol, 1964), la mayoría de las obras de los distintos exponentes se trataba de la reproducción de una realidad ya mediatizada.

“Sabemos que Lichtenstein no se apropiaba tanto del objeto propiamente dicho como de su imagen ya reproducida en anuncios comerciales” (Ramírez, 2007).

La primera obra en la que Lichtenstein utilizó la técnica de los puntos bendéi, los globos de diálogo y la estética general de las historietas fue Look Mickey, de 1961. Dicha obra marcaría la pauta para todas las obras posteriores y definiría el estilo del artista. Sin embargo, hubo un elemento más, que a partir de esa misma década lo representó artísticamente: la representación de mujeres extraídas de los comics. Ejemplo de ello es la obra Drowning Girl; para su creación, el artista se basó en una ilustración de un cómic titulado Secret Hearts, el número 83 (noviembre 1962), llamado “Run for Love!”, al que le hizo algunas modificaciones estéticas y literarias. Por ejemplo, la leyenda dentro del globo es distinta a la del cómic original, en el cual está escrito: “I don’t care if I have a cramp! I’d rather sink than call Mal for help!” (“¡No me importa si tengo un calambre! ¡Prefiero ahogarme que pedirle ayuda a Mal!”). Resulta interesante que Lichtenstein decidiera omitir la frase “if I have a cramp” (si tengo un calambre), ya que al dejar fuera ese malestar físico, ya no es eso lo que le impide salvarse a la protagonista, sino que ya es sólo ese mar que la envuelve y su necesidad de un hombre para sobrevivir.

 

Drowning Girl:

woman

Baudrillard describe los modelos de hombre y mujer en su libro “La sociedad de consumo”, donde la mujer se convierte precisamente en un objeto más para consumir: “si es bella, es decir, si esta mujer es mujer, será elegida”, explica el autor; si es elegida entonces pasará a ser parte de las adquisiciones del hombre: “su automóvil, su mujer, su colonia” (1974), añade. Esas concepciones se ven reflejadas en la obra de Lichtenstein, donde existe un estereotipo de belleza muy bien definido que se repite siempre, es decir, que la representación de la mujer es siempre igual, con los mismos rasgos y con ligeras variaciones en el peinado y el color, que además es el mismo que puede apreciarse en la publicidad de la época y en las ilustraciones de las “pin-up girls”, donde los conflictos de sus personajes femeninos siempre tienen como temática central al hombre.

Pero, ¿por qué la mujer es retratada siempre igual? Pareciera que Lichtenstein intentase retratar que todas las mujeres están hechas en serie, son todas iguales, o al menos buscan seguir un mismo modelo. Esta homogenización de la imagen de la mujer es también un reflejo de la sociedad de aquella época y de la de ahora, una uniformidad nacía del capitalismo y del consumismo; como diría Andy Warhol en 1963: “Todo el mundo tiene el mismo aspecto y actúa de la misma forma” (en Jiménez, 2004, p.212).
Podemos afirmar que Drowning Girl es una intensificación de las dos Crying Girl, un par de obras realizadas por Lichtenstein, una en 1963 y la otra en 1964 y de Hopeless de 1963, esta última tomada del mismo cómic que Drowning Girl.
Crying Girl (1964):

crying girl

Es necesario relacionar este conjunto de obras con una parte de la biografía de Lichtenstein: en aquella época él estaba en medio de una ruptura matrimonial, la cual comenzaría en 1962 con su primera separación de Isabel Wilson y culminaría hasta 1967 con el divorcio oficial (Bell, 2007). Es probable que en su propia vida existiera el drama que se ve reflejado en las obras que hizo en aquellos años; puede ser que en todas esas mujeres que representa, que al final parece ser una sola, estuviera representando en realidad a su propia esposa.

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