La lógica de nuestra reforma educativa

Por Jorge Francisco Vuelvas

 

Recientemente he leído un libro que me ha llamado mucho la atención, su nombre es Historia Mínima del Liberalismo, escrito por Fernando Escalante Gonzalbo, y la edición está a cargo de El Colegio de México. Una lectura como ésta resulta muy interesante en un contexto de resistencia a las políticas neoliberales y de privatización existentes en nuestro país, ya que el texto nos enfrasca en la historia de un sistema económico prevaleciente, con una redacción muy objetiva y fácil de entender.

Dentro de los apartados de esta obra existe un cuestionamiento que ha llamado mucho mi atención, y sin duda a la mayoría de jóvenes interesados en el tema les moverá la curiosidad: ¿cómo se reforma la educación? En dicho apartado se explica la lógica existente en las reformas educativas que se han establecido en algunos países occidentales, y cada uno de ellos diseñó una idea de educación basada en el mercado, el capital humano y los incentivos.

De esta manera, los postulados lógicos de lo que debería ser una reforma educativa son: preparar a los alumnos para el mercado (entendiéndolo en un sistema neoliberal) y transformar a la escuela en una empresa que logre competir en un mercado educativo, alcanzando mayor productividad y eficiencia. En dicha empresa los empleados evaluados serán los maestros, ya que ellos son los responsables del aprendizaje del alumnado y lograrán los resultados de productividad que la escuela merece.

Sin embargo en nuestro país los maestros gozan, o gozaban, de un nivel económico estable, un trabajo seguro y prestaciones dignas de todo servidor público; aunado a ello, despedir a un profesor improductivo o con inconsistencias en su trabajo resulta casi imposible, ya que su sindicato los protege a tal grado que el único motivo para retirarlos de sus funciones tendría que ser un delito realmente grave. De esta manera, y citando textualmente a Fernando Escalante, la reforma a la educación vivida en México está siguiendo esta lógica:

“No hay un verdadero mercado en la educación. Por eso los maestros son un problema. En el modelo es fácil de ver. Los maestros tienen un salario seguro, pase lo que pase, como los demás burócratas, su ingreso no depende de que sus clientes queden satisfechos; tienen además protecciones especiales, empezando por la defitnitividad, como las tienen otras profesiones, y eso los hace más proclives a la indolencia; y tienen encima de todo una clientela cautiva que no puede buscar alternativas, es decir que en términos prácticos disfrutan de una posición monopólica por eso funciona mal la educación. Los maestros no tienen ningún incentivo para hacer bien su trabajo, y por lo tanto, no les importa “(Escalante, 2016).

Muchos de los lectores podrán pensar que el autor del libro citado está asumiendo que la idea de reforma educativa actual es la correcta, y debemos cambiar las condiciones laborales de los maestros; empero, el autor argumenta que al final de todo, evaluar a los maestros para posteriormente incentivarlos o castigarlos, no ha funcionado en ningún país, pero se sigue teniendo la fe de que algún día funcionará. Por ello, es importante entender que, a pesar de la lógica de un cuerpo de maestros bastante beneficiados, evaluar y cambiar las condiciones de los profesores no ayudará a la educación de este país, ya que la escuela no tendría que ser entendida como una empresa, sino como un centro que transformará a las futuras generaciones.

Pero a pesar de ello, debemos ser conscientes de que nuestro sistema educativo va por mal camino, y los maestros, los empleados que hacen posible que nosotros nos desarrollemos como profesionales, harían bien si buscaran una alternativa diferente al rezago educativo mexicano. Dicho en términos más prácticos: los profesores están en su derecho de hacer paro de labores, bloquear avenidas y protestar en contra de la aparente reforma educativa, pero sin en lugar de ello tomaran las oportunidades de esta reforma, y se dedicaran a tener una mejor preparación para enseñar a su alumnado, esta reforma al final daría un giro que a todos nos convendría, demostrar que los mexicanos podemos sobrellevar cualquier dificultad que los gobernantes apliquen, y transformar a México en un país capaz de adaptarse a cambios inevitables en un sistema que, al menos por varios años, seguirá predominando (lo neoliberal).


Escalante G, Fernando. (2016). Historia Mínima del Neoliberalismo. El Colegio de México. México: DF.


Imagen: http://fuerza.com.mx/2016/02/02/nuno-mayer-y-velasco-coello-evaluan-avances-de-reforma-educativa/

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