La legislación ambiental en México: ¿ayuda o perdición para los arrecifes de coral?

En México, los ecosistemas con influencia del agua salada en las costas del Pacífico, Atlántico y Mar Caribe comprende áreas de manglares, lagunas, estuarios, pastos marinos y arrecifes de coral, estos últimos son de gran importancia biológica, en cuanto a ecosistemas se refiere, incluso se pueden considerar como los oasis marinos, haciendo referencia a la abundancia y diversidad de especies que habitan esos espacios en comparación con el basto y abundante océano. Además, nuestro país ocupa uno de los primeros lugares en la lista de los países megadiversos, no solo en cuanto vertebrados y plantas se refiere, también se destaca por poseer la segunda barrera de coral más grande del mundo, solo después de Australia.

Los arrecifes de coral en México representan una enorme responsabilidad para el gobierno y para la sociedad en cuanto a su conservación y uso sustentable se refiere. Desde hace años, la legislación Mexicana incluye estos ecosistemas con la finalidad de preservar su estado y regular su uso; sin embargo, en la actualidad muchas de las especies de corales se encuentran en alguna categoría de riesgo o protección por las leyes nacionales e internacionales. La devastación de los corales es un hecho que se puede comprobar sumergiéndose en cualquiera de esos lugares. ¿A qué se debe ese deterioro? ¿Políticas insuficientes, mala planeación, falta de aplicación de las leyes o falta de interés de la comunidad?. En este ensayo analizaremos el papel que juegan las leyes mexicanas y la sociedad en la conservación de los arrecifes de coral, con la finalidad de saber si el estado actual de esos ecosistemas es la consecuencia de los vacíos legislativos o simplemente forma parte de su ciclo de vida en nuestro planeta.

En México contamos con diversas áreas de arrecifes y parches arrecifales, entre los más importantes del Pacífico encontramos en el Golfo de California: Isla Carmen, Isla Espíritu Santo, Cabo Pulmo e Isla María Magdalena; y en el Archipiélago de Revillagigedo: Roca Alijos e Isla Clarión; y en Oaxaca, Puerto Escondido.  En el Golfo de México encontramos el Parque Nacional Arrecifes de Veracruz, el Parque Nacional de Arrecife Alacranes en Yucatán y el Sistema Arrecifal Campechano. En el Caribe, Isla Contoy, Costa Occidental de Isla Mujeres, Punta Cancún y Punta Nizuc, Cozumel, Sian Ka’an y Banco Chinchorro, estos últimos considerados parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano, la segunda barrera de coral más grande del mundo, sólo después de la Gran Barrera Australiana. (Figura 1)
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Fig. 1. Distribución geográfica de las áreas arrecifales en México. Fuente: http//:www.reefbase.org,

De las áreas antes mencionadas, 13 son Áreas Naturales Protegidas (ANP), nueve de ellas localizadas en el Golfo de México y el Mar Caribe y las restantes cuatro en la costa del Pacífico. También se han protegido zonas con arrecifes en el marco de la Convención de Humedales de Importancia Internacional Ramsar, de los 51 sitios mexicanos inscritos dentro de la Convención, 11 tienen dentro de sus áreas zonas con arrecifes de coral.

Según la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) las ANP son todas aquellas zonas del territorio nacional en donde los ambientes originales no han sido significativamente alterados por la mano del hombre y/o que requieren ser preservadas y restauradas. Las actividades que pueden llevarse a cabo en ellas se establecen de acuerdo a la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, sus reglamentos, programas y normas, las hacen regiones sujetas a protección, conservación, restauración y desarrollo, según categorías establecidas en la Ley.

En el marco jurídico, existen leyes y normas que ya sea directa o indirectamente inciden en la conservación de los arrecifes de coral y las especies que los habitan. En el siguiente cuadro menciono algunas:

Leyes y Normas mexicanas involucradas en la conservación de los arrecifes de coral
Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA)
ARTICULO 20 BIS 6 La Secretaría podrá formular, expedir y ejecutar, en coordinación con las Dependencias competentes, programas de ordenamiento ecológico marino. Estos programas tendrán por objeto el establecer los lineamientos y previsiones a que deberá sujetarse la preservación, restauración, protección y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales existentes en áreas o superficies específicas ubicadas en zonas marinas mexicanas, incluyendo las zonas federales adyacentes.
ARTICULO 20 BIS 7 Los programas de ordenamiento ecológico marino deberán contener, por lo menos la delimitación precisa del área que abarcará el programa; la determinación de las zonas ecológicas a partir de las características, disponibilidad y demanda de los recursos naturales en ellas comprendidas, así como el tipo de actividades productivas que en las mismas se desarrollen; y los lineamientos, estrategias y demás previsiones para la preservación, protección, restauración y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, así como la realización de actividades productivas y demás obras o actividades que puedan afectar los ecosistemas respectivos.
Reglamento de la LGEEPA en materia de Áreas Naturales Protegidas
ARTICULO 81 En las áreas naturales protegidas sólo se podrán realizar aprovechamientos de recursos naturales que generen beneficios a los pobladores que ahí habiten y que sean acordes con los esquemas de desarrollo sustentable, la declaratoria respectiva, su programa de manejo, los programas de ordenamiento ecológico, las normas oficiales mexicanas y demás disposiciones legales aplicables.
Normas Oficiales Mexicanas
NOM-022-SEMARNAT-2003 Establece las especificaciones para la preservación, conservación y restauración de los humedales costeros.
NOM-059-SEMARNAT-2010 Enlista a las especies de flora y fauna en alguna condición de riesgo.
NOM-008-PESC-1993 Ordena el aprovechamiento de las especies de pulpo.
NOM-013-PESC-1994 Establece la regulación para el aprovechamiento de las especies de caracol.
NOM-029-PESC-2000 Regula la pesca responsable del tiburón y especies afines.
NOM-05-TUR-1998 Establece los requisitos mínimos de seguridad a que deben sujetarse las operadoras de buceo para garantizar la prestación del servicio y vigilar que las actividades se lleven a cabo sin dañar la flora y fauna silvestre acuática.

 

Como lo podemos notar, la legislación mexicana abarca los grandes temas ambientales que competen a los arrecifes de coral. No obstante,  en algunas ocasiones estas leyes son obsoletas, como la NOM 059 que sólo menciona en alguna categoría de riesgo 3 especies de coral negro (Antipsthes dichotoma, A. grandis, A. ulex), 2 de coral blando (Plexaura homomalla, Plexaurella dichotoma) y 2 de corales hermatípicos (Acropora cervicornis, A. palmata), sin considerar otros reportes como la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) que clasifica a especies como Montastrea (Orbicella) annularis en peligro de extinción. Por otro lado, la falta de aplicación y cumplimiento de las leyes, parece ser el mayor problema que enfrentan estos frágiles ecosistemas. El desarrollo  turístico e inmobiliario  en las costas ocasiona fuertes presiones ambientales a sus ecosistemas ya que en muchos de los casos son inexistentes o favorecidos los estudios de impacto ambiental que presentan las empresas. Un ejemplo de esta situación es el proyecto “Maestro Xixim” el cual pretende ser un complejo ecoturístico de 46 villas en el Caribe Mexicano, sin embargo, el proyecto se ubica en una zona de humedales y manglar lo que genera  incertidumbre sobre su construcción, ya que va en contra del tratado Ramsar.

Por citar otro ejemplo, la zona hotelera de Cancún, comprende 9 playas a lo largo de 22 km de playa;  al construir más de 100 hoteles se removió la vegetación natural de la playa y se rellenaron manglares, lo que no sólo elevó la vulnerabilidad a los ciclones, (Misterio Público, 2010) sino que generó un deterioro directo en los arrecifes al incrementarse desmedidamente la  afluencia de turistas  y sobrepasar su “capacidad de carga turística”.

En cuanto a pesca se refiere, en el Golfo de California se considera al callo riñón (Atrina tuberculosa), el pepino de mar (Isostichopus fuscusy) y el tiburón (Carcharhinus limbatus), como especies muy vulnerables y se considera en peligro su sobrevivencia si no se cumplen las regulaciones para la pesca de estas especies. (Centro de colaboración cívica, et al., 2014) La reducción en las poblaciones de peces también afecta a los corales; ya que muchos de ellos se alimentan de las algas que crecen en los arrecifes, manteniendo un nivel adecuado de este vegetal, si las algas proliferan por falta de depredadores, sin lugar a dudas el arrecife morirá.

Los arrecifes de coral están pasando por un momento crítico, según un reporte publicado por la organización Healthy Reefs for Healthy People, refiriéndose al Sistema Arrecifal Mesoamericano, encontraron que 9% de los arrecifes monitoreados se encuentra en excelente o buen estado de salud, 21% regular, 40% malo y 30% en estado crítico.

La SEMARNAT, a través de la LGEEPA y sus estatutos, establecen los elementos jurídicos bajo los cuales se desprenden las políticas públicas e instrumentos para proteger y preservar los recursos naturales. A través de la Dirección General de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros, el estado supone que garantiza el cumplimiento de la legislación ambiental aplicable a la preservación y protección de quelonios, mamíferos marinos y especies acuáticas en riesgo.

Finalmente, aunque el panorama parece desalentador, no todo está perdido, tenemos casos exitosos como el proyecto “Cabo Dorado” en Cabo Pulmo, o el proyecto “Dragon Mart” en Cancún, ambos suspendidos por las autoridades al no cumplir con los requerimientos ambientales que se les solicitaron.

Tal vez por la presión de grupos ambientalistas, la sociedad o por una verdadera convicción de hacer bien su trabajo, la aplicación de las políticas van rindiendo sus frutos. Es cierto que el deterioro de los recursos naturales es parte de su ciclo natural, sin embargo, como en este caso, el hombre acelera estos procesos, en ocasiones tanto que no hay forma de que lleguen a recuperarse. Promover el manejo integral de las zonas costeras a través de la participación de todos los sectores involucrados debe ayudar a la conservación de los arrecifes; para ello se requiere de voluntad política, la eficiente intervención de las instituciones involucradas, la participación ciudadana y no permitir que los intereses particulares subyuguen el interés colectivo. Solo así, poco a poco, los arrecifes recuperarán su grandioso colorido y seguirán siendo los oasis del mundo marino.

 

 

Este artículo fue escrito por:

M en MVZ Miguel Ángel Galindo Bustos

Equipo de Buceo Científico, UNAM

Contacto: m.angelgalindo@gmail.com

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