La imposición de la democracia zurda

Por Aarón Rojas

Para quienes no lo sepan, en México ya estamos en tiempos preelectorales, lo que significa que cada uno de los ocho partidos que existen en este país (así es, son muchísimos, sin contar los partidos locales de cada Estado) comienzan a preparar sus fichas y alianzas para enfrentarse, solos o en grupo a sus contendientes, preparando el terreno electoral y ciudadano para una guerra costosa que además se sabe rodeada de un gran estercolero de corrupción.

Pero de entre esa inmensa posibilidad de elecciones, sobre sale una en particular, que es quizá la más temible por su radicalidad, autoritarismo e imposibilidad de reconocer sus errores. El partido rojo de México del que es dueño “El Mesías”, se ha caracterizado, no solo por presentar sistemáticamente al mismo personaje para la contienda presidencial las últimas 3 elecciones (casi 18 años seguidos), sino también, por su autoritarismo dentro del propio partido, que no cuenta con una estructura democrática interna, sino, que todo se decide por los altos jerarcas del mismo bajo un sistema piramidal.

Bañados en una falsa pureza, que los libera de toda corrupción y aleja de la “mafia del poder” (aun teniendo evidencias de lo contrario), han buscado, mediante propuestas faltas de sustentabilidad y un discurso de odio que ha sabido permear en la sociedad mexicana, alcanzar el poder de un México que se ha dividido cada vez más gracias a las graves diferencias sociales y económicas, valiéndose del descontento (o más bien odio) social para ganar adeptos.

Estos grupos se han nutrido de ciudadanos que prefieren las soluciones milagrosas, a aquellas que requieren de esfuerzo para poder ser concretadas y duraderas. Prefieren las limosnas que se les den al momento, que aquello que les garantice una larga estabilidad laboral. Porque han aprendido que los zurdos logran sus objetivos a través de regalar migajas, disfrazadas de ayuda en beneficio social; gastando el dinero del erario en absurdos en lugar de preocuparse por atender las problemáticas de forma directa, solo les dan paliativos que sirven de anzuelo en tiempos electorales.

Democracia ¿de verdad?…

Ligado a lo anteriormente dicho está la idea que los zurdos tienen por democracia, una donde existe solo un grupo de personas que tienen la razón y hacen bien las cosas, y aquellas que no coincidan con sus ideales, su manera de hacer las cosas o la forma en que pretenden formar un gobierno, son automáticamente traidoras y deben ser “eliminadas” o de ser posible, asimiladas.

Esta “democracia zurda” es muy peculiar, teniendo métodos internos que dejan mucho que desear si hablamos de métodos de elección y prácticas electorales, de manera interna, que luego se replican en lo externo.

Su método de actuar es muy práctico, simplemente dejan que el dueño de su partido, unja a aquella persona que es de su total agrado y confianza para que luego éste se sirva de un discurso predeterminado sobre la nobleza de sí mismo, de su líder y su lucha, habla de democracia y se deja a un lado cualquier cosa que pueda evidenciar la falsedad de sus palabras, culpando de “vendidos” a cualquiera que quiera evidenciar sus mentiras.

Este método de selección tan particular, se replica de manera sistemática, a nivel regional y local, nadie da un paso sin comunicárselo a “El Mesías mexicano”, quien además de ser un pulpo político, ha montado una red de nepotismo, donde le ha dado a sus hijos más grandes puestos directivos en diferentes comités estatales del partido que, aunque él no lidera, si es su dueño y sale en todas las propagandas políticas.

¿Curiosa forma de hacer política no?, sobre todo si recordamos que su campaña desde sus inicios, se ha basado en un discurso que versa sobre el poder del pueblo y decir NO a las prácticas antidemocráticas de otros partidos. Es sin duda un ejemplo más de lo virulento que puede llegar a ser un poder ejercido por una izquierda que no busca más que su propio beneficio, no importante cómo conseguirlo o a coste de qué lograrlo.

Aún hay verdadera esperanza…

La democracia zurda, se ha autodenominado como un movimiento que dotará de esperanza a México, pero como se ha comprobado, no hay certeza de ello, muchos han sido los que han hablado de mejorar y transformar mediante la esperanza y han terminado creando regímenes despóticos y más autoritarios que los que le precedieron. Dejando a sus países en la miseria y culpando del desastre a otros, quienes no han querido ayudarle, lavándose las manos de sus errores sistemáticos.

La solución a todo ello es sencilla y práctica, que no fácil. Primero, debemos analizar muy bien quién es aquel que se presenta como opción, de dónde viene y cuál ha sido su trayectoria, personal y profesional. Segundo, averiguar si lo que nos promete es posible y está en sus facultades lograrlo. Tercero, analizar de qué forma va a lograr aquello que promete. Y por último, no dejarse llevar por el canto de las sirenas, y trabajar todos, por mejorar nuestro entorno, sin esperar soluciones mágicas ni milagrosas, porque el cambio lo hacemos todos, no solo una persona.


Imagen: https://republicaequitativa.files.wordpress.com/2015/03/po.jpg

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